Alaska y Nacho Canut.

Alaska y Nacho Canut.

Ocio

Alaska: "No me gusta que se trate a los mayores como niños. Esas personas igual han tenido 73 novias, han fumado..."

Fangoria tocará 'La verdad o la imaginación' por primera vez en Madrid el 16 de mayo durante las Fiestas de San Isidro.

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Las claves

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Alaska publica nuevo disco con Nacho Canut, 'La verdad o la imaginación', tras 10 años sin lanzar álbum.

La artista recuerda sus inicios en Madrid y critica el trato actual hacia las personas mayores, defendiendo su autonomía y experiencia de vida.

Ambos rememoran la evolución de Madrid, destacando la acogida y diversidad de la ciudad, y muestran nostalgia por aspectos del pasado como las tiendas de barrio.

Alaska y Nacho Canut actuarán en directo en Madrid el 16 de mayo en el Parque de San Isidro junto a otros artistas.

Alaska nació en Ciudad de México (1963), pero más de uno, si no ha buscado su procedencia o no ha escudriñado en su DNI, pensará que es tan gata como cualquier madrileña. Al fin y al cabo, lleva toda la vida en la capital desde que llegara desde América junto a su padre, asturiano, y su madre, cubana.

El resto es historia musical y social. Convertida en la Reina de la movida, lleva subida a las tablas desde hace 40 años, cuando en el 77 debutara con Kaka Deluxe, preludio de sus siguientes proyectos: Alaska y los Pegamoides,Alaska y Dinarama, y Fangoria.

Con su último proyecto, siempre acompañada por Nacho Canut, publica disco 10 años después: La verdad o la imaginación. Y lo hace, sin cortapisas, para hablar del tiempo, la decepción, el alcohol —y sus consecuencias—, el amor y el desamor.

Un compendio vital que se escuchará en directo en Madrid por primera vez el próximo 16 de mayo a las 22:00 en el Parque de San Isidro, por donde pasarán, además, David Otero o Las Ketchup. Toda una declaración de intenciones para la ciudad que la acogió y la vio crecer musicalmente hasta convertirse en un icono.

PREGUNTA.—¿Cómo recuerdan aquel Madrid al que llegaron? Alaska tenía apenas 10 años.

ALASKA.—Fatal. Llegué a un hotel de la Plaza del Carmen cuando estaban peatonalizando la calle Preciados, quizá por eso me horroriza tanto la peatonalización. Era el año 73 y la gente vestía, comparado con México y el mundo pop que yo conocía, un poco como en azul marino y burdeos y beige. Pero pronto me instalé aquí y no me ha sacado nadie. Primero estuve en la zona Fleming, que era donde llegaban todos los americanos, luego viví en Chamberí, después en el Paseo de la Habana, luego en Chamartín y ahora en el centro.

NACHO.—Yo llegué con un año. Mi padre venía de Estados Unidos y trabajaba con los americanos de la base de Torrejón. Pero era muy pequeñito. Viví en el barrio Salamanca, que entonces era como un desierto porque no había nada. Ni siquiera tiendas. Pero me encantaba. Era el año 58.

P.—Muere Franco y me da la sensación de que a partir de entonces toda su generación creció siendo optimista. Eso me decía, por ejemplo, José Luis Casañ, de Seguridad Social.

N.—Era un niño adolescente, jugaba en la calle y no sé cómo vería la gente de 60 años aquello, pero yo como era pequeño no me enteraba de nada. Como mi padre trabajaba con los americanos, yo estaba más en ese mundo. Los veranos, por ejemplo, me iba a estudiar a los Estados Unidos.

P.—Me refiero a que aquella España, al ir hacia arriba, era optimista. ¿O no?

A.—Nosotros éramos optimistas porque éramos adolescentes y nos dedicábamos a lo que nos gustaba. Y eso que yo no soy especialmente optimista.

N.—Yo siempre he sido optimista. Pero es que si le preguntas a cualquier persona de 16 años, lo normal es que te diga que es así.

P.—¿Recuerdan su primer amor en Madrid?

A.—En mi caso es muy fácil de recordar porque estaba dentro del grupo. Son amores que duran tres meses, pero son amores.

N.—Entonces, en Madrid, en los 80, si eras gay como yo, era muy fácil conocer gente de todo tipo y liarte con todo tipo de personas. Pero sí, sí. Yo pensaba: ¡Qué bien que vivo en Madrid porque esto es el acabose! Tenía para elegir todas las noches.

Nacho Canut y Alaska.

Nacho Canut y Alaska.

P.—Siempre creí que entonces era más difícil.

N.—No, en el mundillo gay podías elegir.

A.—Íbamos a la sala Centauros, que era un club de travestis. Ahora se habla mucho de Malasaña, pero entonces lo único divertido era la Casa Costos y el Centauros.

P.—Más allá de los sitios que mencionan, ¿qué se extinguió de aquel Madrid que recuperarían?

A.—Las tiendecitas, las calles sin coches y que no sean peatonales, con menos bicicletas y patinetes... Yo todo eso lo recuperaría.

N.—Que no hubiera tantas franquicias.

P.—De todos estos Madrid que han vivido, ¿con cuál se quedarían?

N.—A mí me gustan todos.

A.—Y luego está el que idealizas porque no lo has conocido, como el de los años 50 con Ava Gardner entrando en la Gran Vía.

P.—¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

N.—No, yo creo que el mejor es el actual.

A.—Hay cosas del tiempo pasado que me gustaría que estuvieran presentes, pero así es la vida.

P.—¿Y en lo social? ¿Qué recuperarían?

N.—Madrid es una ciudad muy acogedora y abierta. Siempre he estado muy a gusto aquí.

A.—Cuando nosotros salíamos de pequeños no sabíamos si las personas con las que íbamos eran ricas, pobres... Nadie te preguntaba nadie. Y, por ejemplo, a mí me gustan ahora los barrios periféricos. Carabanchel, por ejemplo.

P.—¿Se trataba mejor antes a los mayores que ahora?

A.—No recuerdo de pequeña oír a las personas hablarles a los mayores como si fueran niños pequeños. Y a lo mejor no lo recuerdo porque no me fijaba en esas cosas, pero esto de decirles: ¡Ay, que se ha comido la papillita! No, por favor. No me parece bien que se trate a los mayores como si fueran niños. Esa persona a lo mejor ha sido fumador, bebedor, ha tenido 73 novias...

P.—¿Por qué ha cambiado? ¿Los respetamos menos?

A.—A lo mejor la gente lo hace porque se les respeta más.

N.—Sí, la gente vive mucho más. Siempre recuerdo a mi abuela diciendo que cada año que pasas de los 70 es un regalo de Dios. ¿Qué quiere decir eso? Que había poca gente mayor. Igual es por eso.

P.—Vamos al Madrid actual, al de Ayuso. ¿Cómo lo ven?

A.—Madrid no es de Ayuso ni de Carmena ni de nadie. Es de todos. No os equivoquéis, Madrid no es de los políticos, sino de las personas que viven aquí.

N.—De los madrileños.

P.—¿Qué música escuchan ahora?

A.—Rojuu nos encanta. Y yo estuve en el concierto de una chica que se llama Cobrah que me encantó.

N.—Rusowsky y Rojuu.

Alaska y Nacho Canut.

Alaska y Nacho Canut.

P.—¿Dónde se perderían de Madrid?

A.—Yo me meto en el arqueológico y me quedo ahí.

N.—Yo en el Thyssen.

P.—¿Y a qué restaurante recomendarían ir siempre?

N.—Yo a la Taberna vasca.

A.—Y yo al restaurante cubano Zara en la calle Barbieri.

P.—¿Cómo ven Madrid dentro de 10 años?

N.—Que siga como está. Hay de todo.

A.—Las grandes ciudades son siempre grandes ciudades.