Historia del caso Cifuentes: del “no me voy” por el máster a las cremas robadas

Tribunales

La jueza del caso master ve motivos para sentar en el banquillo a Cristina Cifuentes por falsedad

La magistrada Carmen Rodríguez-Medel ha dado por finalizada la instrucción del caso de los másteres de la Universidad Rey Juan Carlos y ha apreciado indicios de delito de falsedad documental en la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes (PP); en el exdirector del Instituto de Derecho Público de la URJC, Enrique Álvarez-Conde; la exasesora de la Consejería de Educación María Teresa Feito y la profesora Cecilia Rosado.

De acuerdo con una resolución conocida este miércoles, la instructora ve motivos para sentar en el banquillo a los cuatro por un presunto delito de falsedad documental en relación al trabajo de fin de máster de la expresidenta del Gobierno madrileño. No aprecia ese delito, sin embargo, en la convalidación de asignaturas realizada a favor de Cifuentes.

La jueza da un plazo de diez días al fiscal y a las acusaciones popular y particular para que presenten escrito de acusación o bien pidan el archivo del caso.

Rodríguez-Medel ha concluido, de forma provisional, que cuando finalizó el curso académico 2011-2012, el personal de la URJC se dio cuenta de que Cifuentes no tenía todas las asignaturas superadas del máster de Derecho Autonómico en el que figuraba como alumna.

Según la instructora, Feito, "siguiendo instrucciones de Cifuentes", instó de Álvartez-Conde que creara u ordenara crear los documentos necesarios para justificar que la entonces presidenta del Gobierno madrileño había cursado el máster con normalidad y superado todos los trámites necesarios para disfrutar del título, incluida la defensa del trabajo final.

"Con ánimo de ocultar las irregularidades en el máster de Cifuentes, Álvarez-Conde llamó a Cecilia Rosado, que había sido una de sus discípulas, indicándole que procediera a elaborar ese mismo día una supuesta acta de defensa del trabajo fin de máster de Cifuentes, cosa que Rosado hizo, inventándose la fecha, el título del trabajo y la composición del tribunal.

Rosado simuló en esos documentos las firmas de otras dos profesoras con las que había hablado por teléfono.

La jueza añade que Feito llamó a Rosado insistentemente para que también redactara el trabajo en sí, a lo que laprofesora se negó, instándole entonces Teresa Feito a que le facilitara la bibliografía necesaria para hacerlo por otros medios. Feito "anunció represalias en caso de que no se colaborara en la ocultación de las irregularidades", concluye la instructora.