El presidente del PP, Pablo Casado, en un acto de campaña del 26-M.

El presidente del PP, Pablo Casado, en un acto de campaña del 26-M. Pedro Puente Hoyos EFE

Política ELECCIONES 26-M

"Esta tormenta no se navega ni llevando 4 años en el barco": el PP prevé un resultado discreto

El Génova detectan que está aumentando la distancia con Ciudadanos en las grandes ciudades así como una caída de Vox.

La campaña de las elecciones municipales y autonómicas alcanza el ecuador y las encuestas no reflejan un horizonte demasiado tranquilizador para los de Pablo Casado. Por eso, los engranajes ya se mueven en la sede de la calle Génova: una vez acometidos ciertos cambios en el equipo de la dirección nacional, ahora toca blindarse ante el resultado de los nuevos comicios, que se confía sean mejores que los del 28-A. 

La mayor batalla se librará en la Comunidad de Madrid, la joya de la corona y clave de bóveda del poder popular. Pero estas elecciones también amenazan otros históricos bastiones del PP, como la Región de Murcia y Castilla y León. Aunque, en caso de un escenario discreto, la preocupación es relativa: "Si se perdiera Madrid, tampoco es achacable a la gestión de Casado: la gente no recuerda que con Cifuentes el último escaño [el que permitió gobernar] llegó a la una de la mañana".

Lo cierto es que la cercanía entre votaciones no ha dejado margen para poder corregir  los errores que se pudieron cometer en las generales. Entonces se dio lo que en el PP denominan la "tormenta perfecta", y es lo que tratan ahora de combatir. "Pero esta tormenta no se navega ni llevando cuatro cuatro años en el barco", afirman fuentes cercanas al presidente Casado.

Aumentan distancia con Cs 

Tras unos meses frenéticos, el partido parece vivir estos días la calma que precede a la tempestad. Han pasado desde una moción de censura "traumática", a verse  sorpassados por Ciudadanos en las encuestas y a organizar las primeras primarias en la historia del PP, con la posterior constitución de una  dirección que ha renovado sus cuadros en un 70%. Un proceso que, finalmente, cristalizó en la pérdida de más de tres millones de votos y un grupo parlamentario reducido a la mitad: de 137 diputados a 66.

Génova ya cuenta con que, una vez pasado el 26-M, habrá cambios en órganos de la dirección. La revisión, además, será estratégica para frenar el runrún interno que pudiera llevarse por delante a algunos miembros del equipo de Casado. No será la primera vez que suceda: el baile de sillas ya lo llevó a cabo Mariano Rajoy cuando incorporó a su Comité Ejecutivo al propio Pablo Casado, así como a Andrea Levy y Javier Maroto.

Con todo y con eso, los trackings internos empiezan a dibujar la remontada del PP. Están, según afirman, aumentando la distancia con Ciudadanos en las grandes ciudades y observan una caída de Vox, tras haberse pinchado la burbuja generada con el partido de Abascal. Lo achacan a su gran baza: la capilaridad del partido. "La gente valora los candidatos, no tanto la marca". Confían en un resultado discreto que, aunque no permita cantar victoria, zanje la posibilidad de que surjan enmiendas a la totalidad.

Una campaña "bien orientada" 

En el PP ya han hecho un análisis para saber qué falló en las generales. La dirección nacional tiene las conclusiones de sus estudios postelectorales y contienen alguna buena noticia y otras malas. Lo positivo: que su campaña estaba bien orientada. Según las cifras que manejan, 2,4 de los 2,7 millones de votos de Vox provinieron del PP. En cambio, fueron menos los que salieron del PP para acabar en Ciudadanos: 1,1 millones.

Lo negativo es que, según esos estudios, la figura de Casado resultaba "irrelevante" a la hora de decidir el voto inmersos en aquella "tormenta perfecta": poco o nada de lo que hubiera podido hacer el líder del PP habría mejorado los 66 escaños conseguidos.