Ilustración creada con Inteligencia Artificial sobre Cebreros.

Ilustración creada con Inteligencia Artificial sobre Cebreros. IA

Madrid Comunidad

Los vinos "reliquia" que han sobrevivido al fuego de Daniel y otros bodegueros: "Cada año se queman las viñas. Estoy tocado"

El incendio de la Sierra Oeste de Madrid y Ávila deja decenas de hectáreas arrasadas y las bodegas de la cuenca del Alberche ven difícil su futuro.

Más información: Juan, el bodeguero que ha perdido casi todas sus viñas en el incendio: vendía 95.000 botellas en 25 países

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Las claves

Las claves

Los viñedos de la cuenca del Alberche, entre Madrid y Ávila, han sufrido graves daños tras varios incendios, afectando a la Denominación de Origen Protegida Cebreros.

Muchos viticultores se plantean no vendimiar y abandonar el campo debido a la devastación y la baja producción, con pérdidas de hasta el 80% de la cosecha en algunas bodegas.

Algunas bodegas han salvado parte de su producción y las botellas de esta añada se consideran ya reliquias, símbolo de resistencia y memoria de los viñedos afectados.

La solidaridad de hosteleros y particulares se ha volcado en apoyar a los bodegueros comprando sus botellas, aunque el futuro del sector sigue siendo incierto.

Son un milagro. Una reliquia. Son vinos embotellados en tierras que han sobrevivido a cuatro incendios en los últimos años.

Las botellas de la cuenca del Alberche —ese territorio natural que une el suroeste de la Comunidad de Madrid con la provincia de Ávila— contendrán en sus próximas añadas historias devastadoras.

Pero el campo se resiente. El futuro es desesperanzador mientras se siguen evaluando daños: las llamas han pasado por los 35 municipios que conforman la Denominación de Origen Protegida Cebreros, mientras se contabilizan cuantiosas pérdidas en las bodegas madrileñas colindantes.

Viñedos quemados en Navas del Rey, Madrid.

Viñedos quemados en Navas del Rey, Madrid. Cristina Villarino El Español

Las botellas de esta cosecha serán el testimonio líquido de un entorno golpeado. Pero la realidad es que con la vendimia a la vuelta de la esquina, "hay bodegas que se plantean no hacerlo", informa a EL ESPAÑOL la directora técnica de la DOP Cebreros, Marta Burgos.

Con la vendimia a la vuelta de la esquina, muchos viticultores se plantean rendirse, dejar la uva en la cepa, no replantar, abandonar el campo y asumir que se avecinan años difíciles sin sacar ni un solo fruto.

"El que no tenga la bodega afectada, que tire la primera piedra"

A pocos kilómetros de la frontera autonómica, en El Tiemblo, Daniel Ramos, pionero de la DO Cebreros, se plantea seriamente no vendimiar este año mientras apura las horas intentando limpiar su bodega, que se ha salvado, pero está llena de cenizas.

"Aquí el que no tenga bodega o viñedo afectado, que tire la primera piedra", suspira entre risas y resignación. De sus 11 hectáreas de viñedos repartidas por todo el tramo medio del valle del Alberche, entre Ávila y Madrid, todas se han visto afectadas.

Imagen de archivo de Daniel Ramos en su viña de Los Chorrancos, que a día de hoy está afectada por el fuego.

Imagen de archivo de Daniel Ramos en su viña de Los Chorrancos, que a día de hoy está afectada por el fuego. Bodega Daniel Ramos

"A expeción de una parcela de 7.000 metros, lo demás está chamuscado por el fuego o afectado indirectamente por el humo", detalla el enólogo al teléfono.

"Lo que en principio puede parecer que está bien, luego resulta que no. Te molestas en coger vendimiadores y no te vale de nada porque has metido un vino contaminado por el humo en tu bodega", dice Ramos, refiriéndose al defecto conocido como smoke taint (aroma ahumado).

A pesar del golpe, Ramos asegura que "ni el fuego" les supondrá una amenaza para continuar con la Denominación de Origen Cebreros: "Estábamos en peligro en 2013, cuando solo éramos tres, lo iniciamos y muy poca gente creía en nosotros. Hoy somos 25 bodegas. Ahora tenemos un motivo más para seguir luchando".

"¿Replantar? La gente se va a ir"

En la cooperativa Sat 1713 de Cebreros, su secretario, Javier Carralero Robledo, llevaba 40 años como voluntario apagando incendios en la zona y asegura no haber visto jamás algo tan agresivo. "Lo ha arrasado todo. No queda ni una planta ni un árbol", explica emocionado.

En la cooperativa vitivinícola cuentan con 196 socios, la mayoría agricultores de edad avanzada con pequeños viñedos a los que acudían "más por amor a la tierra y tradición familiar que por rendimiento económico".

Viñedo medio quemado en Navas del Rey.

Viñedo medio quemado en Navas del Rey. Cristina Villarino El Español

El panorama es devastador. Este año su producción está prevista que caiga al 20%.

"El año pasado recogimos 250.000 kilos de uva. Este año a ver si llegamos a 50.000. Nosotros estamos viendo si podemos salvar la bodega Sat 1713".

Para Carralero no es exagerar decir que los vinos de Cebrero están en peligro: su DO, sus viñas... "Aquí la gente está muy descorazonada. No les merece la pena replantar. Para que vuelva a dar fruto tienen que pasar entre cinco y siete años. Hay gente que va a abandonar el campo. Llevamos unos días un poco desesperados".

Marta Burgos, directora técnica de la DO Cebreros, también se encuentra en un primer proceso de evaluar daños sobre las 490 hectáreas amparadas. "Sufrimos un gran incendio en 2019, otro en 2022 y ahora este. Hay bodegas a las que cada año se les van quemando las viñas. Es increíble. Están anímicamente muy tocados", cuenta con tristeza.

Burgos recuerda que el impacto va más allá de la botella: "Aquí no vendíamos solo vino; vendíamos paisaje, territorio, gastronomía... que la gente no cancele reservas, siga viniendo y consumiendo nuestros productos. A largo plazo no sé si somos capaces de ver lo que puede pasar (ojalá me equivoque) pero a nivel turístico es un mazo".

Solidaridad frente a la realidad de la tierra

En San Martín de Valdeiglesias, la bodega de Juan Díez Bulnes, Bernabeleva, ha sido de las más afectadas por el fuego, que ha arrasado con la fachada de su sede y más de 30 de sus parcelas, lo que supone el 60% de su producción.

Como este periódico adelantaba, hosteleros y particulares del país se han volcado encargando sus botellas por pura solidaridad con el proyecto, pasando a ser el símbolo del vino 'reliquia' que todo el mundo quiere en respuesta de apoyo.

Cepa calcinada.

Cepa calcinada. Cristina Villarino El Español

Comercializar las añadas de crianza que tenían resguardadas es ahora el único flotador de las bodegas dañadas para no entrar en ingresos cero.

En los próximos años, los vinicultores con viñas quemadas se vereán oblicados a sacarár menos producción y botellas por añada, hasta que rebrote el campo.

¿Pasará ese reducido número de botellas a ser visto como reliquias para los amantes del vino?

Alberto Ruffoni, sumiller y uno de los mayores expertos de vino en España, analiza la respuesta del sector con cautela tras la ola de solidaridad: "No creo que vaya a ocurrir que suba el valor. Lo que puede ocurrir de manera puntual es que aumente la demanda para apoyarles. Me cuesta verlo con optimismo".

"Si una bodega o un viñedo desaparecen, la palabra reliquia se acerca bastante. Es un recuerdo de lo que fue y es bonito conservarlo, tomarlo o compartirlo. Esas botellas tendrán un valor histórico y sentimental, no económico", valora.

La idea de conservar estas botellas supervivientes como el testimonio de lo que han resistido responde a un plano emocional para el que la quiera adquirir más que a una estrategia comercial.

La suerte ha sido desigual. Apenas el trabajo previo en la tierra o el labrado de los suelos han marcado la diferencia entre salvar la cosecha o verla arder.

En San Martín de Valdeiglesias, la bodega Marañones vio cómo el fuego llegaba hasta las puertas sin calcinar sus plantas, aunque también ha sufrido daños. Por su parte, viticultores como Marc Isart (bodegas Cinco Leguas en Cadalso de los Vidrios) o la bodega Pegaso (del enólogo Telmo Rodríguez y el veterano piloto Carlos Sainz en Cebreros), libraron sus cepas. "Al tener el suelo muy trabajado y muy labrado, solo hemos tenido medio centenar de cepas soflamadas por el calor. El resto del viñedo lo tenemos en zonas que ya se quemaron en 2022 y no nos ha afectado ahora", explican desde Pegaso.

Imagen de hasta donde llegó el fuego en los viñedos de la bodega 4 monos.

Imagen de hasta donde llegó el fuego en los viñedos de la bodega 4 monos. 4 monos

En la zona cero del incendio de Ávila, Burgohondo, Juanan Martín, propietario de Rico Nuevo, salvó su bodega y la mayor parte de sus viñedos. "Sólo una parcela se quedó rodeada completamente por el fuego. Este año se perderá esa producción [por el humo] pero no se ha perdido la viña. Dentro de lo malo, estamos bien", señala.

Mucho más sombrío es el diagnóstico de Javier García, cofundador de 4Monos en Cadalso de los Vidrios. A pesar de haber sufrido daños en unas cinco hectáreas, expresa la fatiga del sector: "Toda la comarca está llena de humo, la biodiversidad quemada y el daño a medio plazo es irreparable. Esto se volverá a quemar. Desde 2019 este es el cuarto gran incendio. El abandono del campo es terrible".

La bodega 4 monos de Cadalso de los Vidrios ha perdido 5 hectáreas.

La bodega 4 monos de Cadalso de los Vidrios ha perdido 5 hectáreas. 4 monos

Cada uva que logre transformarse en vino dentro de la cuenca del Alberche quedará guardado el esfuerzo de una comarca que intenta resistir.