Vista de Benarrabá.

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Economía

La otra cara de la vivienda en los pequeños pueblos del interior de Málaga: "Un 60% de las casas están vacías"

Un estudio de Coceder ha examinado 11.550 viviendas en 59 localidades rurales de toda España, repartidas entre 8 comunidades autónomas y 15 provincias.

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Las claves

El 60% de las viviendas en pequeños pueblos del interior de Málaga, como la Serranía de Ronda y el Valle del Genal, están vacías o en desuso.

El bloqueo del parque residencial se debe al envejecimiento de la población, la falta de rehabilitación y la gestión inactiva de viviendas heredadas.

El problema principal no es la falta de casas, sino su inaccesibilidad y deterioro, lo que dificulta que familias puedan asentarse en estos municipios.

Para frenar la despoblación, se propone rehabilitar viviendas existentes y mejorar servicios como educación, empleo y conciliación familiar, más allá de atraer nómadas digitales.

Mientras Málaga capital se encarece y registra subidas constantes en los precios del alquiler y de venta, muchos de los pequeños municipios de la provincia se vacían silenciosamente. La despoblación es uno de los grandes retos del interior, como es el caso de la Serranía de Ronda y el Valle del Genal. Frente a ciudades colapsadas y con escasa oferta de casas, el parque de vivienda de los pueblos está mayoritariamente inactivo, con seis de cada diez casas sin uso permanente.

Así se detalla en el último estudio de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (Coceder), que ha puesto cifras a una de las grandes barreras para fijar población en el interior de Málaga: el bloqueo del parque de vivienda rural.

Según indican, en la Serranía de Ronda y el Valle del Genal apenas el 41% de las viviendas se utilizan como residencia habitual, lo que deja al 60% del parque residencial vacío, en mal estado o destinado a un uso esporádico.

El informe forma parte de la Investigación sobre vivienda en el medio rural 2025, el primer estudio de ámbito estatal que analiza la situación real de la vivienda en municipios de menos de 1.000 habitantes.

En total, se han examinado 11.550 viviendas en 59 localidades rurales de toda España, repartidas entre 8 comunidades autónomas y 15 provincias.

En el caso malagueño, la investigación ha contado con la participación del Centro de Desarrollo Rural (CDR) Montaña y Desarrollo Serranía de Ronda, una de las 22 entidades integradas en Coceder.

Según explica a este periódico la responsable del mismo,Toñi Núñez, “era necesario poner números a la realidad de nuestros pueblos menores de mil habitantes y comprobar cuántas casas están vacías y sin uso”.

Se ha analizado el parque de viviendas de dos pueblos del Valle del Genal en Málaga: Benarrabá (457 habitantes) y Benalauría (460 habitantes).

Los resultados señalan una situación desigual entre municipios, pero con un patrón común: el envejecimiento de la población, la falta de programas de rehabilitación adaptados al medio rural y las viviendas heredadas sin gestión activa mantienen bloqueada gran parte del parque disponible.

En Benarrabá, solo el 35,7% de las viviendas están ocupadas permanentemente, mientras que una de cada cuatro se utiliza de forma esporádica y más del 22% se encuentra vacía y no habitable.

En Benalauría, la tasa de vivienda habitual alcanza el 44%, pero una de cada cinco permanece cerrada durante todo el año.

Desde el CDR de la Serranía de Ronda insisten en que el problema no está en la falta de casas, sino en su inaccesibilidad y deterioro. “Tenemos un parque residencial abundante, pero muchas viviendas están cerradas, en ruinas o heredadas por varios propietarios que no se ponen de acuerdo”, señala Núñez.

El informe descarta, además, que el problema principal sea la turistificación. Aunque hay viviendas destinadas al turismo rural, su peso es reducido. “No se trata de construir más, sino de rehabilitar lo que ya existe, y hacerlo de forma sostenible y adaptada a la realidad del territorio”, explica.

La organización subraya que este bloqueo habitacional crea un círculo vicioso: muchas personas que desean regresar a sus pueblos no encuentran vivienda disponible, ya que las que hay en venta tienen un elevado precio al que hay que sumar una posterior rehabilitación. "Las localidades pierden población activa, servicios y oportunidades".

De esta forma, se plantea que la vivienda debe abordarse junto con mejoras en educación, sanidad, empleo y conciliación. “No se trata solo de abrir casas; hay que ofrecer servicios que permitan a las familias quedarse o volver”, afirma Núñez.

Entre las propuestas figuran la creación de espacios de conciliación, ludotecas o programas de apoyo a familias jóvenes, así como facilitar el acceso a transporte, cuidados y empleo de calidad.

Los nómadas digitales no pueden ser la única estrategia para repoblar los pueblos”, advierte la representante del CDR. “Necesitamos políticas a largo plazo, coordinadas con los ayuntamientos, que permitan rehabilitar las viviendas vacías y activar ese parque que podría ser la clave para frenar el despoblamiento en comarcas como la Serranía de Ronda o el Valle del Genal”.

El trabajo, desarrollado entre febrero y octubre de 2025, se enmarca en el proyecto Vivienda Rural. Proyectos piloto para su liberación y rehabilitación, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 con fondos del 0,7% del IRPF.