Narcolancha en Caleta de Vélez.
Las narcolanchas se pasean con chulería por la costa andaluza pese a estar prohibidas desde 2018
Los temporales acercan a decenas de narcolanchas a playas y puertos sin que nadie las moleste. Los traficantes se graban y se exhiben en redes sociales con total sensación de impunidad.
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Desde 2018 las embarcaciones vulgarmente conocidas como “narcolanchas” están prohibidas en España. Sus características son bien conocidas. Normalmente tienen más de 8 metros de eslora y cuentan con una potencia muy superior a la que requeriría una embarcación neumática, como por ejemplo, la de un club de buceo.
Pero la prohibición que se dictó tras la aprobación del Real Decreto-ley 16/2018, de 26 de octubre, no ha disminuido el uso de estas embarcaciones go-fast por parte de las organizaciones criminales que operan en este país. Simplemente se han adaptado mucho mejor los criminales que la justicia a esta nueva situación.
Sólo había que pasear por cualquier punto de la costa andaluza esta última semana para fijarse que esta ley no se está aplicando como el legislador pretendía.
Se han podido observar cerca de la orilla de playas o escondidas en conocidas calas a decenas de narcolanchas desde Huelva a Almería, hasta llegar a Águilas (Murcia). El motivo, el de siempre, el mal tiempo.
Dos narcolanchas en la costa andaluza.
Esas decenas de narcolanchas realizan, con buen tiempo, esperas de muchos días en alta mar y su acercamiento a la costa se debe a que el temporal podría matarlos con un mal golpe de mar. Lo hacen por su propia seguridad y porque saben que las patrulleras de la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera no partirán de sus bases para detenerlos.
Hasta ahí la situación podría ser lógica, pero la sensación de impunidad es completa para ellos. Ya ni siquiera utilizan pasamontañas en esos acercamientos a la orilla como se ha podido ver en Caleta de Vélez o en Águilas.
No temen ser grabados por los investigadores ni desde la playa, ni desde un dron, aunque se les haya tomado imágenes y con seguridad muchos de los tripulantes de estas narcolanchas han sido plenamente identificados por los distintos cuerpos policiales cometiendo un delito de contrabando.
La visita de una narcolancha al puerto pesquero de Caleta de Vélez es un reflejo del traslado de las históricas organizaciones criminales que han trabajado durante años sin muchos problemas en Cádiz.
Sólo había que escuchar atentamente el acento de uno de los tripulantes. Los capos gaditanos de siempre han enviado a algunos de sus colegas de total confianza para alijar principalmente en la costa de Granada y Almería. Por eso estos días han decidido intentar resguardarse desde la Herradura hasta Caleta de Vélez ampliando su zona de influencia.
Lo triste de la situación es la imposibilidad de aplicar la Ley a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, algo que desde el Ministerio del Interior van a intentar cambiar con la puesta en funcionamiento de drones marinos al servicio de la Guardia Civil.
Un aparato muy necesario no ya para la defensa de las costas por las narcolanchas, sino también para actuar en casos como el del petrolero ruso Chariot Tide que pertenece a la flota fantasma, y que ha estado varios días a la deriva frente a la Costa del Sol.
Una narcolancha en La Herradura.
Una situación de emergencia que provocó la movilización de varios buques de salvamento marítimo y que habría podido provocar daños medioambientales serios. Ahora navega para Egipto aunque su intención inicial era llevar petróleo sancionado a Tánger.
Volviendo al puerto de Caleta de Vélez, que es un símbolo de la provincia, que pudieran estar tanto dentro del recinto portuario como en los alrededores varias gomas merodeando sin apenas preocupación es un síntoma que hace crecer el ego de las organizaciones criminales.
Por ello no cesan de subir vídeos en Tik-Tok en los que se autoincriminan de graves delitos. Un último ejemplo ocurrió el pasado sábado en un afluente del Guadalquivir cuando GAR de la Guardia Civil apareció para intentar interceptar 5 narcolanchas que llevaban horas en el mismo lugar. Se desató un tiroteo y los propios traficantes grabaron la situación para posteriormente publicarlo en cuentas de Tik-Tok vinculadas a clanes de narcotráfico que actúan en toda la costa andaluza. El operativo acabó con 4 detenidos y 2 narcolanchas incautadas.
Filtraron el vídeo para intentar desacreditar la versión de la Guardia Civil, que de inicio habló que habían sido recibidos a tiros en esa zona y por eso respondieron de forma intimidatoria. Los narcos en cambio afirman que no estaban armados.
Esta surrealista situación en la que unos traficantes se autoincriminan de delitos relacionados con el tráfico de drogas para responder públicamente a la autoridad hace ver en qué punto del problema está la justicia.
Habría que ir dándole la vuelta a la partida, y que cada uno sepa el lugar que le corresponde antes de que sea tarde. Hay que tener memoria y recordar lo que ocurrió el 9 de febrero de 2024 en Barbate. Nada ha cambiado para bien.