Calor en Málaga.

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Málaga

El negro escenario del cambio climático en Málaga hasta 2050: la demanda de agua será 6 veces mayor a la oferta

La ciudad afrontará más olas de calor, inundaciones y riesgo de incendios, con impacto directo en la salud y la economía local, según un nuevo informe de AXA Climate.

Los expertos señalan que habrá 10.000 muertes más por calor extremo si no se ponen medidas.

Más información: Las peores previsiones de sequía y falta de agua en Andalucía se adelantan a 2045, según nuevos estudios oficiales

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Las claves

En 2050, la demanda de agua en Málaga será seis veces superior a la oferta, convirtiendo el estrés hídrico en un problema permanente.

El informe de AXA Climate prevé 20 días más al año con temperaturas superiores a 40°C y un aumento significativo de noches tropicales.

Se estima un 58% más de días con alto riesgo de incendio forestal y hasta 10.000 muertes adicionales por calor extremo si no se toman medidas.

Un tercio del centro urbano seguirá en riesgo de inundaciones intensas, mientras que la erosión del litoral afectará desarrollos inmobiliarios en primera línea de costa.

A mitad de siglo, el consumo de agua en Málaga superará por seis la capacidad de suministro anual, lo que convertirá el actual estrés hídrico estival en una situación permanente durante todo el año.

Así lo aseguran los expertos que han realizado el estudio ​de AXA Climate que ha sido presentado este lunes en Málaga.

El informe apunta a que la exposición de la ciudad al estrés hídrico se duplicará respecto a la actualidad y obligará a priorizar el abastecimiento residencial y agrario frente a usos industriales, condicionando la actividad de múltiples sectores económicos.

El escenario climático de 2050 incluye, además, 20 días adicionales con temperaturas por encima de 40 grados y un incremento por cinco de las llamadas noches tropicales, con efectos sobre la salud, la productividad laboral y el consumo energético.

Durante la presentación, celebrada en la sede de Promálaga Economistas, la Fundación AXA ha subrayado que estos cambios afectarán a actividades como el turismo, la construcción, la agricultura y la tecnología, así como a celebraciones populares al aire libre. En este sentido, incluso aventuran que podrían cancelarse eventos como los fuegos artificiales.

El informe también advierte de un aumento del 58% en las jornadas con alto riesgo de incendio forestal, lo que comprometerá la seguridad de eventos exteriores y exigirá nuevas medidas preventivas y de planificación territorial en el entorno metropolitano.

En materia de salud, el documento calcula que, sin políticas adicionales de adaptación, la ciudad podría registrar hasta 10.000 muertes adicionales relacionadas con episodios de calor extremo de aquí a 2050, especialmente entre población vulnerable.

AXA Climate propone reforzar la adaptación mediante campañas de información sobre síntomas de estrés térmico, rediseño urbano con más zonas verdes y sombras, ajustes de horarios laborales y adecuación de equipos y sistemas de climatización a climas más cálidos.

Pese a la previsión de menos lluvias medias anuales, el informe alerta de que un tercio de la población del centro urbano seguirá en riesgo directo por inundaciones causadas por episodios de lluvias intensas asociados a DANAs.

Las inundaciones fluviales se concentrarán en el suroeste de la ciudad, caracterizado por una elevada densidad urbana, mientras que la erosión del litoral y las inundaciones marinas impactarán en desarrollos inmobiliarios situados en primera línea de costa.

Un momento de la presentación del informe en Málaga.

Un momento de la presentación del informe en Málaga.

El calentamiento adicional del Mediterráneo intensificará los efectos de estos episodios, con daños potenciales en infraestructuras críticas, servicios básicos y calidad de vida, por lo que se recomienda a las empresas planes específicos de prevención y resiliencia.

El estudio recuerda que Málaga ya se distingue por sus esfuerzos en reutilización y desalinización, pero advierte de que estas soluciones deberán ampliarse y complementarse con una gestión más estricta de la demanda ante el incremento estructural del déficit hídrico.