El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo (i), y el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá (d).

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo (i), y el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá (d). Europa Press

Macroeconomía

El BdE prevé que España crezca un 2,3% y alerta de que Irán disparará los precios en pleno frenazo del empleo

Reduce la expansión al 1,9% y eleva la inflación al 5,9% si se da el peor escenario en el conflicto, en el que el petróleo alcanza los 145 dólares.

Más información: La OCDE rebaja el crecimiento de España al 2,1% en 2026 y dispara la inflación al 3% por el conflicto en Oriente Próximo

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Las claves

El Banco de España prevé que el PIB crezca un 2,3% en 2026, pese a la incertidumbre por el conflicto en Oriente Próximo.

La guerra en Irán eleva la previsión de inflación al 3% para este año, principalmente por el encarecimiento de la energía y los alimentos.

El empleo perderá fuerza, con menor ritmo de creación de puestos de trabajo y una reducción lenta de la tasa de paro.

El paquete de ayudas del Gobierno mitiga parcialmente el impacto, pero el Banco de España critica su escaso enfoque redistributivo y advierte sobre el riesgo para el déficit público.

La onda expansiva del conflicto en Oriente Próximo altera las perspectivas de la economía española. El Banco de España ha actualizado sus previsiones con un diagnóstico claro para 2026: el crecimiento resiste en el 2,3%, pero la guerra dispara la inflación justo cuando el mercado laboral empieza a perder fuelle.

En su nuevo informe, el organismo supervisor eleva el crecimiento del producto interior bruto (PIB) al 2,3% para este año.

Esta cifra supone una leve mejora de una décima respecto a su estimación de diciembre, que se situaba en el 2,2%.

La intrahistoria de este dato refleja, sin embargo, un claro frenazo. El fuerte impulso de la economía a finales de 2025 mejoraba mecánicamente las proyecciones en dos décimas, situando el crecimiento base antes de la guerra en un optimista 2,4%.

El estallido del conflicto en Irán ha cortado las alas a esta expansión. El shock, que va más allá del componente estrictamente energético, resta de golpe cuatro décimas a la actividad esperada, hundiendo la previsión al 2%.

El nuevo paquete de ayudas del Gobierno logra rescatar tres décimas. La suma y resta final de estos factores deja el crecimiento definitivo de 2026 en el 2,3%.

De cara a 2027, la economía sufrirá una desaceleración más pronunciada, recortando el avance al 1,7%. La previsión es dos décimas inferior a la de diciembre.

El golpe a los precios

El mayor impacto del conflicto bélico recaerá sobre el coste de la vida. El Banco de España ha disparado su estimación de inflación media general hasta el 3% para este año.

Supone una revisión al alza de 0,9 puntos frente al 2,1% calculado hace apenas tres meses.

Los datos registrados a principios de año ya obligaban a elevar la previsión inicial 0,6 puntos, situando la base en el 2,7%.

Sobre ese nivel, la guerra desata un grave shock inflacionario de 0,8 puntos adicionales. La energía suma medio punto directo, los alimentos añaden 0,1 puntos y la inflación subyacente aporta otros 0,2 puntos.

Sin ninguna intervención, el coste de la vida se habría disparado al 3,5%.

Sin embargo, el real decreto del Ejecutivo amortigua el golpe energético y logra restar 0,5 puntos a la estimación. De este modo, la proyección definitiva queda anclada en el 3%.

Tres escenarios

Dada la extrema volatilidad de la guerra, el Banco de España ha diseñado tres escenarios económicos diferentes. Los economistas del supervisor asignan una probabilidad muy similar a que se cumpla cualquiera de ellos, lo que refleja la altísima incertidumbre actual.

El escenario central asume una rápida normalización del mercado petrolero a partir del mes de mayo. Bajo esta premisa se sustentan las previsiones generales del 2,3% de PIB y el 3% de inflación.

El escenario adverso contempla disrupciones más largas, con precios de la energía elevados hasta principios de 2027, aunque sin daños en las infraestructuras de extracción.

En este caso, el crecimiento caería al 2,2% y la inflación escalaría al 3,9% este mismo año.

Por último, el escenario severo plantea un conflicto bélico duradero e intenso, con una destrucción significativa de infraestructuras energéticas en Oriente Próximo. Bajo esta premisa, en el Banco de España calculan que el barril de crudo volaría hasta alcanzar los 145 dólares.

Si se materializa este peor escenario, la economía española sufriría un fuerte frenazo. El avance del PIB se limitaría al 1,9% en 2026, mientras que la inflación se desbocaría hasta el 5,9%.

El mercado laboral pierde fuerza

Este hachazo al bolsillo de las familias llegará, además, en un momento de debilidad para el empleo, una dinámica de enfriamiento que la institución presidida por José Luis Escrivá constata desde finales de año, pero que coincidirá en el tiempo con la crisis inflacionaria.

Así, el Banco de España alerta de que la creación de puestos de trabajo perderá fuelle. Si en el conjunto de 2025 el número de ocupados creció con fuerza a un ritmo del 2,7%, el avance se moderará al 2,2% este año.

En 2027, el aumento de la ocupación caerá hasta el 1,3%, reduciendo a la mitad su ritmo de crecimiento.

Esta pérdida de tracción dificultará enormemente la absorción del desempleo. El paro bajará mucho más despacio, de manera que la tasa de desempleo apenas logrará reducirse en este periodo, quedando en el 9,9% a cierre de 2026 y en el 9,6% a finales de 2027.

Luces y sombras del escudo energético

Desde el Banco de España avalan la rapidez del Ejecutivo en aprobar un nuevo paquete de ayudas, de 5.000 millones de euros, para mitigar el impacto del conflicto bélico de Oriente Próximo en la economía española.

Este mecanismo incluye rebajas generalizadas del IVA de la luz y el gas al 10%, además de bonificaciones directas de 20 céntimos por litro de gasóleo para transportistas y agricultores.

En la institución valoran positivamente que España haya sido el primer país de la eurozona en activar una respuesta frente a la crisis y aplaude el carácter temporal del plan.

Sin embargo, el supervisor advierte de que el paquete esconde un importante defecto de forma: adolece de un grave "déficit redistributivo".

Al aplicar rebajas impositivas generalizadas, el plan no está bien focalizado. El Banco de España considera que las ayudas deberían haberse concentrado exclusivamente en las familias más vulnerables, que son las que verdaderamente sufren el impacto del incremento de los precios energéticos.

El coste de este paquete pasará factura a las cuentas públicas. El supervisor advierte de que el mayor gasto dejará el déficit público atascado en el 2,3% del PIB tanto en 2026 como en 2027.

Como advertencia final, la institución alerta de que este nivel de gasto eleva el riesgo de incumplir el límite máximo permitido por las nuevas reglas fiscales europeas.