Juan José Sánchez

Juan José Sánchez Nieves Díaz EE

Madrid Total

La vida nómada de Juan José, el rapero del Metro que espera los "papeles de Pedro" para ver a su hijo en Suiza: "Dios me sostiene"

​Mientras espera regularizar su situación con la nueva normativa del Gobierno, rapea en los vagones que unen Pinar de Chamartín y Valdecarros.

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Las claves

Juan José Sánchez, rapero peruano, actúa en el Metro de Madrid mientras espera regularizar su situación para poder reunirse con su hijo en Suiza.

Creció en un entorno humilde y tuvo una infancia marcada por la ausencia paterna, problemas con las drogas y la calle, pero la música y la fe le ayudaron a salir adelante.

Actualmente realiza talleres de rap y escritura para jóvenes junto a su hermano, con el proyecto 'Dios en las calles', buscando ofrecer alternativas y apoyo a los chavales.

Su objetivo principal es conseguir los papeles necesarios para viajar y estar presente en la vida de su hijo, evitando que repita su historia de crecer sin padre.

Martes, 7 de la tarde. Estación del Arte. Línea 1 del Metro de Madrid. Es la hora en la que muchos regresan a casa. Otros, en mitad de la jornada, vuelven a trabajar. Juan José Sánchez (Perú,1990) entra en escena.

​Los viajeros se agolpan frente a las puertas. Abrigo y paraguas en mano. Algunos miran con desconfianza al hombre de gorra roja, cruz grande sobre la camiseta y outfit de rapero que acaba de subir al vagón.

​Juan nació en San Genaro, en los cerros de Chorrillos, un barrio levantado sobre ocupaciones de tierra y transformado con los años en una comunidad con identidad propia.

Tiene 36 años. Se presenta como cantante de rap y padre migrante de un niño de ocho años que vive en Berna (Suiza) con su madre.

Juan José Sanchez

Juan José Sanchez Nieves Díaz EE

​Empezó a rapear con 12 años. "Crecí con mi madre y mis ocho hermanos, sin mi padre", cuenta. Vendía caramelos, cargaba paquetes y sacos de verdura. Aprendió pronto el idioma de la supervivencia. Siempre escribió.

Juan José tomó clases de canto de pequeño, pero la melodía la 'aprendió' en la calle. Escribe sobre su infancia humilde y los recuerdos difíciles que marcaron su niñez.

​"El niño no va a la escuela porque le cuelga la suela,
llega a la puerta y media vuelta vuela.
Lleva los libros en la mano y se acompleja por su tela,
no hay padres responsables, solo tiene a su abuela.
Ten autoestima, es lo que dice mi rima,
suena como las palabras de María.
A ella no le gusta el abuso ni las tonterías,
yo escucho sus palabras y ella no escucha las mías".

​En la adolescencia se metió en problemas. Drogas y malas compañías. Aun así, la música fue su refugio. "Era mi apoyo emocional. Decía cosas que no le contaba a nadie. Me desahogaba".

El propósito

​La música no es solo su terapia, sino su propósito. Está ahorrando dinero para poder pagar un abogado de extranjería y presentar el trámite de regularización.

Tiene la esperanza de que los "papeles de Pedro" le ayuden a viajar al país helvético y poder estar presente en la vida de su hijo. "La vida allí es muy cara, reconoce, pero cumplo con mis obligaciones siempre que puedo". Hace videollamadas, cantan y rezan juntos.

Admite que sus malos hábitos influyeron en la ruptura con su pareja. "Vivía y dormía en la calle. A veces, en una cueva, en una playa solitaria de mi barrio". Tocó fondo. Empezó a boxear. Hizo terapia. Se fue a Bolivia, Chile y Argentina para buscarse la vida. Y encontró a Dios: "Fue mi sostén en los momentos más difíciles".

Juan José en las escaleras de Metro

Juan José en las escaleras de Metro Nieves Díaz EE

El vagón

​Juan disfruta de la experiencia de rapear en el metro. "He visto gente llorar, personas con problemas y que, después de escucharme, empiezan a sonreír; les cambia el semblante". 

​Algunos se esconden, pues él improvisa y canta lo que ve: el gerente con su traje, la rubia haciendo TikToks, o la señora cansada. Y sonríen... Y ríen.

Este medio lo acompañó durante 17 estaciones y pudo comprobarlo. Maribel cuenta que hace un tiempo que lo encuentra por las tardes. "Es majo el chaval".

Mientras, María reconoce que 'da cringe' que cante con los pasajeros. Juan, en cambio, sostiene que ya le gustaría improvisar como él.

Juan Jose y un pasajero cantando en el metro

Juan Jose y un pasajero cantando en el metro Cedida

Dios en las calles

​La vida lo llevó por Arequipa y Cuzco antes de cruzar fronteras fuera de su país.  Aun así, mantiene el contacto con su familia en Lima.

​El proceso de rehabilitación fue difícil. Lleva cuatro años 'limpio', aunque asegura que su rehabilitación ha durado toda su vida. Siempre quiso salir del entorno en el que creció.

No quiere repetir con su hijo la historia que él vivió: crecer sin la figura paternal. Sánchez cuenta que las lecciones aprendidas y la religión los sostienen: "La fe me hace ver las cosas de otra manera. ​Las cosas bonitas pasan; el problema es que no las vemos".

Habla de presión social y de falta de identidad en los jóvenes como factores para perderse en el camino. El mismo que él transitó y hoy ha aprendido a desandar: creó junto a su hermano el proyecto Dios en las calles, con talleres de rap y escritura para ayudar a los chavales a encontrar un sentido a sus vidas.

El altavoz y el micro de Juan José

El altavoz y el micro de Juan José Nieves Díaz EE

​Sabe que necesita regularizar su situación en España para poder salir del país y reunirse con su familia en Suiza sin problemas. Aún no sabe muy bien cómo ni cuándo, pero su prioridad es viajar y estar con su hijo. "Yo crecí sin padre y hasta el día de hoy me hace falta".