Imagen de 1959 del Mercado de Mayoristas de Málaga.
Del mercado franquista al templo del arte: la historia del edificio racionalista del antiguo CAC Málaga
Encargado en plena Guerra Civil al arquitecto Luis Gutiérrez Soto, el Antiguo Mercado de Mayoristas es hoy un Bien de Interés Cultural y un ejemplo notable de la arquitectura racionalista en Andalucía.
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El que hasta hace un par de años fue sede del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga y que ahora se transforma para reabrir sus puertas como nuevo MUCAC, ocupa un edificio cargado de historia y de símbolos.
Un repaso a los documentos oficiales permite comprobar que fue en el año 1937, en plena Guerra Civil, cuando se encargó al arquitecto racionalista Luis Gutiérrez Soto, miembro de la conocida Generación del 25 y autor de obras emblemáticas como el bar Chicote de Madrid, el diseño de un moderno Mercado de Mayoristas para la capital malagueña.
Las obras comenzaron en 1939 bajo la supervisión del arquitecto municipal Eduardo Estévez Monasterio y finalizaron en 1944, dando lugar a un inmueble monumental y singular, adaptado a los terrenos ganados al Guadalmedina en el siglo XVIII.
El edificio funcionó como mercado hasta la década de los 80, cuando las nuevas necesidades urbanas forzaron su traslado y el inmueble cayó en un progresivo abandono.
Concebido como un edificio exento, de planta trapezoidal casi triangular, el proyecto respondía a los principios racionalistas: líneas horizontales, sencillez estructural y funcionalidad.
La composición se rompía con la presencia de una torre vertical que dotaba de monumentalidad al conjunto.
En su interior destacaba un gran espacio central abierto con puestos de venta dispuestos de manera radial, además de un sótano con cámaras frigoríficas, muelles de carga y refugio antiaéreo, elementos muy vinculados al contexto de la época.
Un programa propagandístico del régimen
El edificio no solo fue un mercado: también se convirtió en una especie de altavoz arquitectónico del régimen franquista.
Muestra de ello es que en portada principal lucía el escudo con el águila, el yugo y las flechas, junto al lema "España, Una, Grande y Libre".
Un friso recorría la fachada con la inscripción "La vida es milicia y hay que vivirla con espíritu de acendrado sacrificio", mientras que en la torre se leía "Arriba España" y "Arriba el campo".
Tras dejar de funcionar como mercado en los años 80, el edificio se utilizó como aparcamiento de la Policía Municipal y llegó a barajarse su reconversión en instituto de secundaria. Esta opción fue finalmente descartada para evitar alterar un ejemplo clave del racionalismo andaluz.
No fue hasta 1998 cuando se planteó su rehabilitación como espacio cultural, proyecto firmado por el arquitecto Miguel Ángel Díaz Romero.
La restauración, financiada por Unicaja y Telefónica, se centró en la recuperación de las fachadas y la adecuación del interior como sala expositiva, respetando en lo esencial el diseño original.
El 23 de febrero de 2003 abrió sus puertas el nuevo Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, transformando un edificio marcado por la propaganda franquista en uno de los referentes culturales de la ciudad.
Hoy, el inmueble mantiene su estructura original (sótano, planta baja, dos pisos y torre), aunque adaptado a las necesidades expositivas con sistemas de paredes móviles, biblioteca, talleres, sala de conferencias y tienda-librería.
Del pasado ideológico aún se conserva, aunque oculto tras un panel, el antiguo escudo de la fachada, testimonio de una historia que une arquitectura, política y cultura.