Una imagen de la película de Michael Jackson.
Michael: he vuelto a ver al Rey
El biopic de Michael Jackson logra ser inmenso y gigantista cuando completa el impacto y la grandeza de la música del pequeño de los Jackson Five y, a su vez, sabe ser íntimo, cercano y emocional.
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Sacar adelante una película sobre la vida de Michael Jackson era una tarea titánica, no solo por la dificultad a la hora de completar todas las dimensiones del artista y la persona (el cantante más famoso del mundo y, a su vez, el niño pobre herido en la infancia). También por el juicio que podían emitir los millones de personas de todo el globo que han crecido impactados por su música y su visión global del espectáculo.
Es por ello que la productora Lionsgate decidió ir a lo seguro, contratando al mejor director posible (Antoine Fuqua), el mejor productor (Graham King), el mejor guionista (John Logan, habitual de Scorsese) y a los mejores actores: Colman Domingo, Nia Long y un sorprendente Jafaar Jackson, sobrino del Rey del Pop, que logra que nos olvidemos de que no estamos viendo a Michael en persona. Sí, eran los mejores de acorde a la tarea específica que debían llevar a cabo.
Y es que Michael logra lo más complicado: tener un ritmo endiablado, trazar el complejo crecimiento, desarrollo y la personalidad de un artista tan completo como atormentado y, a su vez, que disfrutemos de las canciones con las que hemos crecido.
Dicho de otro modo: el biopic de Michael Jackson logra ser inmenso y gigantista cuando completa el impacto y la grandeza de la música del pequeño de los Jackson Five y, a su vez, sabe ser íntimo, cercano y emocional cuando intenta hacernos comprender el corazón y las emociones de la persona tras la leyenda. El niño pobre dolido y la super estrella mundial, el menor maltratado y el cantante más grande de todos los tiempos, nada podría estar mejor contado, y es que el ritmo de la película a veces se dispara, ya que hay mucho que contar en poco tiempo.
Todo lo que se ha dicho sobre Jafaar Jackson (hijo de Jermaine, integrante de los Jackson Five) es cierto: el tono de voz, sus movimientos y, especialmente, el hecho de no caer en la sobreactuación. Especialmente meritorio es que sea su primer papel. No cabe duda de que Jafaar tendrá un gran futuro frente a la cámara.
No podemos olvidar a los otros dos grandes actores de la cinta: Colman Domingo como el duro y multidimensional Joe Jackson y Nia Long como Katherine. No nos extrañaría que ambos fueran nominados como mejores actores secundarios, especialmente el primero de ellos.
Curiosamente, las críticas no positivas del largometraje se basan en la omisión de las acusaciones de abuso. Una cuestión sin ningún sentido, ya que la cinta llega hasta 1988 y las alegaciones llegaron en 1993. No deja de ser llamativo que aquellos que tienen una plataforma poderosa para expresar su opinión sean incapaces de verificar dos datos: el primero: que ese hecho ocurrió fuera del espacio temporal de esta primera película y, el segundo: que las alegaciones están demostradas como falsas, tanto por el FBI como por la propia justicia de Estados Unidos.
Sea como sea, la película biográfica de Michael Jackson es justo lo que debe ser: desde el impacto de su música y su figura a los problemas de no poder salir a la calle desde niño, desde sus millones de discos vendidos al vitíligo que despigmentó su piel, de las giras multitudinarias al accidente de Pepsi, en uno de los mejores momentos de la cinta, también el más duro.
Antonie Fuqua es capaz de hacer la fotografía aérea del artista más exitoso de la historia y, a su vez, mirar dentro del niño, del hijo del trabajador de la fundición de Gary. Y es que todas esas cosas y muchas más eran Michael Jackson y, por primera vez, podemos verlas en pantalla grande. Puede que Michael se nos fuera en 2009, pero yo he vuelto a verlo. Y eso es mucho.