El nuevo trono del Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación de Málaga.

El nuevo trono del Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación de Málaga. Hermandad Salutación

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El Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación de Málaga tendrá nuevo trono: así es el diseño de las andas

Manuel Toledano es el autor del dibujo y será el encargado de crear este trabajo para la corporación del Domingo de Ramos.

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Las claves

La Hermandad del Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación de Málaga ha presentado el diseño de su nuevo trono procesional, obra de Manuel Toledano Gómez.

El trono se concibe como la segunda parte de una tetralogía monumental, manteniendo el lenguaje artístico iniciado con el trono del Cristo de la Crucifixión.

El diseño incorpora elementos simbólicos como un gran cortinaje barroco, un rosal y un espino, y se inspira en la tradición artística e iconográfica de la Semana Santa malagueña.

La estructura será íntegramente de madera, con detalles en metal donde sea necesario, y acabados sobrios con barnices y toques dorados, siguiendo referentes europeos clásicos.

El Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación de Málaga tendrá un nuevo trono procesional. La Hermandad ha presentado este martes el diseño de la infraestructura que ha diseñado Manuel Toledano Gómez.

El trono está pensado como segunda entrega de una tetralogía monumental iniciada con el trono del Cristo de la Crucifixión, según ha explicado la Hermandad en un comunicado.

El objetivo de la corporación con este nuevo trono es "dotar al Señor de unas andas acordes con la dignidad devocional, la hondura teológica de su misterio y la tradición artística de la Semana Santa malagueña".

El nuevo trono del Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación de Málaga.

El nuevo trono del Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación de Málaga. Hermandad Salutación

El diseñador ha asegurado que la historia de esta obra se entiende desde una raíz biográfica y cofrade que remite a un momento fundacional: el 8 de septiembre de 1990, en Calle Álamos, durante la procesión de la Patrona de Málaga, Manuel Toledano Vega recibió la noticia de un encargo decisivo.

"Gracias a la confianza de un cofrade, Carlos Pardo, se le encomendó el trono de salida provisional, para la primera estación de penitencia en recorrido oficial.

Aquel trono, ejecutado entre octubre de 1990 y febrero de 1991, no solo respondió con solvencia a una necesidad inmediata: abrió un camino vital y artístico que hoy cristaliza en esta nueva propuesta, concebida ya no desde la provisionalidad, sino desde la plenitud del proyecto", han explicado.

El diseño actual se ha desarrollado a lo largo de años, con el impulso sostenido de sucesivas juntas de gobierno. Además, han remarcado que también ha sido muy relevante el apoyo del anterior hermano mayor, Manuel Calderón López, y la determinación del equipo encabezado por Javier Castillero Jiménez, bajo cuyo mandato han quedado concluidas las labores de diseño, inaugurando una nueva etapa para la Hermandad.

Diseño del trono

El proyecto mantiene el mismo lenguaje gráfico de la primera obra de la serie, puesto que es aguada de acuarela combinada con dibujo a plumilla de tinta china, mediante la superposición de línea estructural y mancha cromática para aportar profundidad.

No obstante, han optado deliberadamente por moderar la densidad descriptiva, reduciendo el nivel de detalle en zonas secundarias con el fin de favorecer una lectura más jerarquizada del conjunto y reforzar la percepción unitaria de la composición.

Además, para garantizar fidelidad formal, el proceso ha incorporado estudios del natural, incluyendo modelos reales para figuras, telas, cuerdas y elementos vegetales, así como correcciones visuales de escala que permiten contemplar el trono tal y como se percibiría a una distancia aproximada de cuarenta metros.

El proyecto tiene un desafío técnico central que es la limitación del ancho de luz del cancel de la puerta de salida de la parroquia sede, fijado en 238 cm. Este condicionante, unido a la disposición en planta del misterio, obra del imaginero sevillano Antonio J. Dubé de Luque, que alcanza una anchura aproximada de 190 cm, determina una planta ligeramente sinuosa y una depuración formal constante para preservar equilibrio, tránsito y efecto procesional. Frente a la verticalidad dominante del proyecto anterior, aquí la escena posee una marcada horizontalidad narrativa.

Sin embargo, el diseño reafirma dos principios constructivos irrenunciables en la concepción de las andas: la verticalidad como símbolo de elevación espiritual y la piramidalidad como sistema de orden visual, destinado a conducir la mirada hacia el eje teológico del misterio.

El diseño parte de una base geométrica centrada en un sistema de circunferencias que ordena el conjunto y da coherencia a toda la decoración. En ese esquema, elementos como el cortinaje, la maroma, las ramas laterales o el arco inferior no se entienden como “adornos” independientes, sino como piezas pensadas para trabajar juntas y reforzar una misma lectura visual.

El canasto se estructura por niveles: un basamento liso, una moldura clásica de ovas y dardos de inspiración grecorromana y, por encima, el cuerpo principal, con un perfil suavizado de “pecho de paloma”.

En la cornisa, el proyecto introduce además una reinterpretación de las gotas trapezoidales, un guiño a soluciones históricas poco frecuentes y, en particular, a la libertad formal que Miguel Ángel llevó al límite en la Porta Pia.

En el apartado ornamental, el trono apuesta por dos recursos con fuerte carga escénica. El primero es un gran cortinaje barroco, concebido como un “telón” que enmarca y descubre el núcleo del misterio.

El segundo lo forman las dos ramificaciones laterales: un rosal y un espino, inspirados en la talla flamenca y en los grandes púlpitos barrocos del norte de Europa, donde la naturaleza parece invadir la arquitectura.

La propuesta asocia ambos motivos a un discurso simbólico: el rosal como imagen de belleza y plenitud; el espino como referencia al dolor, la herida y la redención. En el centro, la cartela se remata con la corona del Sacro Imperio, incorporada no como emblema político, sino como alusión a la realeza de Cristo entendida desde el sacrificio.

En materiales, el proyecto plantea una ejecución íntegra en madera, con refuerzos metálicos solo en puntos concretos donde la estructura lo exija, especialmente en elementos delicados como candelabros o ramificaciones de menor sección. El acabado previsto busca una presencia sobria y profunda: barnices matizados con ceras y toques de dorado mate, sin bruñir, tomando como referencia modelos europeos septentrionales de gran calidad.

El diseño ha sido presentado este martes 24 de febrero en la Sala Capitular de la Agrupación de Cofradías en un acto en el que han participado Enrique Guevara y Rafael López Taza, encargados ambos de describir el trono y la obra del autor desde diferentes perspectivas.