Leonardo Cervera posa para EL ESPAÑOL de Málaga.
"Las grandes empresas privadas de IA ya tienen más poder que los gobiernos. La democracia y la ley están en peligro"
El malagueño Leonardo Cervera, uno de los mayores expertos de la UE en IA, está convencido de que la IA eliminará puestos de trabajo.
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Leonardo Cervera nació el 15 de mayo de 1970 en Málaga. En esta provincia ejerció como abogado, pero aprobó una oposición y se fue a probar fortuna como funcionario en la Unión Europea.
Lleva 25 años trabajando en Bruselas, donde ha ido prosperando hasta ser en estos momentos secretario general del Supervisor Europeo de Protección de Datos de la Unión Europea.
Esta semana ha sido, además, nombrado miembro del comité de la International Association for Safe & Ethical AI. Solo hay dos españoles y uno de ellos es Cervera.
Vive a caballo entre Bruselas y Málaga y es un apasionado de la Historia. Acaba de publicar su segundo libro sobre Bernardo de Gálvez. Cervera es el protagonista este domingo de nuestra sección A título personal.
-¿Qué hace un malagueño en Bruselas como secretario general del Supervisor Europeo de Protección de Datos de la Unión Europea?
-Sí, llevo en Bruselas 25 años. Estudié Derecho en Málaga y estaba trabajando como abogado en un despacho en la calle Nueva. Me gustaba mucho el tema de la Unión Europea, así que hice un máster en Derecho de la Unión Europea en Granada.
Era en un momento en el que estudiar Derecho de la Unión Europea era como estudiar derecho aeroespacial, una cosa exótica que no servía para nada.
España acababa de entrar en la Unión Europea y eso era una cosa muy poco práctica, pero yo lo estudié y lo que había aprendido en el máster me sirvió para poder aprobar una oposición.
Cuando aprobé la oposición, me fui a trabajar a la Unión Europea. Estuve trabajando primero en la Comisión Europea haciendo temas de protección de datos y luego, cuando se creó una institución específica para el tema de la protección de datos que se llama el Supervisor Europeo de Protección de Datos, me moví allí y allí he hecho toda mi carrera.
Ahora esa institución, además de la protección de datos, lleva la supervisión de la inteligencia artificial y es ahí donde yo estoy ahora poniendo todo mi esfuerzo.
Cervera en Puerta del Mar en Málaga.
-La inteligencia artificial está ahora en boca de todo el mundo. ¿Qué está haciendo la Unión Europea en esta materia?
-La Unión Europea ha sido la primera región del mundo que ha regulado la inteligencia artificial. Se aprobó una ley, que se llama la Ley de Inteligencia Artificial 2024.
Desde entonces, lo que estamos intentando es que la inteligencia artificial se desarrolle conforme a valores europeos, no como en el salvaje oeste. Esto tiene que hacerse de una manera controlada porque tiene grandes peligros.
¿Cuál es el problema? El problema es que hoy en día tenemos una concentración de poder y de dinero en manos de unas empresas privadas que no tiene precedentes en la historia de la Humanidad. Tienen más poder que los propios gobiernos o el Parlamento Europeo.
Estas grandes empresas de inteligencia artificial realmente ya están por encima de los controles gubernamentales, es otro mundo.
Hay que movilizarse para que el Estado democrático y la Unión Europea, como entidad democrática que es, tengan la fuerza que tienen que tener para que ellos manden sobre esas compañías y no esas compañías sobre nosotros.
-¿Y eso se puede conseguir?
-En eso estamos, porque la respuesta tiene que venir de la concienciación de la gente.
La gente tiene que darse cuenta de que la democracia, el Estado y la ley están en peligro si no se hace algo contra estas grandes corporaciones.
Antes se decía que los bancos eran demasiado grandes para caer. Pues ahora, con esas empresas tan grandes, se dice que son demasiado grandes para cumplir con la ley.
-Habla de la gente, ¿se refiere a la sociedad de a pie de calle, a los políticos o a quién? La gente de a pie de calle no parece preocuparse mucho por estos temas.
-Pero debería, esa es la cosa. Nos va mucho en esto. Es como cuando hace 20 o 30 años empezó la gente a sensibilizarse sobre los problemas del medio ambiente y la cosa cambió. Hoy en día hay mucha más sensibilidad que antes.
Ahora igual, hay que sensibilizarse de los problemas de la tecnología y la gente tiene que pedir que la inteligencia artificial nos arregle la vida y nos ayude, no que nos quite los trabajos. Porque si la inteligencia artificial termina haciendo que estemos todos despedidos, no sé yo si hemos avanzado o hemos ido para atrás.
-¿Hay preocupación en la Unión Europea con eso? ¿Hay un riesgo real de que con la IA se pueda despedir a mucha gente?
-Piensa que el sistema capitalista tiende a la concentración y funciona sobre la base de ahorrar costes lo máximo posible. La tendencia natural es que cada vez las empresas sean más grandes y traten de ahorrar más costes.
Si viene una cosa ahora, que es la inteligencia artificial, que permite que las empresas puedan reducir personal, a menos que se haga algo, la tendencia natural es que se va a reducir personal.
Riesgo de la IA
"La gente tiene que pedir que la inteligencia artificial nos arregle la vida y nos ayude, no que nos quite los trabajos"
Eso está claro, por un lado. Luego, la revolución digital y tecnológica tiende a la aceleración. Hoy en día sale una nueva app en internet y a los 15 días ya la tiene todo el mundo porque todo se acelera.
Si juntas aceleración con concentración y las tendencias del capitalismo, ya me dirás dónde terminamos. A menos que se haga algo por parte de quien tiene que hacerlo, que es la clase política europea.
-En la Unión Europea siempre somos como los clásicos, los que defendemos los valores y la democracia, pero cuando miras a Estados Unidos, China, África, América Latina, al final cada uno va a su interés. ¿Estamos muy solos en esa lucha en Europa?
-Ahora mismo hemos pasado un periodo complicado porque verdaderamente ha dado la sensación de que Europa se quedaba sola, pero ahora nos están saliendo amigos.
Europa ha firmado acuerdos muy importantes con Canadá, con India, con otros países. Ya no estamos tan solos, porque realmente hay mucha gente que se da cuenta de que el modelo que nosotros promulgamos es el que tiene más posibilidades de terminar bien.
Cualquier otro modelo imperialista, belicista, sin respeto a los derechos fundamentales, ya sabemos dónde termina porque tenemos mucha experiencia en la historia.
-Precisamente lo que está ahora: Trump, Putin... El mundo va ahora a ese tipo de perfil político.
-Sí, estos gobiernos van a eso pero la gente no quiere eso. ¿Cuánta gente conoces que esté pidiendo emigrar a Rusia? Ninguno. La gente vota con los pies. Donde quiere vivir es en la Unión Europea, porque es aquí donde se vive bien, donde se cuida a la gente y donde la gente se siente respaldada con un sistema democrático. Todos esos sistemas que me estás diciendo no son modelos que la gente quiera. La gente quiere lo que nosotros decimos.
-De hecho, en el proceso de regularización en España el Gobierno dijo que iba a ser de 500.000 personas y al final ha habido más de un millón de solicitudes.
-Y a que no se van a Rusia. Por algo será.
Leonardo Cervera.
-Cambiando de tercio. Usted vive a caballo entre Bruselas y Málaga. ¿Cómo se está viendo a Málaga desde el extranjero? ¿Se habla realmente de la Málaga tecnológica?
-Yo siempre digo que Málaga es la nueva Barcelona. Málaga está de moda. Todo el mundo ha oído hablar de Málaga en Europa y todo el mundo quiere venir a Málaga porque está verdaderamente de moda.
Además, hay muchas facilidades para venir. Hay montones de vuelos, hay unas infraestructuras muy buenas y una oferta cultural muy buena. Es fruto del trabajo que Paco de la Torre ha hecho durante 26 años, que ha hecho políticas a largo plazo.
Málaga va como un tiro y todo el mundo la conoce. El problema, que nuestro alcalde sabe muy bien, es que también se puede morir de éxito. Ahora hay que saber gestionar ese éxito, pero yo creo que se está haciendo bien.
-Se habla del colapso de infraestructuras. Usted tiene casa en la zona de Rincón de la Victoria y ve los atascos que hay.
-Hacen falta políticas a largo plazo con gestión. He oído muchas veces a De la Torre decir que falta energía. Claro, si no hay energía no se puede crecer, faltan infraestructuras.
Yo siempre me pregunto, ¿por qué no tenemos un aeropuerto en Marbella? Porque toda la gente que viene en el avión conmigo desde Bruselas, la gran mayoría va a Marbella y los pobres tienen que bajarse en el aeropuerto de Málaga, coger un taxi o un autobús y hacer una hora de camino. ¿Por qué no se hace un aeropuerto en esa zona? Seguro que eso sería fantástico también para el campo de Gibraltar. Hacen falta ese tipo de políticas a largo plazo y con buena gestión.
Calidad de vida
¿Cuánta gente conoces que esté pidiendo emigrar a Rusia? Ninguno. La gente quiere vivir en la Unión Europea"
-Tampoco hay tren a Marbella. De hecho, es la única localidad con más de 100.000 habitantes en España que no tiene tren.
-Sí, es una pena. También es verdad que estas cosas hay que hacerlas con cuidado y pensando en el largo plazo. Por ejemplo, en París tienen como seis o siete estaciones de tren que enseguida se quedaron obsoletas porque nadie previó la llegada del automóvil.
Se pusieron a hacer montones de estaciones de tren pensando que todo el mundo iba a ir en tren, luego llegó el automóvil y le sobraron estaciones.
Ahora habrá que hacer el planeamiento a largo plazo con inteligencia. Si dentro de 15 años resulta que ya estamos desplazándonos con drones inteligentes, tampoco hace falta tener más carreteras. Esas son las grandes decisiones que tienen que tomar los expertos, no los políticos, los expertos que saben cómo van estas cosas.
-Otro de los problemas de los que se habla mucho en Málaga es el tema de la vivienda, la dificultad de acceso. Hay más demanda que oferta, los precios están disparados y es muy difícil comprar o alquilar.
-Lógico. Es lo que pasa cuando no hay una política de vivienda en condiciones. En Bruselas, por ejemplo, la casa que yo me compré hace 20 años vale ahora más o menos lo mismo que cuando me la compré, ajustando la inflación.
¿Por qué? Porque allí se hacen unas políticas de vivienda con sentido común: cuando hace falta construir se construye, y cuando se ve que el mercado inmobiliario se está recalentando, no se dan más licencias de construcción y se fomenta la rehabilitación.
En el barrio europeo te puedes comprar una casa de 150 metros cuadrados al mismo precio que un apartamento de dos habitaciones en Rincón de la Victoria y eso no tiene ninguna lógica. Eso significa que las políticas de vivienda que se están haciendo aquí son mejorables.
-Cambiando nuevamente de asunto, usted es un apasionado de la Historia y acaba de escribir un segundo libro sobre la figura de Bernardo de Gálvez.
-Sí. Hice un primer libro más malagueño porque es el que cuenta los orígenes de la familia Gálvez y la formación del personaje. A lo mejor a un señor de A Coruña no le interesa tanto la primera parte, pero un malagueño seguro que tiene que empezar por ahí, porque salen todos los rincones de Málaga y los lugares donde Gálvez se forma como persona.
Esa es la primera parte, que termina en el año 1779 cuando Gálvez sorprende al mundo con una campaña relámpago y conquista los puestos ingleses a la orilla del Mississippi. ¿Por qué se termina ahí? Porque hoy en día las editoriales no te publican un tocho de 600 páginas, te dicen como mucho 200.
Auge de Málaga
"Todo el mundo ha oído hablar de Málaga en Europa y todo el mundo quiere venir a Málaga porque está verdaderamente de moda"
-Y deja al lector con ganas de más.
-Claro, quería contar las cosas en condiciones. No sabía si el libro iba a gustar o no, porque es un libro que tiene muchísimo trabajo de documentación. Entonces dije: "Voy a hacer hasta aquí", pensando sobre todo en un público malagueño, y si gusta pues ya veré.
Cuando se publicó, la verdad es que tuvo bastante éxito. La gente lo leyó, le gustó y todo el mundo decía lo mismo: "¿Cómo puede ser? Si ahora que se estaba poniendo la cosa interesante, que el personaje ya había pasado de ser un jovencillo que estaba aprendiendo a ser un gran héroe militar...".
Me animé y ya he hecho la segunda parte que es más de la leyenda del personaje y de todas sus gestas militares hasta llegar a Cuba, que es donde entre él y su mano derecha, Francisco Saavedra, consiguen reunir el dinero para hacer posible la campaña de Yorktown, que es donde se gana la guerra.
Aunque en Yorktown no hay tropas españolas, lo que hay son 13 toneladas de monedas de plata de reales de a ocho que reúne Bernardo de Gálvez para Washington.
-¿De dónde viene esa fascinación por Gálvez?
-Las dos primeras novelas históricas que escribí fueron sobre la Guerra Civil en Málaga, ahí fue donde empecé con mi afición literaria. Desde pequeño me fascinaban las historias de los bombardeos y los combates; yo me crié en la Málaga de los años 70 y 80 y no me podía imaginar que Málaga había sido un sitio de guerra. Entonces, empecé a investigar y me exorcicé escribiendo esos libros.
Cuando estaba haciendo un periodo en Estados Unidos, porque me mandó la Comisión Europea a trabajar un año a la Universidad de Duke, un día mirando las noticias de Málaga vi un artículo que había publicado Manolo Olmedo sobre la ciudad de Nueva Iberia, una ciudad que fundó Bernardo de Gálvez con colonos malagueños, sobre todo de Alhaurín de la Torre y de Alhaurín el Grande.
Entonces dije: "¿Cómo puede ser que gente de Alhaurín de la Torre esté aquí en la Luisiana?". Fui, visité aquello, empecé a conocer al personaje y vi que había material para varias novelas porque este hombre tiene una talla grandísima.
-Es conocido en Estados Unidos pero siempre se lamenta que en España no lo conozca nadie.
-Antes de que Manolo Olmedo y Teresa Valcárcel, que fue la que logró lo del cuadro, lo pusieran en los medios, a Bernardo de Gálvez no lo conocía nadie. Yo me tiré un montón de años estudiando y escribiendo. Conforme iba progresando con mi novela, la figura se conocía más, y mi mujer siempre me decía que iba a llegar tarde, que para cuando publicase mi libro ya todo el mundo iba a saber la historia. Yo le respondía que quería hacerlo bien.
Aeropuerto en Marbella
"Yo siempre me pregunto, ¿por qué no tenemos un aeropuerto en Marbella? La mayoría de la gente que viene en el avión conmigo desde Bruselas va a Marbella"
Ahora este libro no es tanto para que se conozca la figura, sino para ayudar con la celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y poner en valor lo que ha sido España y el Imperio Español para los Estados Unidos, que es una cosa que no se conoce suficientemente.
-Se ha celebrado el 250 aniversario y España no se ha volcado con el tema. Ha ido Macron a Estados Unidos, ha ido el Rey de Inglaterra.
-Son las cosas absurdas de la política y de la ideología. Desde que Rodríguez Zapatero decidió no levantarse al paso de la bandera americana, hay una especie de pique ideológico con los Estados Unidos que se sigue arrastrando hasta el día de hoy.
Entre eso y que está Trump el perfil del gobierno español durante estas celebraciones ha sido muy bajo.
A los que no nos dedicamos a la política nos parece una oportunidad perdida, es lamentable.
Siempre se piensa que la exploración y la conquista de América fue una empresa centro y sudamericana, pero no, fue también una empresa norteamericana.
Leonardo Cervera posa con su nuevo libro en la sede de EL ESPAÑOL de Málaga.
De hecho, los españoles a finales del siglo XVIII llegaron hasta Alaska, o sea, más norteamericano que eso no puede haber. Es lo que yo llamo los Estados Unidos de España. La mitad de los Estados Unidos actuales, antes de ser estadounidenses, fueron españoles.
Ahí siguen estando las misiones, los fuertes, los caminos reales, las iglesias, los colegios, los hospitales, las universidades; todo eso lo hicieron los españoles.
Cuando se habla del nacimiento de esta gran nación, habría que hablar también un poquito de que no todos fueron anglosajones en la franja este, también se fundó por españoles católicos que hablaban castellano.
-Es cierto que al final la llegada de España a América se ha quedado prácticamente en la colonización.
-Los exploradores barbudos cuando iban a por El Dorado. Eso fue un periodo inicial de 50 años, pero luego eso pasó. Luego ya España se tomó en serio esas nuevas regiones e invirtió en ellas.
Cuando Thomas Jefferson redactó la Declaración de Independencia, el padre Fray Junípero Serra estaba fundando misiones en California, civilizando. Se estaba abriendo el camino entre California y Nuevo México. Se estaba explorando todo el oeste americano. Ese fue otro nacimiento de la nación estadounidense que nunca se cuenta.
-En su libro cuenta además que hay una relación entre los antepasados del actual Papa León XIV con Bernardo de Gálvez y Luis de Unzaga. ¿Cómo es eso?
-Nuestro Papa actual me encanta porque además ha escrito un documento sobre la inteligencia artificial que es buenísimo. Yo le recomiendo a todo el mundo que lo lea. Si alguien quiere entender de qué va esto de la inteligencia artificial, que lea la encíclica del Papa, porque es buenísima.
Oí que tenía antecedentes españoles y resultó que no solamente tiene antecedentes españoles, es que sus antepasados son de la Luisiana española de Bernardo de Gálvez. Su tatarabuela es una mulata esclava que fue liberada cuando era gobernador Luis de Unzaga.
Una rama de los antepasados del Papa es de esta mulata que se llamaba Bárbara. Luego había otra rama que eran unos españoles que estaban viviendo en Cuba, comerciantes que se establecieron en la Luisiana.
Curiosidad
"El Papa León XIV tiene antecedentes españoles. Sus antepasados son de la Luisiana española de Bernardo de Gálvez y Luis de Unzaga"
Descendientes de estas dos ramas se casaron y de ahí vas tirando hasta que llegas a la madre del Papa, que nació dos o tres años después de que sus padres se trasladaran de Nueva Orleans a Chicago. O sea, que la familia del Papa estaba en Nueva Orleans hasta hace poco. Son de la Luisiana española y hablaban español.
Al ver esto, con lo que me gusta a mí este Papa y con lo bonito que es pensar que Bernardo de Gálvez y Luis de Unzaga, de alguna manera, hayan podido tener algo que ver en la prosperidad de esta familia, le dediqué el libro al Papa.
-¿Qué espera de esta novela?
-Es una novela que se lee rápido, es de batallitas, digámoslo así. No es una novela que trate de documentar al lector con un montón de datos sobre la historia, sino que te va contando cómo un general malagueño se las va apañando, siendo un echado para adelante, para ir ganándole las batallas a los ingleses, y tiene un final feliz. Yo creo que cualquiera en la playa tomándose una sangría se lo va a pasar bomba.
-Gálvez tenía una familia importante detrás. Cruz Sánchez de Lara dice que eran los Kennedy de la Luisiana.
-Es muy buena analogía. Es verdad que sin la ayuda de su tío [José de Gálvez, ministro de las Indias], Bernardo de Gálvez no hubiera tenido el apoyo ni las tropas que tuvo, pero hubo muchas veces, se cuenta en la novela, que la ayuda llegó tarde. Para cuando llegó la ayuda que le mandaba su tío, él ya había conquistado todo. El hombre se las apañaba con muy poquito.
-Su famoso "Yo solo".
-Efectivamente.
-Es triste que casi nadie conozca ahora eso en España.
-Hay que poner en valor no solo a Bernardo de Gálvez, sino a una serie de personas que estaban con él y que normalmente no se conocen. Tienes a Francisco Saavedra, que era su mano derecha, un sevillano que luego fue el que coordinó la lucha contra el francés. Este Francisco Saavedra fue fundamental.
Y luego tenemos a un ceutí que en San Luis, perdido en lo alto de la Luisiana, lo que hoy en día es Misuri, se las apañó él solo con un grupito de soldados para parar una horda de 1.000 indios aliados de los ingleses que le atacaron. Era Fernando de Leiva.
La batalla de Pensacola es la mega batalla, pero la batalla de San Luis de Fernando de Leiva, que se cuenta en la zona central del libro, es un wéstern, es épica.
Fernando de Leiva estaba moribundo, se murió pocos días después de la batalla de lo enfermo que estaba con fiebres tropicales. Se las apaña para defender San Luis y salvar a la gente. A este tipo de gente hay que recordarla. Tenemos una obligación moral de que se sepa.
-¿De qué irá la siguiente novela?
-No lo sé. Ahora tengo que descansar un poco, porque además con la lucha que tengo con lo de la inteligencia artificial ya tengo bastante.