Chupe durante el Málaga CF vs. Fulham durante el XXXVI Trofeo Costa del Sol Cervezas Victoria.
2-2 | El Málaga CF se lleva el Trofeo Costa del Sol tras negarse el Fulham a lanzar los penaltis
El club inglés arguye que la tanda de penaltis no estaba estipulada en el contrato y que además perderían el vuelo.
Chupe y Jauregi, de penalti, igualan por dos veces la desventaja de los de Funes.
Niño se retiró lesionado a los once minutos.
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Con un final surrealista. Así acabó el XXXVI Trofeo Costa del Sol Cervezas Victoria. Tras el 2-2 conseguido por el Málaga en el minuto 90 gracias a un gol de penalti de Jauregi, el Fulham se negó a lanzar los penaltis. Fue el capitán Bassey el que le comunicó la decisión al árbitro, que justo antes había expulsado a Arbeloa que fue a recriminarle algo.
La versión oficial es que "el Fulham, alegando que la tanda de penaltis no estaba contemplada en el contrato y que, si lo hacían, además, no llegaban a tiempo a coger el vuelo".
Por dos veces empató el Málaga el partido, primero Chupe y después Jauregi sobre la bocina, frente a un rival superior físicamente. Fue una muestra más de que este equipo no se rinde, pero vio que el camino se empina a partir de ahora.
A La Rosaleda acudieron 17.179 malaguistas -algunos ingleses-, muchos de ellos con sus gafas para ver el eclipse.
El test le sirvió al Málaga para saber, aunque el rival sea de la Premier League, que en Primera los oponentes serán más fuertes y más rápidos. Presión organizada y muchos duelos ganados.
Arbeloa quiere implantar un estilo de más manejo del balón que todavía tiene que depurar. Aunque en su plantilla tiene jugadores que marcan la diferencia, como el lateral derecho Castagne. El belga es un puñal por su banda.
No pudo sin embargo experimentar mucho con la idea inicial, ya que Niño se lesionó a los once minutos y tuvo que romper el 1-4-4-2.
Las carencias en defensa quedaron al descubierto por el flanco izquierdo, con Salinas como único elemento y Dani Sánchez despidiéndose de la grada con una vuelta de honor antes de la entrega del trofeo. No entró en la convocatoria.
Funes presentó un once que bien podría ser el de dentro de siete días en el Estadio Metropolitano. Herrero; Puga, Recio, Einar, Salinas; Izan Merino, Dani Lorenzo, Larrubia, Joaquín; Niño y Chupe.
Un 1-4-4-2 condicionado por la baja de Dotor y con la única pareja de centrales que tiene disponible.
El Málaga sufrió en la primera mitad especialmente en la salida del balón, con la tela de araña tejida por los ingleses, cerrando espacios con un 1-4-4-2 y las líneas muy juntas.
A Dani Lorenzo sigue sin darle miedo tener la pelota, pero le costó más girarse. Joaquín bailó con la más fea, Castagne, y los laterales sufrieron. Pero el Málaga se rehizo y llegó entero al descanso.
El Fulham sumó su primera llegada pronto por la derecha. Gonzalo casi llega al remate.
A los nueve minutos respondió el Málaga con un balón que peleó Chupe, se la dio a Larrubia dentro del área y este fue generoso para Dani Lorenzo, que se la acomodó pero la estrelló en la defensa.
Justo después se retiró Adrián Niño por precaución y entró Rafa. Se varió el dibujo inicial, así que la prueba duró poco.
El choque tuvo un ritmo lento, con el Fulham cortocircuitando al Málaga, que no encontraba los pasillos para salir de la presión inglesa. Y así, poco a poco aculando a los de Funes, tras una circulación larga llegó un centro desde la derecha de Castagne con mucho veneno que Sessegnon empujó a la red con la frente en el minuto 23'.
Pero esto es Málaga, que diría aquel. Pausa de hidratación tras el gol visitante, cabalgada de Larrubia por la derecha, amagos y más amagos hasta que consigue sacar un centro raso al primer palo donde apareció Chupe. Leno la tocó pero la pelota entró llorando.
Los bichos están hechos de esa pasta irreductible. Tardaron un minuto en quitarse la camisa de fuerza que le había puesto el equipo de Arbeloa.
El partido se abrió algo más hasta el descanso, aunque la pelota vivió más tiempo en el campo malaguista, encontrándose esta pretemporada con las lesiones.
El Málaga salió mucho mejor tras el descanso, con Dani Lorenzo y Larrubia muy activos, llegando al área visitante. Puga también empujó. El dominio territorial y del balón era malaguista.
Pero a los doce minutos de la reanudación, Castagne apareció como exhalación desde atrás y puso de primeras el balón que le filtró Bobb dentro del área. Iwobi sólo tuvo que poner el cuerpo en el segundo palo para que entrase la pelota y poner el 1-2.
A raíz del gol el Fulham acumuló llegadas y después llegó el carrusel de cambios, especialmente en los ingleses, con cuatro variantes. Funes probó con Rafita en la izquierda y le dio minutos a Pastor.
De ahí hasta el 70 con la pausa de hidratación, al Málaga empezaron a faltarle las piernas y el Fulham encontró más espacios para sacar la pelota. Gonzalo se pegó tres cabalgadas con el balón de un campo a otro y en la última antes de marcharse estuvo a punto de culminar.
Funes aguantó más los cambios, simulando un partido más real. En el 77' salieron todos los que quedaban en el campo y el Málaga terminó con Carlos López -gran ovación para él-; Juani, Otu, Pastor, Rafita; Ramón, Rafa, Juan Cruz; Lobete, Haitam y Jauregi. Lobete se situó en la derecha y Haitam en la izquierda.
Precisamente el marroquí se la jugó delante de Leno tras una buena asistencia de Juan Cruz a la espalda de la defensa. El argentino criado en Málaga dejó varios detalles de mucha calidad en el tiempo que tuvo.
De sus botas nació un cambio de juego en el noventa a Rafita que acabó con penalti a favor del Málaga por manos de Bassey. Jauregi lo transformó con calma a la izquierda del meta de los cottagers.
Rosaleda y Roca y a los penaltis. Arbeloa se fue a recriminarle algo a Ortiz Arias y este le mostró la roja. Algo más pasó cuando Bassey, como capitán, se acercó al sorteo de la tanda. Dijo que su equipo no jugaba más, se fueron a saludar a su afición y se retiraron del campo.
La plantilla animó a Jauregi a dirigirse al punto de penalti para lanzar uno simbólico que proclamase al Málaga CF campeón del Trofeo Costa del Sol, que acabó de la forma más surrealista.