El edificio Berlaymont, la sede de la Comisión Europea en Bruselas

El edificio Berlaymont, la sede de la Comisión Europea en Bruselas

Europa LO MÁS DESTACADO DEL AÑO

La política digital europea gana ambición en 2025, pero sigue atrapada en sus contradicciones

La UE acelera en inteligencia artificial, chips y seguridad digital mientras debate los límites de su modelo regulador frente a Estados Unidos y China.

Más información: Ambición digital y fricciones políticas: el año en que el Gobierno encalló con su estrategia tecnológica

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Las claves

La Unión Europea ha intensificado en 2025 su apuesta por la inteligencia artificial, los semiconductores y la seguridad digital, reforzando su papel regulador frente a la competencia global.

Persisten debates sobre la competitividad, la burocracia y la dependencia tecnológica de Europa respecto a Estados Unidos y China, especialmente en áreas críticas como el hardware y la capacidad de cómputo.

La aplicación de leyes como el AI Act y la Ley de Servicios Digitales ha generado controversia, con demandas de ajustes para adaptarse a un ecosistema digital en rápida evolución.

La ciberseguridad y la lucha contra la desinformación se consolidan como prioridades, impulsando la innovación en defensa digital y modelos de Estado digital avanzado, como el de Estonia.

La política tecnológica europea ha vivido en 2025 uno de sus años más intensos y contradictorios. Por una parte, la Unión Europea ha redoblado su apuesta por la inteligencia artificial, los semiconductores, la seguridad digital y la lucha contra la desinformación, al tiempo que ha reforzado su papel regulador.

Este esfuerzo busca proteger derechos y garantizar soberanía, pero también ha reabierto el debate sobre competitividad, burocracia y dependencia tecnológica frente a Estados Unidos y China.

Europa se mueve así en una línea de difíciles equilibrios: liderar la regulación global sin frenar su propia capacidad de innovación, que ha atravesado buena parte de las decisiones políticas, legislativas e industriales del año.

Sirva como ejemplo uno de los hitos más simbólicos de este giro con el anuncio de una ofensiva europea en inteligencia artificial, con inversiones millonarias y un discurso explícito de competencia global.

La Comisión Europea presentó esta estrategia, que combinaba inversión pública, colaboración con el sector privado y despliegue de infraestructuras críticas, en un contexto marcado por el regreso de Donald Trump a la escena política estadounidense y por el temor a quedar atrapados entre Washington y Pekín.

La apuesta por las infraestructuras digitales

Esa preocupación por la soberanía tecnológica se trasladó también al debate industrial. Nvidia advirtió de que Europa necesita contar con fábricas propias de inteligencia artificial si quiere garantizar su autonomía digital. Ha sido la enésima, pero también la más destacada llamada de atención directa sobre la dependencia de hardware y capacidad de cómputo del Viejo Continente.

En paralelo, Francia escenificó su apuesta por una vía intermedia entre cooperación y autonomía. El presidente Emmanuel Macron bendijo el acercamiento entre Nvidia y la startup francesa Mistral AI, subrayando que Europa debe cooperar con socios globales sin caer en nuevas dependencias estratégicas.

El debate sobre soberanía también ha estado muy presente en el ámbito de los semiconductores, con tensiones comerciales a comienzos de año entre Estados Unidos y el resto del planeta.

Solventadas estas presiones tras un acuerdo arancelario con el Viejo Continente, la industria europea de chips ha recibido un balón de oxígeno, aunque sin resolver sus carencias estructurales.

El frente regulatorio

Junto a la carrera industrial, 2025 ha sido intenso en el frente regulatorio, no tanto por la llegada de nuevas normativas, sino por la difícil aplicación y materialización de las ya existentes.

Por ejemplo, la Ley Europea de Inteligencia Artificial (AI Act) ha seguido generando debate incluso después de su aprobación, con dudas sobre su aplicación, su impacto real y los intentos de rebajar obligaciones a las grandes tecnológicas.

Para tratar de aportar certidumbre, la Comisión Europea publicó un código de buenas prácticas para facilitar la aplicación de la ley de IA, tras meses de presiones, negociaciones y dudas por parte de la industria y los Estados miembros.

Este pulso entre regulación e innovación no se limita a la inteligencia artificial. La Ley de Servicios Digitales también ha sido objeto de revisión y debate, con voces que consideran que no es “un monstruo suficiente” y otras que reclaman ajustes para adaptarla a un ecosistema digital en rápida evolución.

En el terreno de la desinformación y la seguridad democrática, la Unión Europea ha endurecido su postura. Bruselas reforzó sus mecanismos contra la desinformación, una estrategia que generó fricciones políticas y reacciones airadas desde Silicon Valley.

Ciberseguridad como prioridad

No en vano, la ciberseguridad ha sido otro de los grandes ejes del año. Desde una perspectiva geopolítica, Europa sigue siendo un objetivo recurrente en el ciberespacio, una vulnerabilidad reconocida incluso por antiguos responsables comunitarios.

En este contexto, algunos países han convertido la seguridad en un motor directo de innovación, motivados por la inminente amenaza rusa y los potenciales conflictos bélicos en el Viejo Continente. Un ejemplo de ello es Estonia, uno de los referentes digitales de la región, ha transformado la amenaza de Putin en una palanca para acelerar su ecosistema tecnológico y defensivo.

Ese enfoque llega a su expresión máxima con una visión más radical del Estado digital. Taavi Kotka, primer CIO de Estonia, defendió que incluso en escenarios extremos la identidad digital y el modelo de país en la nube permitirían garantizar la continuidad del Estado.

Y es que entre regulaciones, el potencial de la inteligencia artificial y demás promesas, lo inmediato es asegurar las fronteras de cada territorio en un contexto incierto. Y en ello se está librando el juego en Bruselas, en los despachos de la Unión Europea y en las mentes de cada ciudadano a este lado del Atlántico.

Lo más destacado de 2025

Durante estas semanas, estamos recopilando y repensando algunas de las historias que han marcado el 2025 en nuestro campo, el de la innovación y la digitalización. Un análisis que busca trazar líneas de pensamiento, ver más allá de la vorágine cotidiana y establecer puntos de partida para la opinión pública de cara a los futuros que nos aguardan, tan prometedores como inciertos:

Lo más destacado de 2025 21 diciembre Cataluña
Investigación y personajes únicos 22 diciembre País Vasco
Inacción del gobierno de España 23 diciembre Comunidad Valenciana
Ecosistema startup 24 diciembre Andalucía
Inteligencia artificial y agentes 25 diciembre Galicia
Computación cuántica 26 diciembre Extremadura
Aceleradoras 27 diciembre Cantabria
Ciberseguridad 28 diciembre Castilla y León
Sostenibilidad 29 diciembre Asturias
Inversores 30 diciembre La Rioja
Digitalización en gran empresa 31 diciembre Castilla-La Mancha
Cloud y soberanía del dato 1 enero Canarias
Regulación europea en 2025 2 enero Navarra
3 enero Baleares
América Latina 4 enero Murcia
El papel de la mujer en tecnología 5 enero Aragón
Talento y cambio cultural 6 enero