Vídeo de la operación de la Policía Nacional contra la trata de personas en Málaga.
Una joven huye y destapa una red de explotación sexual con dos burdeles en Málaga y otro en Marbella
La operación desarrollada por la Policía Nacional se ha saldado con 16 personas detenidas. Todas las víctimas eran jóvenes y procedentes de países latinoamericanos con historias personales complejas y necesidad económica.
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La Policía Nacional ha detenido en la provincia de Málaga a 16 personas de una organización criminal dedicada, supuestamente, a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
La red regentaba varios burdeles, dos en Málaga capital y uno en Marbella, donde las víctimas ejercían la prostitución bajo condiciones abusivas al tiempo que se lucraba a costa de ellas.
En las casas de citas, además de ejercerse la prostitución, los agentes constataron que allí se producía el tráfico de drogas y la venta de potenciadores sexuales sin ningún tipo de control sanitario.
Todas las mujeres tenían el mismo perfil: jóvenes y extranjeras, de entre 25 y 40 años, procedentes de países latinoamericanos.
Una de las víctimas no pudo más y, tras alcanzar la provincia de Córdoba, decidió denunciar a la organización criminal que la había estado explotando sexualmente.
Así, relató a los investigadores las circunstancias por las que había pasado en una casa de citas situada en Málaga, donde había estado ejerciendo la prostitución.
Interior de uno de los burdeles.
Este testimonio dio inicio a una operación resuelta en seis meses. Entre los 16 detenidos, destaca el papel protagonista de cuatro varones como principales investigados, y de ellos el cabecilla de la trama, de 43 años, quien se encargaba de supervisar el buen funcionamiento de los prostíbulos.
Uno de ellos, en la zona Centro; el otro, en barrio de Campanillas. A estos hay que sumar otro en Marbella.
Estructura
En la estructura de la organización también es de reseñar el rol de una pareja, que gestionaba una de las casas de citas mencionadas, empleando su propio domicilio para guardar sustancias estupefacientes. Una vivienda donde residía su hijo menor de edad.
Entre los detenidos figuran también cuatro mujeres; una de ellas, de 38 años había logrado ascender dentro de la organización, pasando de ejercer la prostitución en una de las casas a ser encargada, para con posterioridad acabar siendo socia, junto al cabecilla, y formando parte del negocio.
A todos ellos se les imputan delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, delito relativo a la prostitución, contra la salud pública y organización criminal.
Otro de los detenidos, de 34 años, deberá responder ante el juez por un delito contra los derechos de los trabajadores.
Se trata de un integrante conocido por el resto de miembros de la organización como El Doctor, cuyo papel era el de suministrar las sustancias estupefacientes y respondía a este alias por ser quien, además, inyectaba anabolizantes al cabecilla del entramado.
Respecto al rol de los encargados dentro de la organización era el de controlar a las chicas, vigilar horarios y asegurarse del cumplimiento de las normas impuestas.
Imagen de la operación policial.
Para ello tenían impresas en un documento las reglas que debían seguir tanto en la recepción de las mujeres que entraban en el piso como cuando dejaban la plaza.
Los agentes corroboraron sus funciones, muy bien delimitadas; ellos eran quienes enseñaban la casa, leían las normas a cumplir, solicitaban fotos de pose natural y otras "de trabajo" a las chicas, y, a continuación, realizaban un collage a modo de catálogo.
Una vez dejaban el piso, revisaban todo y las sacaban inmediatamente de los canales de comunicación de la trama, para, a continuación, actualizar el tablero (una pizarra) donde estaban reflejados los nombres de las chicas con su fecha de entrada y salida.
Quien se rebela, se va sin cobrar
Para asegurarse el buen rendimiento del negocio, la red llevaba a cabo pagos en diferido, de tal modo que las mujeres cobraban tras una semana trabajada y, así, si alguna se mostraba rebelde e incumplía las normas impuestas irían a la calle, sabiendo que lo harían sin cobrar la semana transcurrida.
Esta era una de las medidas de control establecidas por la organización con la que, además, también evitaba pérdidas económicas ante la baja de alguna de las mujeres que ejercían la prostitución.
El entramado rotaba a las mujeres de un prostíbulo a otro para ofrecer una mayor oferta a su clientela, ejerciendo vigilancia sobre las mismas por cámaras en el interior.
Los precios los establecía la organización y si el número de chicas excedía al espacio en las camas, unos cojines en el suelo bastaban para dormir entre cliente y cliente.
Asimismo, incitaban a las mujeres al consumo compartido con los compradores de sexo como un modo de potenciar las ganancias de su negocio en torno al tráfico de drogas y, a su vez, los encargados gestionaban con los clientes la venta de potenciadores sexuales, consolidándose como otra vía de ingresos.
Incumplimiento de las normas
Cuando los investigadores llevaron a cabo los registros simultáneos a finales del pasado mes, constataron las normas que ya había relatado la denunciante. Había carteles e indicaciones por toda la casa, en una de las habitaciones y sobre un cartel plastificado: cambiar sábanas y toallas, no dejar copas ni vasos, no dejar solo al cliente y acompañarlo; sacar la basura de la papelera, aunque sea con un solo papel…
Y todo ello bajo la siguiente advertencia: "el incumplimiento de las normas se multará con 20 euros de la limpieza". Contravenir las reglas reiteradamente supondría, en última instancia, la salida del establecimiento.
Una plaza que les suponía a las víctimas estar 24 horas disponibles y haber pasado, al menos, una semana de prueba durante la cual debían estar allí sin librar ni un solo día para, una vez obtenida, poder salir dos o tres horas durante la jornada -previa autorización de los miembros de la red- y así poder "hacer sus cosas".
Respecto a las perjudicadas, una de ellas ha sido liberada como víctima de trata de seres humanos, la cual fue captada en su país de origen por la organización y traída a España para ejercer la prostitución, generándole una deuda que iría aumentado reiteradamente.
Otras tres mujeres han sido liberadas como víctimas de explotación sexual. En la fase de explotación de la operación Garibaldi/Sol/Dumas, los investigadores encontraron a una veintena de mujeres repartidas en estos tres burdeles ejerciendo la prostitución.
Todas ellas son mujeres jóvenes y procedentes de países latinoamericanos con historias personales complejas, necesidad económica, varias con hijos en sus países de origen, algunas en situación irregular y otras ya contando con residencia legal en nuestro país.
En total se llevaron a cabo siete registros, tres en casas de citas y otros cuatro en domicilios de los principales investigados.
Fruto de las diligencias policiales, se hallaron más de 35.300 euros en metálico, 55,5 gramos de cocaína, 50,7 gramos de Tusi, 24,99 gramos de marihuana, 0,69 gramos de éxtasis en formato sellos, varios fármacos potenciadores sexuales, cinco botellas de óxido nitroso; así como tres armas largas y cuatro armas cortas simuladas.
Una vez pasados a disposición judicial, la autoridad ha decretado el ingreso en prisión provisional para cuatro de los detenidos.
La operación ha sido desarrollada de manera conjunta por el Grupo III de la UCRIF de la Brigada de Extranjería y Fronteras de la Comisaría Provincial de Málaga, en unión a sus homólogos de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Comisaría Provincial de Córdoba y agentes de la Brigada Local de Extranjería y Fronteras de la Comisaría de Marbella, con la colaboración de otras unidades policiales: Guías Caninos, GOIT, UPR, Comisaría Local de Torremolinos y Medios Aéreos.