Cañete la Real.
Es cero turístico y se come de maravilla en este pueblo medieval de Málaga: "Cocina tradicional y auténtica"
Esa gastronomía se mantiene viva en restaurantes y bares que siguen siendo puntos de encuentro vecinal.
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El interior de Málaga guarda auténticas joyas, pequeños pueblos que son ideales para una escapada de fin de semana. Además de contar con un amplio patrimonio cultural, naturaleza e historia, son municipios donde la gastronomía tiene un papel relevante y rememora las recetas más tradicionales.
Es el caso de Cañete la Real, un pueblo de origen medieval, tranquilo, con historia y con una gastronomía que se apoya en lo de siempre: producto local, recetas heredadas y bares donde se cocina para los vecinos.
La historia del pueblo explica en buena parte su carácter. Cañete la Real fue durante siglos territorio fronterizo entre el Reino nazarí de Granada y la Corona de Castilla. Esa condición estratégica marcó su desarrollo y dejó como principal vestigio el Castillo de Hins Canit, una fortaleza andalusí del siglo XIII que aún domina el paisaje desde lo alto.
Desde allí se entiende el valor defensivo del enclave y la razón de su trazado irregular, propio de los asentamientos medievales.
El casco histórico conserva esa estructura sin artificios: calles estrechas, desniveles, casas blancas y plazas sencillas donde la vida cotidiana sigue siendo la protagonista.
Pero si hay algo que termina de definir a Cañete la Real es su relación con la mesa. Aquí se come muy bien, y no como reclamo turístico, sino como parte natural de la vida del pueblo. La cocina es tradicional, serrana y honesta.
Platos de cuchara cuando el tiempo acompaña, guisos de legumbres, migas, carnes de cerdo, chivo o cordero y embutidos elaborados de forma artesanal.
Dónde comer
Esa cocina se mantiene viva en restaurantes y bares que siguen siendo puntos de encuentro vecinal. Restaurante La Piedra es uno de los nombres más conocidos, con una carta basada en platos caseros y recetas de siempre.
Restaurante La Piscina, sencillo y frecuentado por locales, destaca por su buena relación calidad-precio y su cocina sin pretensiones.
Para el tapeo, bares como Bar Nicolás, Bar Andaluz o Mesón Copete conservan ese espíritu de bar de pueblo donde se come bien, se charla y no se mira el reloj.
Más allá de la gastronomía, Cañete la Real ofrece un entorno natural ideal para caminar y desconectar, así como visitas sencillas como la iglesia de San Sebastián, de origen mudéjar, que refuerza ese carácter histórico del municipio.