Una persona hace la compra en un supermercado.

Una persona hace la compra en un supermercado. Efe

Macroeconomía

Se acaba el consumo "boyante": la persistencia de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo pasarán factura a las familias

El encarecimiento de gasolina y supermercados enfría las previsiones de gasto de los hogares pese al buen dato del primer trimestre.

Más información: Las familias tiran de la hucha: la subida de los precios por Irán mermará la tasa de ahorro para salvar el consumo

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Las claves

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El consumo de las familias españolas muestra signos de agotamiento tras años de crecimiento pospandemia, debido a la persistencia de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.

Instituciones como Funcas y el Banco de España prevén una desaceleración del consumo privado, con crecimientos por debajo del 3% para 2026 y 2027.

El encarecimiento de la energía y alimentos, agravado por el conflicto en Oriente Próximo, está impactando en el bolsillo de los hogares y obligando a reajustar el gasto.

Las previsiones económicas advierten que, si la crisis energética se prolonga, la inflación podría dispararse y el crecimiento económico de España frenarse drásticamente.

La inercia expansiva que ha mantenido a flote a la economía española tras la pandemia comienza a mostrar síntomas de agotamiento en su pilar fundamental: el consumo de las familias.

Tras cerrar el ejercicio pasado con un vigoroso avance del consumo privado del 3,4%, algunas de las principales instituciones del país han revisado sus cuadros macroeconómicos constatando un cambio de ciclo ineludible.

El gasto de los hogares dejará de ser el motor incombustible del crecimiento nacional.

El encarecimiento de la vida provocado por las tensiones en Oriente Próximo está generando una merma real en el bolsillo de los ciudadanos que obligará a las familias a reajustar su nivel de compras.

Para entender la magnitud del frenazo que prevén los expertos, es necesario observar la evolución histórica del consumo final de los hogares.

Los datos de la Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que el consumo de los españoles ha vivido en una constante montaña rusa durante las últimas dos décadas.

Primero, el gasto familiar sufrió las duras caídas de la crisis financiera, tocando fondo con desplomes que rozaron el 5,4% a principios de 2013.

Años después, el consumo se asomó al abismo económico provocado por los confinamientos de la pandemia, sufriendo una contracción histórica del 24% en la primavera de 2020.

Finalmente, tras el fuerte rebote poscovid, las familias atravesaron un nuevo bache inflacionista provocado por la guerra de Ucrania, que hundió el crecimiento interanual de sus compras a un débil 0,79% a mediados de 2023.

Sin embargo, tras superar ese revés, las familias desataron una euforia compradora sin precedentes recientes.

A lo largo de todo 2024 y 2025, el gasto mantuvo crecimientos interanuales excepcionalmente altos, marcando picos del 3,8% a principios de año y cerrando el último tramo de 2025 en el entorno del 3,1%.

Es precisamente esa etapa de euforia pospandemia la que Funcas califica en su informe como una época de "demanda boyante". Sin embargo, ese ciclo llega a su fin.

Sobre el papel, el gasto de las familias parece haber esquivado el impacto inicial de la crisis. Los últimos datos del INE sitúan el crecimiento interanual del gasto de los hogares en un 3,2% durante el primer trimestre de 2026.

Sin embargo, los analistas advierten de que esta cifra es engañosa. Tal y como subrayan los economistas de Funcas, el buen avance del arranque del año "no refleja todavía el impacto del conflicto en Oriente Próximo".

Hay que tener en cuenta que la crisis energética en el Golfo Pérsico estalló a finales de febrero, lo que significa que el dato trimestral se sostiene puramente sobre la inercia positiva de los meses de enero y febrero.

El verdadero termómetro del consumo no se verá hasta el segundo trimestre, cuando la inflación golpee de lleno.

De hecho, el Banco de España ya detectó importantes grietas internas justo antes del estallido bélico al advertir, en sus últimas previsiones, de que los indicadores ya apuntan a una "moderación del crecimiento del gasto de los hogares".

Como prueba de esta "pérdida de dinamismo", el supervisor señala que las ventas mensuales del comercio minorista ralentizaron su avance del 10% en diciembre al 7% en febrero, mientras que las matriculaciones de vehículos particulares se desplomaron desde un crecimiento del 15,2% a tan solo un 5,3% a comienzos de 2026.

A partir de este punto de inflexión, Funcas lanza la advertencia más contundente sobre el enfriamiento a medio plazo.

En su escenario central, proyecta que el avance del consumo privado reducirá su crecimiento al 2,6% para este año 2026, lo que supone un recorte de dos décimas respecto a sus estimaciones anteriores.

La tendencia empeorará en 2027, cuando el gasto familiar caerá por debajo del umbral del dos por ciento, hasta un 1,9%, tras aplicar una nueva revisión a la baja de otras dos décimas.

El Banco de España avala esta senda descendente, situando sus propias previsiones de consumo en un 2,7% y un 1,5%, respectivamente, para este y el próximo ejercicio.

El supervisor también se ha visto obligado a enfriar sus perspectivas originales. Ha rebajado su pronóstico en una décima para 2026 y ha aplicado un severo tijeretazo de tres décimas a su cálculo de 2027 por el impacto del conflicto.

El diagnóstico de Funcas sobre este parón es muy claro. En los próximos meses "el consumo privado será menos boyante, como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo que entraña el nuevo brote inflacionario", señalan desde el think tank.

Las familias se enfrentan a una clara "pérdida de poder adquisitivo" en sus cuentas cotidianas. Mientras los salarios están creciendo en el entorno del 3%, la inflación media escalará hasta el 3,3% para el conjunto del año.

A este lastre derivado del encarecimiento de la energía se suma una nueva amenaza en la cesta de la compra. Funcas anticipa un duro repunte en los precios de los alimentos no elaborados en torno al 7% a partir del verano u otoño por el encarecimiento de los fertilizantes.

Ante esta situación, los hogares solo podrán sostener parcialmente su ritmo de compras "absorbiendo esa pérdida de poder adquisitivo ahorrando menos".

Las previsiones de BBVA Research son similares a las del Banco de España y Funcas. El servicio de estudios proyecta que el consumo privado crecerá un 2,8% en 2026 y un 2,2% en 2027.

En definitiva, todas las previsiones coinciden en que el crecimiento del consumo se situará ya por debajo del 3%.

Hasta el propio Gobierno lo reconoce una moderación del consumo en sus últimas previsiones económicas.

En su informe de Progreso Anual 2026, el Ejecutivo recoge una previsión de crecimiento del 2,4% para 2026. La cifra contrasta con el mencionado 3,4% registrado en 2025.

Crisis energética transitoria

Todas estas estimaciones descansan, además, sobre la frágil hipótesis de que la actual crisis energética será transitoria.

Si el conflicto bélico se enquista de forma duradera y el estrecho de Ormuz permanece bloqueado, el panorama empeorará radicalmente.

En un escenario tensionado, Funcas advierte de que el crecimiento de España frenaría en seco hasta el 1,8% y la inflación escalaría al 4%.

Por su parte, el Banco de España alerta en su escenario severo de que la inflación podría dispararse hasta el 5,9% en 2026, erosionando drásticamente las rentas reales de las familias y asfixiando de forma definitiva el bolsillo de los ciudadanos.