Ada Colau y Ernest Maragall en un debate electoral.

Ada Colau y Ernest Maragall en un debate electoral. Efe

Política CATALUÑA

¿Y ahora qué hacemos con el separatismo? La Cataluña post 26-M en 44 claves

ERC y JxCAT son los partidos más votados en el 76% de las 947 localidades catalanas. La mayor incógnita ahora es el futuro de Barcelona.

1. La batalla por Barcelona está lejos de haber quedado sentenciada. Podría haber sorpresas

2. Ernest Maragall ha obtenido sólo 4.833 votos más que Ada Colau. Ambos, además, tienen los mismos escaños –diez– y apenas les separan un 0,64% de los votos. En la práctica, Maragall y Colau han empatado

3. Las elecciones municipales no se pueden repetir. En caso de que sea imposible alcanzar un acuerdo de investidura, gobernará la lista más votada. Es decir, la de ERC. 

4. Está por ver, en cualquier caso, que el PSC prefiera un Gobierno de Ernest Maragall a uno de una Ada Colau muy debilitada y que el domingo por la noche se veía ya en la oposición

5. Para que Colau y el PSC sumen deberían contar, eso sí, con la ayuda de Manuel Valls.

6. El resultado de Valls es agridulce: obtiene un escaño y dos puntos más que Ciudadanos en 2015, pero queda lejos de las expectativas generadas tras su desembarco en Barcelona.

7. Valls ha obtenido seis concejales. Tres de ellos son de Cs. Los otros dos –Eva Parera y Celestino Corbacho– le pertenecen. Si Cs pacta con Vox en Madrid, Valls se sentirá libre para utilizar sus tres votos como mejor se le antoje. Ya lo ha anunciado.

8. Sumen: diez votos de Barcelona en Comú, más ocho del PSC, más tres de Manuel Valls… veintiún concejales. La cifra exacta de la mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Barcelona. 

9. El problema a largo plazo de un Valls desligado de Cs es que resultaría indistinguible del PSC

10. Valls hizo una cosa bien y una mal al llegar a Barcelona. La buena fue prever que una buena parte de la ciudadanía barcelonesa, cansada del procés, iba a optar por refugiarse en una opción de centro-izquierda catalanista. La mala fue no darse cuenta de que ese espacio ya está ocupado por el PSC en Cataluña. 

11. De la tradicional cobardía de las elites empresariales y culturales barcelonesas que dicen una cosa en privado y hacen una diferente en público hablamos otro día. O mejor aún: que lo explique Valls si lo considera conveniente

12. La opción preferida de ERC es la de un Gobierno separatista junto a JxCAT apoyado por Barcelona en Comú, es decir, por una Ada Colau convertida en muleta de Ernest Maragall. A día de hoy, ese gobierno parece imposible.

13. Ernest Maragall lo sabe. Y por eso parece haber asumido que, caso de ser investido alcalde, deberá gobernar en solitario

14. Una opción alternativa es un tripartito de izquierdas: ERC + Barcelona en Comú + PSC. Es la opción preferida por Ada Colau, pero la peor posible para el PSOE pues le pondría en bandeja a los medios el titular Los socialistas se alían con el separatismo y le entregan Barcelona a cambio de nada

15. Las opciones imposibles son dos. La primera es un gobierno separatista puro. ERC y JxCAT no suman. 

16. La segunda es un gobierno constitucionalista puro: PSC, Valls y PP tampoco suman. Pero con un matiz.  

17. La debacle del separatismo en Barcelona ha sido estrepitosa al pasar de los dieciocho escaños de 2015 a los quince de ahora. El bloque constitucionalista, en cambio, ha pasado de doce concejales a dieciséis

18. Con un incremento de la participación de 5,57 puntos porcentuales, el separatismo apenas obtiene 10.000 votos más que en 2015: 297.512 contra los 288.458 de hace cuatro años. Y eso, sumando los votos de los partidos separatistas que se han quedado fuera del consistorio

19. Si se restan esos votos, la debacle queda aún más al descubierto: 48.511 votos menos que en 2015 a pesar del ya mencionado incremento de la participación. 

20. La CUP pierde sus tres escaños y se queda fuera del consistorio. También se queda fuera del consistorio la formación separatista Barcelona és Capital, encabezada por Jordi Graupera.

21. El constitucionalismo, en cambio, pasa de los 205.765 votos de 2015 a los 275.987. Y eso sin contar los votos de Barcelona en Comú. 

22. Barcelona, en definitiva, continúa siendo el primer y mayor dique de contención frente al separatismo. El precio a pagar, sin embargo, es muy alto: la alternativa al nacionalismo pasa por el populismo de extrema izquierda. 

23. Más allá de euforias impostadas, la sensación de derrota entre el separatismo barcelonés es evidente: sólo unos días antes de las elecciones, Quim Torra hablaba de Gerona como de la capital catalana "buena" en detrimento de la capital "mala", que sería Barcelona. Sus sondeos internos ya vaticinaban la debacle

24. Sin Barcelona y su potencial simbólico, el separatismo tiene muy difícil desembarazarse de la etiqueta de movimiento básicamente rural, filosóficamente carlista y hegemónico sólo en las zonas menos productivas de la comunidad autonómica catalana.

25. De ahí la importancia de que Maragall no gobierne en Barcelona… aunque sea entregándosela a Colau.

26. El constitucionalismo se enfrenta así al mayor de sus dilemas: entregarle Barcelona a la segunda peor alcaldesa posible, Ada Colau, para que no la gobierne el peor alcalde imaginable, el separatismo.

27. Es decir, amputar un miembro (Barcelona) para salvar al paciente (Cataluña). 

28. El precio a pagar es muy alto: la degradación de Barcelona y la prosperidad de un millón y medio de barceloneses.

29. Pero también puede verse el vaso medio lleno: Zaragoza y Valencia ocuparán el puesto de Barcelona sin excesivos problemas.

30. El PP roza la desaparición en Cataluña. En el Ayuntamiento de Barcelona entra por sólo un 0,01% de las papeletas y perdiendo más de 23.000 votos. En las europeas, pierde 67.300 votos con un aumento de la participación de 16,63 puntos. En las municipales, sólo gana con mayoría absoluta en un municipio y con mayoría relativa en tres

31. El único municipio relevante de esos cuatro es la Badalona de Xavier García Albiol. Precisamente allí donde el candidato se ha desentendido de las siglas del partido y ha hecho campaña casi como un independiente

32. Los resultados de Cs no son buenos, aunque tampoco tan malos como los del PP. Cataluña, eso sí, se ha convertido en el flanco débil del partido. Y eso después de haberle ganado las últimas elecciones autonómicas, las de 2017, al nacionalismo.  

33. En las elecciones municipales, ERC y JxCAT se convierten en los partidos más votados en el 76% de las 947 localidades catalanas. ERC es el partido más votado en 342 municipios, y JxCAT en 380.

34. El PSC sólo lo es en noventa y tres municipios, la mayoría de ellos en el cinturón barcelonés. En Comú Podem, la marca de Podemos en Cataluña, se queda con trece. Ciudadanos no consigue ninguna alcaldía a pesar de pasar de los 176 concejales de 2015 a 238

35. En las europeas, Carles Puigdemont gana su duelo particular con Oriol Junqueras y le supera en 253.748 votos. Dicho de otra manera: un amplio porcentaje de los ciudadanos que han votado a ERC en las municipales lo han hecho por JxCAT en las europeas

36. Pero el gran vencedor es el PSC, que se coloca en segunda posición, por detrás de JxCAT pero por delante de ERC, y que pasa de los 358.621 votos de 2014 a los 766.107 del domingo (del 14,29% al 22,14% de las papeletas). 

37. La victoria de JxCAT sobre ERC en número de municipios y en las europeas dinamita la estrategia de Oriol Junqueras, que pasaba por convertir a los republicanos en el partido hegemónico en Cataluña para poder negociar con Pedro Sánchez desde una posición de fuerza.

38. El independentismo se queda donde estaba.

39. No es una buena noticia, pero tampoco tan mala como dicen algunos analistas. Esa tendencia demográfica de la que hablan y que vaticina un lento pero imparable aumento del voto separatista gracias al adoctrinamiento escolar de los más jóvenes está muy lejos de ser una tesis irrefutable y obvia decenas de factores políticos, económicos y sociales que influyen en el voto más allá del factor estrictamente identitario

40. ERC es ahora el primer partido del nacionalismo si se considera el global de las elecciones del 26-M y del 28-A.

41. Pero la legitimidad presidencial le corresponde a Carles Puigdemont, que sigue siendo visto por un buen número de ciudadanos catalanes como su líder en el exilio.

42. La imposibilidad de reconciliar los intereses del preso Junqueras con los del prófugo Puigdemont es el nudo gordiano que tratará de cortar el separatismo en las elecciones autonómicas que podrían convocarse este otoño, coincidiendo con la sentencia del Tribunal Supremo.

43. Pero si alguna conclusión cabe extraer de estas elecciones es que el separatismo ya no está tan interesado en Madrid como en Europa. Cualquier pequeña victoria en los tribunales europeos, caso de darse, será presentada en España como la prueba irrefutable de que España es Turquía. Convencer al PSOE de ello utilizando como palanca los propios complejos históricos de los socialistas respecto a España y los españoles es, según el plan maestro del separatismo, el primer paso para la demolición del Estado de derecho y la consiguiente independencia de Cataluña

44. En los últimos días se ha hablado del catedrático de Ciencias Políticas Joan Subirats, el número dos de Ada Colau, como posible acuerdo de compromiso para la alcaldía de Barcelona entre Barcelona en Comú, PSC y Manuel Valls. A Subirats se le supone alejado de los sectores más radicales de los comunes y no provoca el rechazo que sí provoca Colau, pero es partidario de un referéndum de independencia, sobre el que siempre se ha manifestado de forma ambigua.