Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en el Parlamento autonómico catalán. Eran otros tiempos.

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en el Parlamento autonómico catalán. Eran otros tiempos. EFE Barcelona

Política EL DESAFÍO CATALÁN

"Puigmamón se ha vuelto loco": Junqueras se mofa del expresidente huido y evita a los presos del PDeCAT

La guerra civil entre ERC y PDeCAT en relación al rumbo que debería tomar el procés separatista, pero sobre todo entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, tiene uno de sus campos de batalla principales en la prisión de Lledoners. Según ha podido saber EL ESPAÑOL, la ruptura entre los presos de ERC y del PDeCAT es total y el líder de los republicanos ni siquiera esconde su rencor hacia el expresidente fugado. Al escapar de la Justicia dejándole a él y la mitad de su Gobierno en la estacada, Puigdemont les condenó a prisión preventiva por el obvio riesgo de fuga.

Ilustración: Tomás Serrano

Ilustración: Tomás Serrano

Según cuentan varios funcionarios de la prisión, no es raro oír a Oriol Junqueras proferir exabruptos contra Puigdemont a gritos por los pasillos de la prisión de Lledoners. "Este tío está loco" es uno de los comentarios más habituales del republicano, que no alude a Puigdemont por su nombre sino con el apodo de "Puigmamón". "Junqueras suele utilizar apelativos muy despectivos hacia Carles Puigdemont. También suele decir de forma abierta, y sin esconderse de nadie, que Puigdemont ha perdido la cabeza por completo", cuentan aquellos que han tenido contacto con él en prisión.

Que Junqueras insulte sin cortapisas a Puigdemont no deja de ser llamativo, puesto que comparte módulo con los presos del PDeCAT Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn, además de con Jordi Sánchez. Sánchez es candidato claro a ser cabeza visible de la Crida en detrimento del propio Puigdemont, al que se pretende abandonar en el "exilio" hasta que el olvido de las bases independentistas y los liderazgos renovados en Cataluña hagan el resto.

Una grieta que se ensancha día a día

Pero los insultos de Junqueras no resultan tan extraños si se tiene en cuenta que, según varios funcionarios de la prisión, los presos del círculo del PDeCAT y de ERC ni siquiera se hablan. "Si ves a los presos del procés en el módulo, y no sabes quiénes son, pensarías que ni se conocen. Ves a Oriol Junqueras en una mesa, comiendo con delincuentes comunes, y a Rull y Turull por otro lado, en otra mesa, sin mirarse. En realidad, con el que más se mueve Junqueras es con Raül Romeva [también de ERC]. Es con el que más rollo tiene", dice uno de los funcionarios. Y añade: "Y cada día que pasa, esa separación entre ERC y PDeCAT es más y más obvia".

Según el relato de aquellos que han compartido módulo con los presos del procés, el séptimo en liza es un Jordi Cuixart convertido en la Suiza de la guerra entre ambas facciones independentistas. "Cuixart se ha mimetizado a la perfección con el entorno de la prisión. Lo ves con mallas y es imposible distinguirlo del resto de presos comunes. Recibe la visita de su pareja y de otras amigas, y eso parece ser todo". 

"Para que te hagas una idea, Junqueras no habla con los presos del PDeCAT, pero sí lo hace habitualmente con el que está considerado el preso más peligroso de toda Cataluña por todos los funcionarios de prisiones de la comunidad. No sería raro que la dirección le hubiera pedido a ese preso que protegiera a Junqueras", detalla uno de los trabajadores de la prisión.

Una de las habituales en Lledoners es Elsa Artadi. "Viene con mucha frecuencia a prisión. Llega para tomar notas y sale de ahí con instrucciones. Pero sólo se reúne con los suyos, no con Junqueras. El diario oficial de la Generalidad catalana sale de estas reuniones de Oriol Junqueras y del PDeCAT, cada uno por su lado. Sólo falta que la dirección les ponga una impresora y lo impriman ahí mismo, en los locutorios", cuenta una de las fuentes de EL ESPAÑOL.

Dichas fuentes confirman lo que es ya un secreto a voces: que buena parte de la política catalana se decide hoy en día desde el ala de Psiquiatría y de los locutorios vis a vis del módulo 2 de la prisión de Lledoners, por un lado, y desde la casa en Bruselas del prófugo de la Justicia Carles Puigdemont, por el otro. 

En boca cerrada no entran traslados

Las guerras de poder entre ERC y PDeCAT, así como los privilegios concedidos por la dirección de la prisión, son vistos con estupor por el resto de presos de Lledoners. Pero todos callan. "Si los presos ven que los propios funcionarios callan… ¿qué van a hacer ellos? Un preso nunca se va a significar públicamente porque tiene todas las de perder. Pero que no se quejen no quiere decir que no haya un agravio real. El preso se busca la vida, punto. Si protestan contra los presos del procés, que son el establishment, los que van a pringar son ellos. Así que se callan. Un preso se quejó antes de que ellos llegaran porque lo habían sacado de su celda y ese mismo día le dieron conducción [traslado] a otro centro menos cómodo que el de Lledoners. Lo que no deja de ser una forma de castigo encubierta", cuenta un funcionario.

"Los presos del procés se levantan, desayunan y después se van directamente a los locutorios, a recibir a sus visitas y a trabajar. A veces dicen que no a alguna visita porque tienen yoga. La noche empieza a las 21:00 y acaba a las 8:00. Son once horas de celda, que se hacen muy largas en prisión. Pero ellos son conscientes del trato de favor, por supuesto, porque vienen con la EGB hecha desde Estremera, donde no disfrutaban de los privilegios de los que disfrutan en Lledoners. Y eso que en Estremera estaban en el módulo de respeto, que es mucho más cómodo que los módulos convencionales. Ellos mismos explican, por ejemplo, que en Estremera das un golpe en el cristal y te meten un parte. En Estremera son muy serios", finaliza otra de las fuentes a EL ESPAÑOL.