El presidente de la Fed, Jerome Powell.

El presidente de la Fed, Jerome Powell. Reuters

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Luces y sombras de Jerome Powell en la Fed: el gran error de la inflación, el pulso a Trump y la autonomía que lega a Warsh

El Comité Bancario del Senado de EEUU ha dado su visto bueno al candidato presidencial. Ahora debe votar la Cámara Alta en pleno.

Más información: Kevin Warsh, el elegido por Trump para la Fed: un crítico de Powell por subir los tipos que fue asesor de Bush

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Las claves

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Jerome Powell se despide como presidente de la Fed tras una etapa marcada por su papel clave durante la pandemia y su error al diagnosticar la inflación como transitoria.

Powell defendió la independencia de la Reserva Federal frente a las presiones políticas de la administración Trump y resistió intentos de destitución y ataques personales.

El candidato de Trump, Kevin Warsh, ha sido aprobado por el Comité Bancario del Senado y asumirá la presidencia de la Fed en un contexto de tensiones inflacionarias por la guerra en Irán.

Powell seguirá en la Fed como gobernador hasta 2028, situación poco común que podría provocar cambios adicionales en la Junta de Gobernadores para acomodar a Warsh.

Con casi total seguridad, la última reunión de Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ya ha tenido lugar. El banquero central deja el mando —que no su asiento en la institución— tras un periplo que comenzó en 2018 y que tiene muchas luces pero también alguna sombra.

Powell fue partícipe de la salvación de la economía estadounidense tras la irrupción de la Covid-19, pero se equivocó a la hora de diagnosticar la inflación registrada a consecuencia de la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. Creyó que la escalada de los precios era transitoria.

Entre sus mayores aciertos se encuentra la defensa de la independencia del banco central incluso a pesar del acoso y derribo —político y judicial— al que ha sido sometido por parte de la Casa Blanca.

A su futuro sustituto al frente de la institución, el candidato de Donald Trump a presidir la Fed, Kevin Warsh, le lega precisamente eso: la autonomía del guardián del dólar.

Ahora Warsh deberá demostrar esa misma autonomía operativa frente al Gobierno justo cuando la guerra en Irán amenaza con descontrolar la inflación de nuevo.

Salvavidas en la pandemia

A diferencia de predecesores como Janet Yellen, Ben Bernanke o Alan Greenspan, Jerome Powell no llegó al cargo desde la ortodoxia académica.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Georgetown, desarrolló gran parte de su carrera en la banca de inversión y el capital riesgo.

Pero no sólo eso. Fue subsecretario del Tesoro bajo la presidencia de George H. W. Bush y también ayudó a negociar el techo de deuda bajo la administración Obama.

Ese perfil técnico y centrista fue precisamente lo que llamó la atención del presidente demócrata Barack Obama, quien lo nominó para ingresar en la Junta de Gobernadores de la Fed en 2012.

Sin embargo, el salto definitivo a la cima llegó años después de la mano de Donald Trump. Fue el propio republicano quien lo designó para liderar la institución, buscando teóricamente a alguien menos inclinado a la estricta regulación financiera.

Así, tras ganarse el apoyo de ambos lados del espectro político, Powell juró el cargo como el 16.º presidente de la Reserva Federal el 5 de febrero de 2018. Joe Biden lo nominó para un segundo mandato en 2022.

Cuando Powell tomó los mandos de la Fed, en febrero de 2018, heredó un precio del dinero amable, situado en el rango de entre el 1,25% y el 1,5%.

Los tipos de interés se movieron entre el 1,25% y el 2,5% hasta marzo de 2020, cuando la pandemia paralizó el planeta.

En una demostración de audacia, Powell recortó las tasas de referencia hasta el rango de entre el 0% y el 0,25%.

Admitió haber cruzado "muchas líneas rojas" inventando programas de liquidez sobre la marcha, pero su agresiva medicina evitó una nueva Gran Depresión en Estados Unidos.

La mancha de la inflación

El rescate económico funcionó, pero la rápida reapertura del país tras los confinamientos chocó de frente con unas cadenas de suministro globales que mostraban graves signos de fractura estructural.

Fue en ese escenario donde Powell cometió el error de diagnóstico que marca su trayectoria como presidente de la Fed: menospreció la escalada de precios tildándola de un problema "transitorio" derivado del desajuste entre la oferta y la demanda.

A esta compleja situación se sumó la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, que provocó un choque de oferta mundial en los mercados de energía y alimentos. Cuando la Fed quiso reaccionar ante esta tormenta perfecta, la inflación ya se había desbocado. En junio de 2022 alcanzó el 9,1%, el nivel más alto registrado en cuatro décadas.

Para enmendar el error, la Fed protagonizó el ciclo de subidas de los tipos de interés más rápido y violento de la historia reciente.

El banco central elevó las tasas de referencia hasta tocar el asfixiante techo del 5,25%/5,5% en julio de 2023.

Los tipos se mantuvieron en dicho nivel un año entero, hasta julio de 2024. Desde entonces y hasta este mismo miércoles, la institución ha ejecutado seis descensos en total. El último de ellos tuvo lugar en diciembre de 2025.

El asedio de Trump

Powell se despide de la presidencia de la Fed dejando las tasas de referencia inmovilizadas en el rango de entre el 3,5% y el 3,75%. Se ha negado a bajarlas durante estos últimos meses a pesar de las monumentales presiones de la administración Trump.

Es por ello que, más allá de la montaña rusa monetaria, la historia recordará a Powell por su resistencia institucional frente al constante asedio del magnate y toda su maquinaria política y judicial.

Trump ha lanzado cientos de ataques personales en redes sociales contra el todavía líder de la Fed, criticándolo duramente por ser demasiado lento en recortar los tipos de interés y amenazando repetidamente con despedirle.

El acoso llegó a rozar el surrealismo a cuenta de la renovación del edificio Eccles, la histórica sede de la Fed en Washington. El choque por los sobrecostes fue la excusa utilizada por la administración para intentar forzar la dimisión de Powell.

Kevin Warsh, su sucesor

Este conflicto alcanzó su punto más crítico el pasado enero, cuando el Departamento de Justicia llegó a imputar formalmente al banquero central en una investigación criminal relacionada con su testimonio sobre dicha reforma.

El pasado viernes, y debido a la presión de varios congresistas y senadores, también republicanos, el Departamento de Justicia decidió retirar los cargos y poner fin a la investigación.

El archivo provisional del caso ha tenido un efecto dominó inmediato en el proceso de sucesión. El senador republicano Thom Tillis, que se oponía al relevo al considerar la investigación judicial como un ataque a la independencia de la Fed, retiró su bloqueo.

Gracias a ello, el Comité Bancario del Senado ha logrado desatascar la nominación de Kevin Warsh, aprobándola con 13 votos republicanos a favor y 11 demócratas en contra.

Tras superar este escollo, la votación definitiva en el pleno del Senado queda programada para la semana del 11 de mayo, lo que permitiría a Warsh jurar el cargo el próximo 15 de mayo.

Ante este polvorín político, Warsh asumirá los mandos con la promesa de establecer la política monetaria sin importar los deseos del presidente. Y lo hará, literalmente, bajo la atenta mirada de su predecesor.

Poniendo fin a meses de especulaciones, Jerome Powell ha aprovechado la rueda de prensa posterior a la reunión de la Fed de este miércoles para lanzar un último bombazo informativo: no se marcha a casa. Continuará ejerciendo como gobernador "por un periodo de tiempo aún por determinar" y manteniendo un "perfil bajo".

Al hacer uso de su mandato legal como gobernador, que se extiende hasta enero de 2028, Powell materializa una situación que sólo tiene un precedente en los 113 años de historia del banco central: el de Marriner Eccles en 1951.

Además, al no liberar Powell su asiento de inmediato, Warsh se queda sin un hueco automático en el consejo de la Fed. Esto obligará muy probablemente a la salida de algún otro miembro de la Junta, como Stephen Miran, para poder acomodar al nuevo presidente.