Margarita Robles, número dos del PSOE por Madrid.

Margarita Robles, número dos del PSOE por Madrid. Moeh Atitar

Política

Margarita Robles, una juez con mando

En octubre de 2016, 15 diputados socialistas desafiaron el mandato del Comité Federal del partido, que había acordado facilitar, mediante la abstención, la investidura de Mariano Rajoy y evitar así unas nuevas elecciones generales, que hubieran sido las terceras en menos de un año. Una de esos 15 parlamentarios rebeldes fue Margarita Robles, que mantuvo hasta el final el "no es no" acuñado por Pedro Sánchez, recién dimitido como diputado para evitar romper la disciplina de voto.

"Voy a mantenerme en el 'no'", dijo entonces Robles a EL ESPAÑOL. "Cuatro años más de Rajoy no son buenos para España. Estos días, al ver el juicio del caso Gürtel, todavía me ratifico más. Que la secretaria general del PP, de un partido en el Gobierno y que aspira a seguir, se permita poner en cuestión el trabajo de los jueces, que están haciendo un gran trabajo contra la corrupción, me parece muy grave".

No han pasado ni 20 meses desde entonces y la sentencia de ese caso de corrupción ha propiciado una moción de censura del PSOE que se ha llevado por delante al Gobierno del PP facilitado en su día por el PSOE. Premonitoria, inteligente y decidida, Robles ha intervenido en este intenso período político en primera línea de fuego desde que aceptó ser la número dos de la lista del PSOE por Madrid en las elecciones generales de junio de 2016 y portavoz parlamentaria desde junio de 2017, cuando José Luis Ábalos empezó a dedicarse de lleno a la secretaría de organización del partido.

Sánchez hizo una apuesta personal por Margarita Robles pese a que ni siquiera era miembro del PSOE y pese a que la vieja guardia del grupo parlamentario aún recuerda su actuación como secretaria de Estado de Interior con Juan Alberto Belloch, en el último Gobierno de Felipe González, cuando se empeñó en depurar -"caiga quien caiga"- crímenes de los GAL como el de Lasa y Zabala.

Robles (León, 1956) siempre ha sido una outsider en la política, más fiel a sus propias convicciones que a una siglas. Miembro de la carrera judicial por oposición desde 1980, fue la primera mujer que presidió una Audiencia Provincial (la de Barcelona, entre 1991 y 1993) y la tercera en llegar al Tribunal Supremo. Esto ocurrió en 2004, cuando fue elegida magistrada de la Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, con un Consejo General del Poder Judicial de mayoría conservadora.

No pudo ingresar en la Sala que juzga al Gobierno y a los más altos aforados, la Sala Penal, que es lo que ella hubiera querido y lo que intentó en varias ocasiones. Porque a Margarita Robles le gusta el poder, le gusta mandar. Lo demostró en el Consejo General del Poder Judicial, el órgano de gobierno de los jueces, para el que fue elegida a propuesta del PSOE en 2008. Pese a su aparentemente modesto cargo de vocal, Robles impuso su ley en el CGPJ junto al también vocal conservador Manuel Almenar. 

En diciembre de 2013, tras renovarse el CGPJ, Robles volvió a la Sala Tercera del Supremo a dictar sentencias, un trabajo donde son contados los momentos apasionantes. Ésta fue una de las razones por las que dio el sí a Pedro Sánchez cuando le propuso ser su fichaje estrella en las elecciones de 2016.

Su pase a la política, el segundo, le costó su categoría de magistrada del Tribunal Supremo. Pero Robles es una mujer que no se arredra cuando está convencida de lo que hace, así que dio el paso. A partir de ahora su energía se notará en el Ministerio de Defensa y, especialmente, en el control del CNI..