La gran fuga digital hacia Andorra

La gran fuga digital hacia Andorra

La tribuna

La gran fuga digital hacia Andorra

21 enero, 2021 01:16

Un contribuyente decide cambiar su residencia fiscal, es decir, entre otras cuestiones, el Estado al que paga sus impuestos. Esto sucede todos los días y no es noticia. Sin embargo, que un conocido 'youtuber', es decir alguien que se gana la vida subiendo vídeos en redes sociales, cambie su residencia fiscal ha suscitado un enorme debate. Y este debate es bastante más relevante de lo que parece.

Señalaba Albert Einstein que: "el ejemplo no es la mejor forma que tenemos de cambiar el comportamiento de los demás, es la única forma". Sirve de bastante poco cualquier campaña de publicidad, si los referentes sociales demuestran con su ejemplo que no quieren pagar impuestos. Y que todo esto suceda en medio de la peor crisis sanitaria y económica que España ha tenido en décadas tampoco ayuda.

Para abordar este debate, lo primero que hay que tener claro son las reglas del juego. Y en este caso, no hablamos de fraude fiscal, es decir que aquí no hay engaño, al menos en principio, para reducir la factura fiscal. Un ciudadano paga los impuestos donde reside y es libre de cambiar su residencia. Lo que constituye un fraude es pagar menos impuestos falsificando la residencia. Ahora bien, que alguien con proyección pública sea libre de cambiar la residencia no significa que esté libre de cualquier tipo de crítica.

Este cambio de residencia hay que realizarlo cumpliendo las leyes. Y es cierto que el artículo 8 de nuestra ley del IRPF establece lo que denomina "cuarentena fiscal", es decir que el ciudadano de nacionalidad española que cambia su residencia hacia un territorio calificado reglamentariamente como paraíso fiscal sigue siendo residentes fiscales en España durante el año del cambio y cuatro años más.

Sin embargo, Andorra salió de la lista de paraísos fiscales en 2015 con la firma del convenio para evitar la doble imposición. Hace tres años escribía en EL ESPAÑOL, y perdón por la autocita:

"Rajoy y Montoro sacaron definitivamente de la lista (de paraísos fiscales) a Andorra, desplazándose personalmente hasta Andorra La Vella para firmar el convenio para evitar la doble imposición entre España y Andorra el 8 de enero de 2015. Habrá que ver si el intercambio de información establecido se cumple, y merece la pena haber sacado a Andorra de la lista."

Ahora bien, ¿quién es residente en Andorra? Según el Convenio, y simplificando, quién tiene su vivienda habitual en Andorra, y si la tiene también en España, entonces tendrá que tener en Andorra el centro de sus intereses vitales. Quizás por esa razón, algún conocido 'youtuber' que plantea trasladarse a Andorra dice que todos sus amigos ya están en Andorra.

El convenio, pese a ser de 2015, no está adaptado a la nueva realidad tecnológica, y eso es un problema. En realidad, los ingresos de una persona que sube vídeos, o fotos o textos, que ven españoles, realmente proceden de una fuente española. Los ingresos de una plataforma informática mundial proceden de dónde radican los clientes. Y, evidentemente, los anunciantes de los que cobran las plataformas informáticas, que a su vez pagan a algunos creadores de contenidos, pagan por acceder a un determinado mercado.

De todas formas, en algunos casos, estas estrellas de la red tienen que seguir realizando actos en España, por lo que realmente el cambio de residencia podría no ser real y efectivo. Y en este caso, ya no estaríamos hablando de un traslado de residencia para pagar menos impuestos sino de un presunto fraude.

Los ingresos de una persona que sube vídeos, o fotos o textos, que ven españoles, realmente proceden de una fuente española

Otra cuestión sobre la que habría que reflexionar es cuáles son los costes de sacar a un territorio de la lista de paraísos fiscales, y si las salvaguardas del convenio, en su caso, son suficientes.

¿Un territorio como Andorra que no tiene una tarifa de IRPF sino un tipo fijo del 10% tiene un impuesto sobre la renta comparable? Porque el convenio sólo prohíbe residir en Andorra a efectos fiscales a aquellos contribuyentes, acogidos a la DT3ª de la ley andorrana del IRPF, que no pagan un tipo del 10% sino una cuantía a tanto alzado de 30.000 euros.

Porque, seamos serios y no nos hagamos trampas al solitario. Es imposible mantener, no ya un Estado del bienestar, sino simplemente un Estado con un nivel de impuestos como el de Andorra: 10% en sociedades, 10% IRPF y 5% en IVA… por lo menos, es imposible en un Estado de 46 millones de habitantes. Por lo tanto, la competencia fiscal sin límites no es una opción. Eso obliga a mantener aquí las bases imponibles derivadas de las actividades económicas que se hacen en España.

Con independencia de lo que nos pueda parecer éticamente algunas decisiones individuales, los ingresos de fuente española debemos conseguir que tributen sustancialmente en España. Y para eso hay que adaptar nuestro sistema fiscal, y eso incluye si es necesario, renegociar los convenios, a la nueva realidad tecnológica y digital. Y eso debería ser un objetivo no sólo español, sino también europeo y uno de los primeros retos de cooperación con la nueva administración norteamericana de Biden.

Es imposible mantener, no ya un Estado del bienestar, sino simplemente un Estado con un nivel de impuestos como el de Andorra

Más allá del caso particular, esta fuga'digital' hacia Andorra es particularmente problemática. Lo es, en primer lugar, porque indica que tenemos algunos agujeros en nuestro sistema fiscal, de los que ya no sólo se aprovechan las grandes multinacionales tecnológicas, sino también algunos ciudadanos que crean contenidos para ellas.

Pero, sobre todo, porque agrava un problema de conciencia fiscal en España. Si los referentes de los jóvenes, con su ejemplo, enseñan que no merece la pena un compromiso de pagar impuestos en España tendremos un problema. Esto sucede, incluso en medio de una pandemia, con enormes problemas de recaudación fiscal y cuando necesitamos, más que nunca la acción protectora del Estado, que hay que pagar… con impuestos.

Afortunadamente, otros referentes, como Ibai Llanos, han decidido que merece la pena contribuir en España, que siempre será fiscalmente más caro que territorios minúsculos con muy bajos impuestos. Es algo que hay que agradecer especialmente, no ya por el dinero, sino porque contribuye a convencer a los españoles de que hay que pagar los impuestos: una de las medidas cívicas y anti-fraude más importante de todas, aunque sólo sea porque no podemos poner a un inspector de Hacienda detrás de cada español y porque las normas fiscales nunca serán perfectas y, mucho menos, del agrado de todos.

*** Fracisco de la Torre es economista e inspector de Hacienda.

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