Puigdemont, durante la foto de familia de JuntsxCat en Bruselas

Puigdemont, durante la foto de familia de JuntsxCat en Bruselas François Lenoir/Reuters

Política EL ROMPECABEZAS CATALÁN

La investidura se complica: ni Junqueras pisará el Parlament ni Puigdemont tendrá el apoyo de ERC

La nueva Mesa decidirá sobre la investidura telemática del ex presidente con el separatismo dividido.

Oriol Junqueras no pisará el hemiciclo. El juez Pablo Llarena ha prohibido al líder de ERC y a los diputados electos en prisión Jordi Sánchez y Joaquim Forn asistir a la sesión constitutiva del Parlament el próximo miércoles. Llarena ha pedido en su auto que se facilite el voto delegado a los tres. Pero Junqueras no tendrá la oportunidad de contraponer su imagen de político en activo en el Parlament a la de Carles Puigdemont, que sigue huido. La formación republicana está cada vez más lejos del ex presidente, que desde Bruselas ha sugerido que ignorará el informe de los letrados en contra de su investidura telemática.

La guerra fría entre Junqueras y Puigdemont se libra ya en campo abierto. Hace unos días, ERC dijo que respetaría la opinión de los letrados sobre una posible investidura por Skype o plasma. A la espera de conocer la literalidad del documento, ya se sabe que se opondrán. El ex presidente ha reunido a su grupo parlamentario en Bruselas. Su jefa de campaña, Elsa Artadi, ha sugerido que ignorarán ese informe. Artadi ha reiterado que el único plan de Junts per Catalunya (JxC) es investir a Puigdemont.

JxCat cree que solo pueden interpretar el reglamento el presidente o el pleno

Pero esa investidura telemática tiene en frente a la oposición, el Gobierno y probablemente varios recursos al Tribunal Constitucional. ¿Tiene en contra a ERC? Nada indica que el partido republicano esté a favor de esa fórmula. La cuestión es si Junqueras romperá la baraja con Puigdemont. La negativa del juez a concederle el permiso y la dureza del fallo en contra de su puesta en libertad de hace una semana dejan al líder de ERC políticamente fuera de juego.

Junqueras no está dispuesto a ser el único que pague los platos rotos del procés, mientras Puigdemont dice que quiere ser presidente desde Bruselas. El separatismo tiene hasta final de mes para encontrar un candidato de consenso al que presentar a la investidura. Puigdemont, al menos públicamente, no está por la labor de renunciar. La cuerda amenaza con romperse   

Mesa separatista

No se esperaba que Llarena prohibiera la salida de prisión de Junqueras, Forn y Sánchez para asistir al Parlament. Estaba además el precedente del etarra Juan Carlos Yoldi, al que se autorizó a participar en un debate de investidura en el Parlamento vasco mientras estaba en la cárcel hace 20 años. Yoldi era candidato a lehendakari como diputado de Herri Batasuna.

El auto de Llarena, eso sí, garantiza el control de la Mesa del Parlament al separatismo. El juez pide a quien corresponda que permita el voto delegado a los tres diputados electos para no alterar la aritmética parlamentaria salida de las urnas. La autoridad que debe decidir sobre ese voto es la Mesa saliente, que todavía preside Carme Forcadell.

Lo normal es que, con el escrito del juez en mano, los letrados del Parlament emitan un informe favorable. El artículo 93 del reglamento del Parlament de Cataluña contempla el voto delegado en situaciones de bajas de paternidad o maternidad, hospitalización o incapacidad prolongada debidamente acreditada. En el caso de Junqueras, Sánchez y Forn se interpreta que hay una "incapacidad legal prolongada".

La batalla final

El bloque independentista (JxC, ERC y la CUP) suma ahora 65 escaños. Faltan los cinco diputados huidos en Bruselas. El argumento de la incapacidad legal no vale para los cinco de Bélgica, que no están en prisión. Si nadie de ellos renuncia al acta, el Parlament se constituirá el miércoles con 65 diputados independentistas y 65 diputados de la oposición (Ciudadanos, PSC, PP y Catalunya en Comú-Podem). Es un empate virtual, pero el partido de Ada Colau ya ha dicho que no apoyará al candidato naranja José María Espejo.

La nueva Mesa, cuya composición es todavía un incógnita, será probablemente el escenario de la batalla final entre Junqueras y Puigdemont. Sus miembros deberán decidir si presentan al ex presidente a la investidura y en qué condiciones. Si no hay un acuerdo y ERC se opone a la fórmula telemática que propone el ex presidente, el independentismo puede saltar por los aires.