El equipo de 'Gilbert'.

El equipo de 'Gilbert'. EFE

Cultura

‘Gilbert’ conquista el Goya y lleva el sello malagueño a lo más alto de la animación española

El acento andaluz en este corto lo pone Mónica Gallego, productora vinculada profesionalmente a Málaga y responsable de su distribución internacional a través de Agencia Freak, una compañía con 25 años de trayectoria en el sector.

Más información: 'Gilbert', el corto con acento malagueño que nació en un taller de desempleados y ahora está nominado a un Goya

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Las claves

El cortometraje de animación 'Gilbert', producido por la Agencia Freak en Málaga, ganó el Goya a Mejor Corto de Animación en la 40ª edición de los Premios Goya.

'Gilbert' narra la historia de dos habitantes de un archipiélago y utiliza la música como lenguaje común, abordando temas como la madurez y la gestión de conflictos.

El proyecto nació de un curso para desempleados en Barcelona y fue creado de forma autodidacta por Álex Salu, Arturo Lacal y Jordi Jiménez, usando técnicas de stop motion y materiales sencillos.

El corto ha recorrido más de 67 festivales y ha ganado siete premios, destacando por su propuesta universal, accesible y artesanal.

La 40ª edición de los Premios Goya ya forma parte de la historia del cine malagueño. Gilbert, el cortometraje de animación producido desde la Costa del Sol por la Agencia Freak, se ha alzado con el galardón a Mejor Corto de Animación, culminando un recorrido que comenzó casi en silencio... por un curso para desempleados.

El corto se levantó, literalmente, con cartón, alambre y cartulinas en un local alquilado y ha terminado imponiéndose en la gran noche del cine español como el mejor corto de animación de este año en el cine español. Y lo ha hecho con una historia sencilla, universal y profundamente humana.

Gilbert cuenta la historia de dos habitantes de un pequeño archipiélago perdido en medio del océano. Uno es trompetista. El otro reparte paquetes en góndola. Un envío que no llega a su destino desencadena un conflicto que, lejos de separarlos, acaba uniéndolos.

Sin diálogos y apoyado en la música como lenguaje común, el corto habla de la madurez, de la gestión del conflicto y de la capacidad de tender puentes entre realidades distintas. Una propuesta “universal, accesible y familiar, hecha con muchísimo mimo”, en palabras de su productora, Mónica Gallego.

De un curso para desempleados al escenario de los Goya

Detrás del proyecto están tres directores procedentes de distintos puntos del país que se conocieron en un curso para desempleados en Barcelona: Álex Salu, Arturo Lacal y Jordi Jiménez. Lejos de las estructuras habituales de la industria, desarrollaron la idea de forma prácticamente autodidacta durante casi tres años.

Mientras daban forma a los cerca de 17.000 fotogramas que componen los 12 minutos de metraje, compaginaban el proyecto con otros trabajos. Uno es cocinero, otro profesor de español y el tercero trabaja en marketing dentro del sector de los videojuegos. La pandemia estuvo a punto de frenar definitivamente el proceso, pero perseveraron. El resultado es una pieza de animación stop motion elaborada con materiales físicos, construida plano a plano, gesto a gesto.

El impulso malagueño

El acento andaluz en este corto lo pone Mónica Gallego, productora vinculada profesionalmente a Málaga y responsable de su distribución internacional a través de Agencia Freak, una compañía con 25 años de trayectoria en el sector.

El proyecto llegó a sus manos en 2021 mediante un dossier. Desde el primer momento detectó su potencial: la ausencia de diálogo, la duración y la temática lo convertían en un corto con capacidad para viajar por festivales de todo el mundo.

La intuición se confirmó. Gilbert ha pasado por más de 67 festivales y ha obtenido siete premios, con reconocimientos en categorías de animación, cine infantil y música.

La sorpresa de la nominación y la victoria

La nominación ya fue inesperada. El equipo no confiaba en figurar entre los seleccionados hasta que escucharon el nombre del corto durante la lectura oficial. Competían con grandes estudios de animación. Eran, como reconocían, “los noveles que hemos metido la cabeza ahí”. Y finalmente, la estatuilla ha sido para ellos. La gala celebrada en Barcelona ha puesto el broche a un recorrido repleto de esfuerzo.

Ana Mena, en su actuación.

Ana Mena, en su actuación. EFE

En la gala también había otras dos nominaciones con sabor malagueño, pero no corrieron con esa suerte Paloma Peñarrubia y Pau Esteve, que tuvieron que conformarse con dos merecidísimas nominaciones. Durante la gala también destacó otra malagueña, Ana Mena, que cantó La Bambola, junto a La Casa Azul tras un emocionante día para ella que comenzó recibiendo la Medalla de Andalucía a la Cultura en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.

Salva Reina, con Alexia Putellas.

Salva Reina, con Alexia Putellas. EFE

Así, también hubo un gesto muy andaluz por parte de otro malagueño, Salva Reina, que no dudó en soltar un "en un día como hoy... ¡Viva Andalucía!".