La presidenta de Navarra, María Chivite, la semana pasada en China.

La presidenta de Navarra, María Chivite, la semana pasada en China. E.P.

Política

El Gobierno de Chivite se desmarca de los campamentos de Bernedo, Abáigar y Goñi pese a financiarlos durante 6 años

El Gobierno de Navarra dice que no financió de "forma directa" estas colonias, pero no aclara si lo hizo de forma indirecta, tal y como publicó este periódico. EH Bildu habla de "transfobia y euskarafobia".

Más información: Chivite lleva 6 años financiando el campamento denunciado en el que los monitores se iban a la ducha desnudos con menores

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Las claves

El Gobierno de Navarra, presidido por María Chivite, sostiene que no ha financiado directamente los campamentos de verano Euskal Udalekuak, pero no ha aclarado si existieron subvenciones indirectas.

Las ayudas del Ejecutivo foral, canalizadas a través de Euskarabidea y la Mancomunidad de la Sakana, han permitido a las familias recuperar hasta 125 euros por hijo inscrito en campamentos, incluyendo los organizados por Euskal Udalekuak.

Los campamentos han sido denunciados por familias por comportamientos inapropiados de monitores con menores, como duchas mixtas desnudos, tocamientos indebidos y comentarios sexuales, hechos que están siendo investigados policialmente.

Desde 2015, las subvenciones para estos campamentos han ido en aumento, superando actualmente los 33.000 euros anuales, con fondos transferidos a la Mancomunidad presidida por EH Bildu.

El Gobierno de Navarra trata de desmarcarse de las colonias de verano Euskal Udalekuak, investigadas tras las denuncias de varias familias que alertaron de que los monitores se duchaban desnudos con menores

La consejera de Euskera, Ana Ollo, ha asegurado este martes que el Gobierno foral, en manos de la socialista María Chivite, "no ha financiado de manera directa" en los últimos años a la organizadora de estos campamentos, que tenían lugar en Bernedo, Abáigar y Goñi.

Pero no ha aclarado ni negado si estas colonias recibieron subvenciones indirectas, tal y como reveló este periódico.

La comparecencia de Ollo en el Parlamento de Navarra, solicitada por Vox, se produce precisamente después de que EL ESPAÑOL acreditara que el Ejecutivo foral lleva años sufragando estas colonias

¿Cómo? Mediante ayudas canalizadas a la Mancomunidad de la Sakana a través de Euskarabidea, organismo dependiente de la propia consejería de Ollo.

Ollo no ha desmentido en ningún momento este esquema de financiación indirecta.

En el turno de los grupos, EH Bildu ha evitado valorar los hechos denunciados y ha acusado a quienes critican estos campamentos de "transfobia y euskarafobia".

Por su parte, Emilio Jiménez, portavoz de Vox, ha acusado al Gobierno navarro de "lavarse las manos" y de no condenar públicamente los hechos denunciados por las familias que ya investigan las autoridades policiales.

Cómo se financian los campamentos

El pasado 3 de octubre EL ESPAÑOL publicó que el Ejecutivo foral destina fondos a la Mancomunidad de la Sakana, en manos de EH Bildu, con el objetivo de subvencionar, entre otros, campamentos en euskera.

La financiación parte de Euskarabidea, el Instituto Navarro del Euskera, que depende de la consejera Ana Ollo, de Geroa Bai.

El Gobierno de Navarra comenzó este esquema en 2015, bajo la presidencia de Uxue Barkos, y lo ha mantenido en los dos mandatos de María Chivite.

Las ayudas permiten a las familias recuperar hasta 125 euros por hijo inscrito en una lista de campamentos, entre ellos los organizados por Euskal Udalekuak.

¿Cuál es el flujo del dinero? Euskarabidea transfiere cada año fondos a la Mancomunidad de la Sakana, que recibe en torno a 30.000 euros anuales.

La Mancomunidad es una entidad que agrupa a 15 ayuntamientos del valle navarro del mismo nombre. Presidida por Aitor Larraza (EH Bildu), gestiona servicios de agua, residuos, deportes y euskera.

Los documentos a los que ha accedido este periódico prueban la continuidad de este sistema desde 2015. Ese año se destinaron unos 5.400 euros; en 2016, 14.000; en 2017, más de 27.000; en 2018 fueron 23.000 y en 2021 volvieron a crecer hasta los 30.000.

En 2022 las ayudas alcanzaron los 32.000 euros y en 2023 superaron los 31.000. La tendencia ha sido al alza hasta consolidarse en torno a los 33.000 actuales.

Los padres abonan primero la cuota completa del campamento —entre 200 y 350 euros según la duración— y, posteriormente, presentan el justificante de pago. La Mancomunidad devuelve hasta 125 euros por niño, siempre que elijan un campamento de la lista oficial.

Durante su intervención este martes, Ollo ha añadido también que "Euskarabidea no ha dado ninguna no ha dado ninguna subvención a la Mancomunidad de la Sakana que haya derivado en una ayuda económica para Euskal Udalekuak".

La frase omite que el sistema de ayudas funciona a través de subvenciones destinadas a las familias, que recuperan parte del coste si eligen un campamento de la lista oficial —lista en la que figuran los de Euskal Udalekuak—.

Denuncias

La polémica surge porque varios de estos campamentos han sido denunciados por conductas graves de monitores con menores. La Ertzaintza investiga al menos cuatro denuncias por delitos contra la libertad sexual, dos en Abáigar (2021 y 2022) y dos en Bernedo (2023 y 2024).

Una madre, según testimonios recogidos por El Diario Vasco, relató que su hija —una adolescente entre 13 y 15 años— fue obligada en el campamento de Bernedo a ducharse desnuda en duchas mixtas, acompañada por chicos y monitores también desnudos.

A pesar de su resistencia, la obligaban a repetir esta situación varias veces. En algunas ocasiones, un monitor circulaba "con los genitales al aire", según su denuncia.

Otras familias han denunciado que en esas colonias de verano los monitores solían cocinar desnudos pertrechados con un simple mandil o pasearse en topless por el recinto y la piscina municipal. También se practicaban juegos de rol que incluían tocamientos indebidos.

En Abáigar, los testimonios hablan también de duchas mixtas, monitores desnudos frente a menores y comentarios sexuales inapropiados hacia adolescentes.

Estas prácticas se habrían repetido en 2021 y 2022, según cartas de los propios niños y denuncias aportadas por sus familias.