El vicepresidente primero del Ejecutivo y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en el Congreso.

El vicepresidente primero del Ejecutivo y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en el Congreso. Efe

Macroeconomía

Funcas advierte que la inflación llegará al 4,5% en verano si el Gobierno revierte las medidas contra la crisis de Irán en junio

El centro de análisis ha recortado dos décimas su previsión de crecimiento al 2,2% en 2026. El IPC medio será del 3,3%.

Más información: España se asoma al abismo del verano con la economía a la baja y sin saber la intensidad del golpe de los precios por el conflicto de Irán

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Las claves

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Funcas advierte que la inflación podría alcanzar el 4,5% en verano si el Gobierno retira las medidas anticrisis en junio.

El repunte inflacionista se debe al encarecimiento del crudo, gas y fertilizantes por el conflicto en Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Funcas recomienda focalizar las ayudas en los hogares vulnerables y sectores expuestos, en lugar de mantener rebajas fiscales generalizadas.

A pesar del contexto, se prevé que el PIB español crezca un 2,2% en 2026, aunque con una inflación media del 3,3% y alimentos frescos subiendo hasta un 7%.

La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) ha lanzado un serio aviso a navegantes: si el Gobierno retira de forma prematura el escudo fiscal desplegado para paliar la crisis de Irán, los precios sufrirán un fuerte repunte.

En concreto, si las medidas decaen en el mes de junio, la inflación rebasará la barrera del 4% y podría situarse en el entorno del 4,5% durante los meses de verano.

Ante este panorama, marcado por el polvorín geopolítico, el centro de análisis ha metido la tijera a sus previsiones macroeconómicas, recortando dos décimas el crecimiento de la economía española para 2026, hasta dejarlo en un 2,2%. La inflación media ascenderá al 3,3%.

Las hostilidades en Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz han disparado el precio del crudo, el gas y los fertilizantes. Este encarecimiento global golpea la economía española con una renovada inflación y una preocupante pérdida de poder adquisitivo.

Para frenar el golpe, el Ejecutivo aprobó el Real Decreto-ley 7/2026, que combina rebajas generalizadas (IVA energético y de carburantes al 10%) con ayudas focalizadas (20 céntimos por litro solo para transportistas y sector primario).

Los expertos de Funcas, como "la mayoría de la profesión económica", advierten que no es recomendable prorrogar los recortes impositivos generalizados. Reducir los impuestos "a todo el mundo" genera "un gasto fiscal muy grande dirigido en parte a empresas o a personas que no lo necesitan".

Además, resultan extremadamente impopulares a la hora de retirarlas, ya que "una vez que las adoptas", dar marcha atrás "te desdibuja la inflación, la aumenta" y genera "mucha presión" ciudadana.

En su lugar, exigen que el Gobierno aplique únicamente "medidas dirigidas a donde está el problema", focalizadas en "los hogares vulnerables" o en sectores productivos más expuestos, como "el transporte" o "la pesca".

La fecha marcada en rojo en el calendario del Gobierno es el próximo 30 de junio, día en el que decaen legalmente estas rebajas fiscales. El escenario central que maneja Funcas da por hecho que el Gobierno, ante la presión de los precios, prorrogará estas ayudas hasta "el mes de octubre".

No obstante, la advertencia es clara. Si el Ejecutivo revierte las medidas a finales de junio, la inflación interanual experimentaría un repunte casi inmediato, propulsando los precios "por encima del 4% durante el verano".

Incluso asumiendo que las medidas energéticas resistan hasta otoño, la inflación media de España cerrará el año 2026 en el 3,3% y se moderará al 2,4% de cara a 2027. Se trata de ocho y tres décimas más, respectivamente, que las cifras registradas en las previsiones de febrero.

Dentro del comportamiento de los precios, el dato más preocupante se esconde en el pasillo del supermercado. Los alimentos no elaborados, es decir, los productos frescos, registran ya una inflación del 4,5%.

Debido a la fortísima subida que han experimentado los fertilizantes agrícolas en los mercados internacionales —un sobrecoste que tarda aproximadamente seis meses en repercutirse en el tique de compra—, la institución financiera pronostica que la inflación de los frescos se disparará hasta el 7% entre el verano y el otoño.

Crecimiento y mercado laboral

A pesar de la zancadilla energética, la economía española aguantará el tipo. En Funcas esperan que el Producto Interior Bruto (PIB) avance un 2,2% en 2026, dos décimas menos que en la anterior previsión.

El recorte se debe a la pérdida de fuelle de la demanda interna, cuya aportación al PIB será de 2,6 puntos, cinco menos de lo previsto en febrero. El consumo privado será menos boyante por el menor poder adquisitivo que entraña la inflación importada.

La inversión también se desacelerará ante la incertidumbre que supone el conflicto y las disrupciones de las cadenas de suministro que implica la paralización del tráfico marítimo por el golfo Pérsico.

El sector exterior restará cuatro décimas, una mejora de tres décimas respecto a la estimación de febrero. El ajuste se explica por el desvío del turismo hacia los países más seguros como España.

Para 2027, la economía española seguirá creciendo por encima de la media europea, con un avance del PIB del 1,8%, sin cambios respecto a la anterior previsión.

La demanda interna mantendrá el impulso por el crecimiento poblacional, la construcción y el remanente de los fondos europeos.

En cuanto al empleo, la moderación del crecimiento restará algo de brillantez al mercado laboral, pero la economía será capaz de generar alrededor de 650.000 nuevos puestos de trabajo durante el bienio. Gracias a esta tracción, la tasa de paro descenderá progresivamente hasta situarse en una media anual del 9,3% en 2027.

En la otra cara de la moneda, el déficit público cerrará 2026 en el 2,6% a causa de las ayudas energéticas. Bajará al 2,4% en 2027.

Otros escenarios

Este cuadro macroeconómico se asienta sobre lo que Funcas define como su "escenario central": la hipótesis de que la actual escalada bélica es un choque estrictamente temporal.

En esta proyección más halagüeña, se asume que las aguas internacionales se calmarán y el estrecho de Ormuz reabrirá paulatinamente a partir del mes que viene.

Esto permitiría que el mercado energético se relaje, estabilizando el barril de petróleo Brent en torno a los 80 dólares a cierre de 2026, para converger finalmente a los 70 dólares en 2027.

Pero, ¿qué pasaría si la guerra no cesa? Funcas ha diseñado un escenario tensionado para medir las consecuencias de un bloqueo prolongado en el golfo Pérsico.

Si el crudo se enquista de forma permanente en torno a los 115 dólares por barril, las familias y las empresas asumirán la gravedad de la situación, contrayendo agresivamente sus decisiones de inversión y consumo.

Bajo este telón de fondo más sombrío, el crecimiento de España en 2026 se reduciría al 1,8%, registrando trimestres de estancamiento.

En paralelo, la inflación escalaría rápidamente hasta situarse en una media del 4%, infligiendo un daño severo a las rentas de los ciudadanos.