La exjefa de ETA María Soledad Iparraguirre, 'Anboto', durante uno de sus juicios en la Audiencia Nacional en 2021.

La exjefa de ETA María Soledad Iparraguirre, 'Anboto', durante uno de sus juicios en la Audiencia Nacional en 2021. Efe

Política

'Anboto', la etarra más letal: de apretar el gatillo y el botón de las bombas a intentar asesinar al Rey Juan Carlos

María Soledad Iparraguirre recibió su pena más elevada, 425 años de cárcel, por su participación personal en el atentado frustrado contra el estadio de Mendizorroza, en mayo de 1985.

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Las claves

María Soledad Iparraguirre, alias 'Anboto', exdirigente de ETA, intentó asesinar al Rey Juan Carlos en 1997 durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao.

'Anboto' fue condenada a un total de 717 años de prisión en España por su implicación en 14 asesinatos y múltiples atentados fallidos, incluyendo uno contra la Policía en el estadio Mendizorroza.

La exjefa de ETA cumplirá régimen de semilibertad tras la decisión del Gobierno vasco, permitiéndole salir de prisión de lunes a viernes pese a haber cumplido solo 16 años de condena.

'Anboto' fue vinculada a la violencia de ETA desde joven y participó activamente en comandos como Araba y Katu, siendo responsable directa de varios atentados mortales.

La exdirigente de ETA María Soledad Iparraguirre Anboto, a la que el Gobierno vasco ha concedido ahora el régimen de semilibertad, proporcionó doce granadas de guerra a los miembros del comando Katu, con la orden de asesinar al Rey Juan Carlos.

El atentado debía ejecutarse el 18 de octubre de 1997, durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao. En caso de que el monarca lograra librarse del ataque, los miembros del comando tenían la orden de destruir el museo con el lanzamiento de granadas.

El plan fracasó porque, pocos días antes, cuando los terroristas del comando descargaban una jardinera con explosivos cerca del museo, fueron sorprendidos por dos ertzainas. Emprendieron la huida y asesinaron a tiros a uno de los agentes.

Mediante un acuerdo de su abogada con la Fiscalía, María Soledad Iparraguirre Anboto aceptó en septiembre de 2021 la condena a 15 años de prisión por estos hechos, como autora de un delito contra la Corona con finalidad terrorista, en su modalidad de conspiración para matar al Rey, y otro de depósito de armas de guerra.

Lo hizo con un lacónico "Sí, estoy de acuerdo" en euskera, que implicaba el reconocimiento de los hechos. Como hizo casi sin variaciones en cada una de las causas por las que fue juzgada, después de que fuera extraditada por Francia a España, en 2019.

Aunque la mayor condena, 425 años de cárcel, se la impuso la Audiencia Nacional, como autora material del atentado fallido contra la Policía en el Estadio de Mendizorroza, en Vitoria, en mayo de 1985.

Como integrante del comando Araba, María Soledad Iparraguirre condujo personalmente el coche bomba que estacionó en las inmediaciones del Polideportivo Mendizorroza, y que pretendía detonar antes de un partido de fútbol del Deportivo Alavés. Así lo acreditan las huellas de sus dedos que la Policía científica halló en el volante del vehículo.

El coche no llegó a detonar, porque consiguieron desactivarlo los especialistas del TEDAX.

En el juicio celebrado en octubre de 2022, la Audiencia Nacional condenó a Anboto como autora de veinte delitos de asesinato en grado de tentativa, otro de tentativa de atentado contra agentes de la autoridad y un delito de estragos.

Sí logró su propósito el 6 de agosto de 1987, cuando, durante las fiestas de la Virgen Blanca de Vitoria, Anboto apretó con su propia mano el botón de un mando a distancia, que hizo estallar un artefacto de 36 kilos de amonal y 40 de metralla colocado en una cuneta del Alto de Armentia, al paso de una patrulla de la Policía Nacional.

La dirigente de ETA asesinó así a los agentes Antonio Ligero Hec, de 29 años (natural de Conil de la Frontera, Cádiz) y Rafael Mucientes Sanz, de 37 años (de Mojados, Valladolid). Murieron en el acto, con fracturas de cráneo y graves quemaduras. Cada uno dejaba dos hijos huérfanos.

Sentada en el banquillo de la Audiencia Nacional, Anboto aceptó una condena de 70 años de cárcel por estos hechos. Como hizo en otros casos, consciente de que ya estaba en marcha el proceso político que le libraría de los 717 años de cárcel a los que ha sido condenada desde su entrega a España.

Nacida en 1961 en Escoriaza (Guipúzcoa), María Soledad Iparraguirre había conocido la violencia de la banda terrorista desde niña.

Su padre, Santiago Iparraguirre, era un colaborador de ETA que utilizaba el caserío familiar para ocultar a terroristas huidos, e incluso explosivos.

Hay otro hecho que marcó la biografía de Anboto. Cuando tenía 20 años, su primer novio. José Manuel Aristimuño, alias Pana, murió el 29 de marzo de 1981 en un enfrentamiento a tiros con la Policía en Vitoria. Asistió a su entierro, con el féretro del joven cubierto con el anagrama de ETA, una ikurriña y flores.

Pocos días después, Anboto fue detenida, acusada de haber ocultado a Pana en su casa. Pero al cabo de una semana quedó en libertad, por falta de pruebas.

Decidió entonces huir a Francia. Regresaría a España en 1984 para integrarse en el comando Araba, uno de los más sanguinarios del País Vasco.

Cometió su primer asesinato documentado el 26 de junio de 1985: el de Estanislao Galíndez Llano, cartero de Amurrio (Álava). Tenía 63 años, estaba casado y era padre de siete hijos.

Aquella mañana, otros miembros del comando Araba robaron un vehículo en Amurrio, encerraron al dueño en el maletero y recogieron a Soledad Iparraguirre. Alcanzaron al cartero cuando iba en bicicleta hacia Correos. Le dispararon dos balas en la cabeza y una en el corazón.

El sacerdote llegó a administrarle la extremaunción mientras agonizaba en la cuneta. ETA intentó justificar el crimen argumentando que el cartero colaboraba con la Guardia Civil. El alcalde del pueblo, del PNV, lo describió como "la persona más trabajadora del pueblo".

Hubo otros dos hombres que marcaron la vida de Anboto. Mantuvo una relación con José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, cuando ambos formaban parte del comando Araba.

Y más tarde con Mikel Albisu, Antza, el número uno de la organización, con quien fue finalmente detenida en Francia en 2004. En aquel momento, la pareja vivía en una casa de Salies-de-Béarn, en el suroeste de Francia, donde criaba al hijo que habían tenido en común.

La Justicia francesa condenó a ambos en 2010 a 20 años de cárcel, como integrantes de la dirección de ETA y de su aparato de extorsión.

Intervino en 14 asesinatos

Tras reiterados requerimientos de la Audiencia Nacional, Anboto fue entregada en 2019 a España, donde fue sometida a 12 causas judiciales: sumó 717 años de condena, por su intervención de 14 asesinatos.

También fue procesada por la Audiencia Nacional, junto a otros tres miembros de la cúpula de la banda, por ordenar el secuestro y asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco, en julio de 1997. Sin embargo, la Audiencia se vio obligada a archivar finalmente la causa, porque el crimen había prescrito.

Ahora, por decisión del departamento de Justicia del Gobierno vasco, que dirige la socialista María Jesús San José, Anboto pasará a disfrutar del régimen de semilibertad y podrá salir de prisión de lunes a viernes. Tras cumplir sólo 16 de los 717 años a los que ha sido condenada en España.