Kevin Warsh, nominado por el presidente estadounidense Donald Trump para presidir la Reserva Federal.

Kevin Warsh, nominado por el presidente estadounidense Donald Trump para presidir la Reserva Federal. Reuters

Bancos centrales

El nominado de Trump para presidir la Fed supera el principal escollo en el Senado para sustituir a Powell

En total, Kevin Warsh ha contado con 13 votos a favor y 11 en contra. Ahora debe votar su nombramiento el pleno de la Cámara Alta.

Más información: La Fed y el BCE no tocarán los tipos mientras calibran cómo dañará a la economía el repunte inflacionario de la guerra

L. Piedehierro
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Las claves

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Kevin Warsh, nominado por Trump, supera la votación del Comité de Banca del Senado para presidir la Reserva Federal.

El senador republicano Thom Tillis apoyó finalmente a Warsh tras el cierre de la investigación a Jerome Powell, logrando 13 votos a favor y 11 en contra.

El pleno del Senado podría votar la designación de Warsh la semana del 11 de mayo, coincidiendo con el fin del mandato de Powell.

Se mantiene la incógnita sobre si Powell abandonará la Fed o seguirá como gobernador, lo que podría desencadenar una batalla legal si Trump intenta destituirlo.

El candidato de Donald Trump para ser el próximo presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, ha superado con éxito uno de los principales escollos para sustituir a Jerome Powell: la votación del Comité de Banca del Senado de Estados Unidos.

Se trata del penúltimo trámite para su nombramiento -ahora queda la votación del pleno de la Cámara Alta-, que ha solventado a pesar de las dudas sobre el voto del senador republicano Thom Tillis.

Finalmente, y tras el cierre de la investigación del Departamento de Justicia a Powell por los sobrecostes de la reforma de la sede de la Fed, Tillis ha votado a favor de Warsh. En total, el ex gobernador de la Fed ha contado con 13 votos a favor y 11 en contra.

La votación se ha producido en un momento clave, justo cuando Jerome Powell lidera la que, con toda probabilidad, será su última reunión de política monetaria al frente de la Reserva Federal.

El consenso del mercado es absoluto: se espera que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) mantenga este miércoles intactos los tipos de interés de referencia en su horquilla actual de entre el 3,5% y el 3,75%.

El telón de fondo no deja mucho margen de maniobra, con una inflación que se resiste a ceder y fuertes presiones al alza en los precios derivadas del estrangulamiento en el suministro global de petróleo a causa de la guerra en Irán.

A estas alturas, nadie en Washington tiene dudas de que el Senado ratificará a Kevin Warsh. Este abogado, financiero y exgobernador de la Fed, de 56 años, ha prometido un verdadero "cambio de régimen" en el seno del banco central y es la apuesta personal de Donald Trump, quien ha reiterado por activa y por pasiva que su candidato será el artífice de los recortes de tipos que tanto ha reclamado el propio republicano.

¿Qué pasará con Powell?

El pleno de la Cámara Alta podría someter a votación el nombramiento de Warsh la semana del 11 de mayo, como muy pronto. De cumplirse este calendario, el nuevo presidente podría tomar posesión del cargo el 15 de mayo, coincidiendo exactamente con la fecha en la que expira el mandato de Powell al frente de la institución.

Sin embargo, lo que sigue siendo una absoluta incógnita es si el ascenso de Warsh supondrá la salida definitiva de Powell del banco central, o si el todavía presidente optará por seguir como miembro de la Junta de Gobernadores.

De elegir esta segunda vía, el mercado se hace una pregunta ineludible: ¿cumplirá Trump su amenaza e intentará destituirle? Semejante maniobra desataría, sin duda, una feroz batalla legal, tal y como ocurrió el pasado verano cuando el presidente intentó fulminar a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook.

Cabe recordar que el sillón de Powell en la Junta tiene vigencia hasta enero de 2028.

Por una norma institucional no escrita, los presidentes salientes de la Fed suelen dar un paso al lado para no hacer sombra a sus sucesores, y Powell, como buen jurista, es un hombre de profunda lealtad hacia la institución.

No obstante, el banquero ha interpretado la investigación penal impulsada por el Gobierno como un acto de pura intimidación política, enmarcado en la campaña de presiones de la Administración Trump para forzar la mano de la Fed en la fijación de la política monetaria.

El mes pasado, Powell fue tajante al afirmar que no abandonaría el organismo hasta que dicha investigación penal se cerrara de forma "definitiva". Así las cosas, no es en absoluto descartable que decida continuar en la Junta si considera que es lo más sensato para proteger la independencia del banco central y los intereses del país.

El pulso, además, está lejos de haber terminado. La fiscal de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, echó más leña al fuego el pasado viernes al advertir de que no le temblará el pulso para reabrir la investigación "si los hechos así lo justifican".

Una declaración que los pesos pesados demócratas del Senado, Elizabeth Warren y Dick Durbin, no tardaron en tachar de amenaza velada, denunciando el peligro de "futuras investigaciones infundadas" contra Powell o cualquier otro gobernador que ose desafiar la línea de la Casa Blanca.