A la izquierda, el exmiembro del IRA con antecedentes por terrorismo, Naoise C., y en el centro y a la derecha, Aratz V. y Malen G.

A la izquierda, el exmiembro del IRA con antecedentes por terrorismo, Naoise C., y en el centro y a la derecha, Aratz V. y Malen G. EL ESPAÑOL

Tribunales

El juez envía a prisión a los dos proetarras detenidos en Irún: tenían una lista de guardias civiles y el móvil de un policía

Fueron identificados mientras compartían vehículo con un irlandés, un exmiembro del IRA con antecedentes penales que está en paradero desconocido.

Más información: Los dos proetarras detenidos junto a un exmiembro del IRA buscaban "la lucha armada"

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El juez de la Audiencia Nacional envía a prisión provisional sin fianza a los proetarras Malen Grunig y Aratz Bilbao por presunta integración en organización terrorista y otros delitos.

En el momento de su identificación llevaban una lista de guardias civiles, el contenido del móvil de un policía nacional, mapas de zulos de ETA y dispositivos con mensajes encriptados.

Los arrestados iban acompañados por Naoise O'Conarain, exmiembro del IRA actualmente en paradero desconocido, y ambos contaban con señalamientos de seguridad en Francia e Italia.

Ambos investigados pertenecen a la organización Jarki/Jardun Kordinadora, un grupo disidente del entorno proetarra que rechaza el fin de la violencia anunciado por ETA en 2011.

El juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha enviado a prisión provisional a Malen Grunig y Aratz Bilbao, los dos jóvenes proetarras detenidos el pasado sábado en Irún (Guipúzcoa) que contaban con un listado de guardias civiles residentes en el País Vasco.

También poseían el contenido íntegro del teléfono móvil de un policía nacional, así como varios planos de zulos de ETA, además de material propagandístico proetarra, pendrives encriptados y una lista manuscrita con matrículas.

Ambos habían sido identificados previamente, en la localidad de Eskoriatza, durante un control de alcoholemia, pero no fueron detenidos hasta hace tan sólo unos días.

A las cuatro de la madrugada del día 26 de septiembre, agentes de la Ertzaintza dieron el alto al vehículo en el que viajaban.

Les acompañaba Naoise O'Conarain, ciudadano irlandés, exmiembro del grupo terrorista IRA y con antecedentes penales, quien se encuentra actualmente en paradero desconocido.

En el momento en el que todos ellos fueron identificados, Aratz Bilbao llevaba una mochila con dispositivos encriptados que contenían, según recoge el juez en una resolución de este martes, "fotografías de entrenamiento para la perpetración de actos violentos o contra la paz pública, fotografías con banderas de ETA y el contenido íntegro del teléfono de un agente de la Policía Nacional".

Todos estos elementos sospechosos fueron incautados por la Policía autonómica vasca y acabarían propiciando la detención, el pasado sábado, de los dos jóvenes españoles.

Además, sobre Bilbao pesaba, explica Piña, "un señalamiento de [las autoridades] de Francia de control específico por razones de seguridad nacional". Sobre O'Conarain, "un señalamiento [por parte de las autoridades galas] de control discreto".

Por su parte, Malen Grunig es militante, al igual que Bilbao, de una asociación proetarra. La joven "ha sido identificada en varios actos violentos" promovidos por dicha entidad, relata el juez. Y sobre ella pesa un "señalamiento de control" solicitado por las autoridades de Italia.

Prisión sin fianza

Este martes, tras interrogarles, Piña, a petición de la Fiscalía, ha enviado a prisión provisional, comunicada y sin fianza, a los dos jóvenes vascos.

El fiscal Vicente González Mota, por el momento, les atribuye los delitos de integración en organización terrorista, atentado a la autoridad, revelación de secretos, desórdenes públicos, tenencia o depósito de explosivos y fabricación o depósito de armas no autorizadas.

En concreto, el juez relata que ambos jóvenes pertenecían a la organización Jarki/Jardun Kordinadora.

En concreto, Grunig, nacida en Cataluña en 2003, "ha participado y ha sido identificada en varios actos violentos" convocados por dicha entidad. Sobre ella pesa un señalamiento de control solicitado por Italia, "lo que hace suponer", señala Piña, "que ha desarrollado una actividad similar en otros países".

Tras conocerse las detenciones, Jarki/Jardun Kordinadora emitió un comunicado de apoyo a ambos investigados.

"Queremos expresar nuestro pleno apoyo y solidaridad con las familias y seres queridos de los detenidos ante la presión mediática a la que se enfrentarán en los próximos días", reza el texto.

Zulos de ETA

Cuando Grunig fue identificada por la Ertzaintza, manifestó que ella y los otros dos ocupantes del vehículo venían de una zona de monte en la Sierra de Urbasa (Navarra).

Esa localización coincidía con uno de los planos que se encontró en la mochila de Aratz Bilbao.

En el asiento trasero del coche, los agentes localizaron una bolsa de tela, propiedad de Malen Grunig, que contenía dos walkie-talkies que permiten enviar mensajes de texto encriptados sin cobertura móvil ni necesidad de Internet.

Como indica el juez, Jarki/Jardun Kordinadora está conformada por la entidad Jarki, que "promueve la lucha ideológica revolucionaria, independentista y socialista" y por Aske, una organización independentista, socialista, proamnistía y contra la represión.

Ambas forman parte del núcleo duro proetarra que no comulgó con el cese de la violencia anunciado en 2011 por parte de la banda terrorista.

El juez Piña relata que la Justicia española no tuvo constancia de la existencia de Jarki hasta mediados de 2015, aunque llevaba conformada desde 2013.

Esos dos años de sigilo fueron posibles, advierte el juez, gracias a "la discreción, las medidas de seguridad y las pautas de clandestinidad con las que operaban sus integrantes".

Por ejemplo, al ser identificada en el control de alcoholemia, la joven Grunig indicó que no llevaba encima su móvil, con lo que, según cree el magistrado, trataba de no ser localizada.

Este mismo martes, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha solicitado personarse en esta causa judicial como acusación popular.

En un comunicado, la AVT avanza que solicitará a la Audiencia Nacional que confirme si la Ertzaintza, cuerpo que detuvo a los investigados, compartió o no con la Policía y la Guardia Civil los datos hallados sobre sus agentes.

"De no haber sucedido, supondría una falta de coordinación inaceptable que exige explicaciones", expone la Asociación de Víctimas del Terrorismo.