El campo del Conejito.

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Indignación en el Conejito tras la detención de un entrenador de cadetes por delitos sexuales: "Buscaba quedar a solas"

El arrestado, de 55 años y origen marroquí, aunque con nacionalidad española, entrenaba a uno de los dos equipos de cadetes del club malagueño, que tiene su sede en el barrio de Santa Bárbara, en el distrito de Carretera de Cádiz.

Más información: Detenido un entrenador de fútbol base en Málaga por cometer delitos sexuales con tres menores de edad

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Las claves

Un entrenador de cadetes del club Conejito de Málaga ha sido detenido por presuntos delitos sexuales, incluida agresión sexual, contra tres menores.

La investigación comenzó tras el hallazgo de conversaciones sospechosas entre uno de los menores y el entrenador, detectadas por los padres del chico.

El entrenador, de 55 años y nacionalidad española, tenía una amplia trayectoria en clubes de fútbol base y se ganaba la confianza de los jugadores con regalos y detalles.

Algunos padres y miembros del club notaron actitudes de excesiva cercanía e intentos del entrenador de quedar a solas con los menores.

Indignación y sorpresa. Esas son las dos emociones que definen el sentir de quienes en los últimos años han compartido experiencias en el club Conejito de Málaga con el entrenador que este miércoles ha sido detenido por la Policía Nacional como presunto responsable de varios delitos sexuales, uno de ellos de agresión sexual, con tres menores de edad implicados.

El arrestado, M. E. M., de 55 años y origen marroquí, aunque con nacionalidad española, entrenaba a uno de los dos equipos de cadetes del club malagueño, que tiene su sede en el barrio de Santa Bárbara, en el distrito de Carretera de Cádiz.

Según han informado fuentes consultadas, el pasado martes faltó al entrenamiento habitual con sus futbolistas. La primera idea era que "estaba malo". Pero la realidad era otra bien distinta.

Había sido detenido por la Policía Nacional en el marco de una investigación desarrollada por agentes del Grupo de Menores -GRUME- de la Comisaría Provincial de Málaga.

Las pesquisas, según confirmó la propia Policía mediante una nota oficial, se iniciaron después de que los padres de una de las presuntas víctimas descubrieran unas conversaciones telefónicas de su hijo con su entrenador de fútbol mediante mensajería instantánea.

Lo que hizo sospechar a los progenitores fue el tono “muy afectivo” que mantenía el adulto con el menor, algo que, a su juicio, iba más allá de una relación deportiva.

El siguiente paso de los padres fue el de sentarse a hablar con su hijo y sonsacarle información. Querían saber hasta dónde llegaba el vínculo que lo unía con su "míster" más allá del terreno de juego.

En la conversación, el chico habría reconocido haber sido agredido sexualmente por su entrenador. Tras escuchar al menor, el GRUME localizó a otros dos presuntos afectados.

Los tres, menores de edad, eran compañeros de club y habían tenido al mismo entrenador.

Los agentes responsables de la investigación contactaron con esos dos chicos y con sus padres, confirmando que uno también habría sido agredido sexualmente por el entrenador, al tiempo que víctima de provocación sexual cuando el detenido le mostró imágenes pornográficas. Esto mismo es lo que supuestamente hizo con el tercer menor.

Sorpresa

EL ESPAÑOL de Málaga ha podido hablar con fuentes cercanas al club y con padres cuyos hijos han sido entrenados por el arrestado. La mayoría de los consultados muestran su sorpresa, sin dar crédito al conocer lo ocurrido.

Por lo que ha podido averiguar este periódico, el entrenador detenido cuenta con una gran experiencia en el mundo del fútbol en categorías inferiores, habiendo pasado por clubes como el Larita de fútbol sala o el Benamiel. Esta fue la última entidad en la que estuvo antes de entrar en el Conejito de Málaga hace unos tres años.

En la web del Benamiel aún se puede leer cómo se le presenta: "Experiencia y humildad aportará al equipo más joven de la categoría para que con su trabajo diario, lleguen los objetivos marcados".

Aunque ahora entrenaba a los cadetes, de unos 14 años, también ha entrenado a niños más pequeños, según se puede observar en las redes sociales de varios clubes malagueños.

Un padre con el que ha podido hablar este periódico señala que jamás sospechó de él, "al revés". "Sentía que estaba muy pendiente de mi hijo, pero también de todo el equipo. Les ayudaba a que llevaran bien la frustración cuando perdían”, asegura.

En esta misma línea, añade: “No tengo nada malo que decir de él, pero ya ha pasado mucho tiempo desde que entrenó a mi hijo, que entonces tenía unos 7 años. Sí que tengo que reconocer que alguna vez había escuchado rumores que iban en torno a los motivos por el que ha sido detenido, pero no terminé de creérmelos", explica este malagueño.

Otro familiar de un niño del club al que ha entrenado el detenido explica que sí que habían notado la "excesiva cercanía" del entrenador con el jugador, insistiéndole en quedar a solas a través de las redes, algo que les chirriaba y que han puesto en conocimiento de las autoridades, según han informado a este periódico.

Así, fuentes del Conejito reconocen que el entrenador había llegado muy bien recomendado y que "jamás esperarían algo así de él”. Insisten en que, como reflejan en su comunicado oficial remitido por el club, no sabían absolutamente nada de lo ocurrido hasta que se ha publicado este miércoles. "Creíamos que había faltado el día antes porque estaba malo", relatan.

Las mismas fuentes sostienen que el detenido era bastante solitario y que su actitud era "raruna", "nerviosa". "Le costaba mirar a la cara cuando hablaba contigo", dicen. No solía acudir a las reuniones que organizaban fuera del césped, muchas de ellas con sus parejas. "Si venía, era solo. Nunca con alguien", añaden, y explican que no era una persona que hablara demasiado de su vida personal.

Echando un vistazo a las redes sociales del detenido, se puede observar que centraba su vida en el fútbol en los últimos años.

No obstante, llama la atención cómo en Threads, una red social similar a X, pero de Meta, compartía una imagen con dos chavales que acababan de firmar con el club en un bar. "A disfrutar de unos refrescos... Gracias por confiar en mí", escribía.

Al parecer, este tipo de actitudes eran habituales en el detenido, que se ganaba la confianza de sus jugadores a través de regalitos o detalles, como unos refrescos, meriendas o la compra de botas de fútbol; y era habitual que acabara hablando con ellos por redes. Tanto en Instagram como en TikTok seguía a muchos de los jugadores que han pasado por sus filas, de diferentes edades.