Operación Jaky.

Operación Jaky. CNP

Málaga

Desde la Carihuela al mercado de drogas internacional: el mayor alijo de MDMA incautado en Europa

El núcleo duro del grupo estaba formado por ciudadanos neerlandeses plenamente asentados en la Costa del Sol.

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Las claves

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La Policía Nacional desarticuló una organización criminal neerlandesa asentada en la Costa del Sol, responsable del mayor alijo de MDMA incautado en Europa.

La banda traficaba con marihuana, hachís y éxtasis, utilizando empresas pantalla y rutas internacionales a través de puertos como Amberes y Ghana.

En la operación Jaky fueron detenidas quince personas, de las cuales doce permanecen en prisión provisional acusadas de varios delitos relacionados con el narcotráfico.

El grupo empleaba métodos sofisticados como el envío de drogas ocultas en maquinaria pesada y el trueque de mercancía con otras mafias internacionales.

Desde La Carihuela (Torremolinos) se organizó el mayor alijo de MDMA incautado en la historia de Europa, un dato que puede sorprender a quien no conozca la zona.

La Policía Nacional lo ha hecho público ahora, aunque la operación judicial se desarrolló en enero, y supuso un golpe demoledor para una organización criminal que quedó completamente desarticulada.

Sus principales integrantes continúan en prisión provisional. El núcleo duro del grupo estaba formado por ciudadanos neerlandeses plenamente asentados en la Costa del Sol, donde residen durante largas temporadas del año.

La comunidad neerlandesa no deja de crecer en la provincia de Málaga y algunas organizaciones criminales aprovechan esa amplia presencia para pasar completamente desapercibidas.

Según el INE, con datos correspondientes a 2022, en Málaga residen 7.749 ciudadanos neerlandeses. Si ese dato reflejara con exactitud la realidad actual, significaría que más del 10 % de ellos pasa las tardes en apenas media docena de locales de Torremolinos: restaurantes y bares orientados a un público que ha convertido la Costa del Sol en uno de los destinos favoritos de los Países Bajos.

Sol, playa, cerveza y viejos amigos. Y, entre miles de ciudadanos que solo buscan disfrutar de sus vacaciones o de su segunda residencia, siempre aparece algún descarriado.

Esa circunstancia obliga a agentes neerlandeses a desplazarse periódicamente, de paisano, desde Torremolinos hasta Marbella para vigilar discretamente algunos establecimientos de ocio y comprobar si localizan a fugitivos reclamados por los juzgados de Ámsterdam o Rotterdam.

Si hace años eran visibles grupos como los Hells Angels o los Bandidos, hoy otros delincuentes prefieren confundirse con cualquier turista. Es una estrategia mucho más eficaz... al menos hasta que la cooperación entre las policías española y neerlandesa termina dando sus frutos.

Operación Jaky.

Operación Jaky. CNP

La organización desarticulada tenía perfectamente diversificada su actividad criminal. Traficaba con tres tipos de drogas para financiarse y confirmaba, una vez más, que el trueque sigue siendo un método de pago plenamente aceptado entre las mafias internacionales.

Ya en 2021 se interceptó un mercante que transportaba dos toneladas de hachís rumbo a Brasil con la intención de intercambiar la mercancía por cocaína. Aquella operación confirmó que las organizaciones criminales adaptan constantemente sus métodos para satisfacer la demanda de sus mercados.

Los últimos narcos neerlandeses detenidos dirigían parte de su actividad desde puntos como la calle Salvador Allende de Torremolinos, desde donde lograron diseñar una de las operaciones internacionales de narcotráfico más sorprendentes de los últimos años.

Su plan comenzaba con la financiación obtenida gracias a plantaciones indoor de marihuana en España, un negocio sustentado por toda una industria criminal en la que, con los contactos adecuados y una inversión relativamente modesta, pueden obtenerse beneficios imposibles de conseguir dentro de la economía legal.

La marihuana era enviada en vehículos con dobles fondos hacia distintos países europeos y la organización utilizaba empresas pantalla para operar con aparente normalidad.

Aun así, estaban lejos del nivel alcanzado por Hans Leendert y Martinus Cornelius Verheij, los narcotraficantes neerlandeses condenados el año pasado por la Audiencia Nacional por liderar desde Málaga el multimillonario alijo intervenido en octubre de 2018 en una nave del polígono Santa Teresa.

Aquella fue, hasta ese momento, la operación antidroga más importante de la historia de Málaga, con casi 6.000 kilos de cocaína intervenidos. Y, curiosamente, también guardaba relación con La Carihuela: los principales investigados fueron seguidos en la zona e incluso alquilaron, a través de una inmobiliaria del barrio, la nave que utilizaron como guardería de la droga.

Volviendo a la operación Jaky, la del histórico alijo de MDMA, la logística diseñada por la organización resulta especialmente llamativa. El grupo contaba con contactos en el puerto de Amberes (Bélgica) para enviar maquinaria pesada con destino a puertos de Ghana ocultando en su interior 859 kilos de MDMA y otros 88 kilos de éxtasis.

Operación Jaky.

Operación Jaky. CNP

Desde el país africano, la mercancía era enviada a Latinoamérica para intercambiarla por cocaína, que posteriormente regresaba a Europa a través de puertos como los de Algeciras o Barcelona.

En los últimos años, Ghana se ha consolidado como un país puente para el tráfico internacional de drogas con destino a Europa y Australia. La pasada primavera, por ejemplo, fueron intervenidos 320 kilos de metanfetamina en el puerto de Botany, en Sídney, ocultos en contenedores marítimos procedentes del país africano.

Además, recientemente se destapó una red de corrupción en el puerto de Tema, el principal de Ghana, donde las autoridades arrestaron a quince personas acusadas de facilitar la entrada de importantes alijos de cocaína aprovechando sus puestos de trabajo.

La operación Jaky, instruida por uno de los juzgados de Instrucción de Torremolinos, se saldó con la detención de quince personas: cinco en Torremolinos, tres en Fuengirola, tres en los Países Bajos, una en Marbella, una en Estepona, una en Mijas y una en Sevilla.

Todos ellos están investigados por delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal, defraudación de fluido eléctrico y tenencia ilícita de armas.

De los quince arrestados, doce continúan en prisión provisional soñando, quizá, con volver a tomarse algún día un tinto de verano en La Carihuela.