Un grupo de críticos ofreció a Toni Cantó encabezar una candidatura alternativa a Inés Arrimadas. Le sondearon para liderar una revuelta encaminada a relevar a la presidenta de Ciudadanos. Él lo rechazó. Confía en la jerezana como máxima mandataria. Así lo ha sabido este periódico de fuentes solventes.

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Antes de publicarse esta información, EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con el líder de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana, que reconoce la existencia de la propuesta. "No voy a estar en eso. No tengo interés alguno en liderar nada parecido", responde de forma escueta.

Este grupo de críticos acudió a Cantó en busca de un líder mediático y con experiencia política. Ninguno de los conspiradores tiene vitola suficiente como para hacer frente a Arrimadas en unas primarias. Por eso trataron de captarle.

¿Y por qué pensaron que Cantó aceptaría? A tenor de las fuentes consultadas por este periódico, el dirigente valenciano es uno de los que más viene cargando las tintas en las ejecutivas contra el tándem Cuadrado-Espejo. Sin embargo, jamás ha puesto en entredicho el mando de Arrimadas.

La tesis de Cantó

Su postura respecto al rumbo que le gustaría tomara la formación quedó reflejada en este tuit: "Tras una derrota toca reflexionar, mejorar. El centro no debe renunciar a la fuerza, la firmeza contra el nacionalismo, el populismo y la corrupción. Esa firmeza nos hizo grandes".

Unas palabras que guardan relación con la reciente campaña de Cataluña, donde Ciudadanos perdió un 86% de sus votos y no supo conectar con la calle. Cantó, junto a otros barones territoriales, forma parte de ese grupo de mandatarios que, sin exigir la marcha de Arrimadas, pide "otra forma de hacer política".

Así traslució en la última gran cumbre de Ciudadanos, que se prolongó durante cinco horas. El "no" de Cantó a este grupo de críticos también arroja otra conclusión: no hay un liderazgo posible en Ciudadanos que no sea el de Arrimadas.

El único movimiento que tiene fuerza y que palpita en los órganos ejecutivos es el de quienes piden una "mayor distribución de las competencias". A día de hoy, Cuadrado y Espejo controlan -siempre con la supervisión de Arrimadas- los posicionamientos autonómicos, las negociaciones con el Gobierno, las finanzas, las campañas electorales...

El razonamiento de aquellos que apuestan por restar competencias a Cuadrado es el siguiente: si Ciudadanos es un partido cuyos miembros asumen la responsabilidad -véase el caso de Rivera y algunos colaboradores-, ¿por qué no ocurre así tras la debacle catalana?

Conflicto con los barones

La distancia entre Cuadrado y los barones es cada vez más evidente. Fuentes oficiales del partido aseveran sobre estos últimos: "Su crítica ya era la misma antes de las elecciones. Están intentando aprovechar la situación para conseguir poder".

Cuadrado y su núcleo duro explican de este modo la poca participación de los notables autonómicos en las lides internas de la organización: "Al tener responsabilidades de gobierno o vivir en otras ciudades, no les da tiempo. No podrían participar en las reuniones por las mañanas. Es muy complicado".

No obstante, la temperatura ha descendido en Ciudadanos tras la última Ejecutiva. Arrimadas se está preocupando por ampliar los espacios de debate: "Aquí no sobra nadie, falta gente".

La presidenta de los liberales puede respirar tranquila. Ninguno de los conciliábulos en marcha -tampoco el del ex secretario de Organización, Fran Hervías- tiene visos de ahormar una alternativa viable. Además, las críticas de importantes miembros de la Ejecutiva no van dirigidas a Arrimadas, sino "al modelo de partido".

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