Pedro Sánchez junto a Cristina Narbona y Rebeca Torró en la Ejecutiva de este lunes en Ferraz.
El PSOE endosa la “autocrítica” a la federación andaluza pero ve “recuperable” la fuga de voto al PP y a Adelante Andalucía
Ferraz asegura que tiene un proceso de "escucha activa" pero evita comentar las críticas de Page y se ratifica en que Montero debe quedarse como líder de la oposición.
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El PSOE sigue sumando debacles, descubriendo nuevos suelos electorales y sin hacer autocrítica.
También se le van acabando las excusas: si en Aragón alegaban no haber movilizado a los suyos, escudándose en la baja participación, en Andalucía no pueden replicar ese argumentario, ya que esta alcanzó el 65,8%, una cifra similar a la de unas generales.
Así que lo que han decidido en Ferraz es dar una patada hacia adelante y endosar cualquier tipo de autocrítica al PSOE de Andalucía, porque es “quien conoce los datos sobre el terreno”, como admitía la portavoz Montse Mínguez tras una Ejecutiva presidida por Pedro Sánchez.
En la dirección federal sí admiten que los 28 escaños de Montero, empeorando los resultados de Juan Espadas en 2022, se deben a dos fugas de voto: al PP y a Adelante Andalucía.
En Ferraz creen que se trata de “votos prestados” que volverán en las generales. Unos, se fueron para evitar que Vox gobernase y por el carácter centrista de Juanma Moreno. “Vamos a ver si esta supuesta moderación sobrevive a estos pactos”, terciaba Mínguez.
Otros han optado por la papeleta de Adelante Andalucía como voto “refugio”, pero es “un voto progresista” que confían que vuelva en otras convocatorias electorales.
En privado, argumentan que esto ya sucedió en 2022 y 2023, cuando Juan Espadas consiguió un 24% de los votos y, un año más tarde, Sánchez llegó al 33,5% y sumó más de medio millón de votos adicionales.
Dentro de la Ejecutiva, Sánchez también evitaba hacer autocrítica. Se daba carpetazo a la sucesión de suelos históricos en Extremadura, Aragón y Andalucía, asegurando que se habían renovado liderazgos en estas comunidades y que ahora tocaba consolidarlos.
Así que el sitio de María Jesús Montero parece estar claro: en el Parlamento andaluz, como líder de la oposición a Juanma Moreno, aunque todavía no había renunciado a su escaño en el Congreso.
Mínguez señalaba que “muchas veces se ha escrito la esquela del PSOE” y que, pese a la victoria y a los 19 puntos más, no entendían “la euforia de Génova” porque “es quien más pierde en escaños”.
“Es el bloque de la izquierda el que sube y no el del PP”, remataba, pese a que el PSOE pierde dos escaños, Por Andalucía se mantiene y son los andalucistas de izquierdas los únicos que suben, al pasar de 2 a 8.
Tras la meta volante de las andaluzas, ahora queda el sprint de 2027. En el PSOE ya hay cábalas sobre si es deseable hacer un superdomingo en mayo con las municipales y las generales.
Algo que irrita en federaciones como Castilla-La Mancha, con Emiliano García-Page, y en las pocas capitales de provincia que mantienen, como Palencia, cuya alcaldesa, Miriam Andrés, ha alertado de que se están quedando "sin poder territorial". Mientras que el barón castellano-manchego ha culpado a Sánchez de “mirar para otro lado”.
En Ferraz rechazaban responderle, asegurando que respetaban su figura, pero sin entrar en el debate que abría Page, pese a que dicen en la dirección federal que tienen abierto un proceso “de escucha activa”. Aunque los comentarios negativos, de momento, se archivan.