El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una imagen de archivo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una imagen de archivo. Efe

Política EL ROMPECABEZAS DEL 21-D

El Gobierno endurece su discurso contra el separatismo al verse alcanzado por Cs en los sondeos

El PP trabaja para reforzar el mensaje de que ha sido Mariano Rajoy, no Albert Rivera, quien ha devuelto la legalidad a Cataluña. 

El Gobierno ha endurecido su discurso contra el separatismo al comprobar que Carles Puigdemont mantiene su pulso con Madrid para ser investido presidente de la Generalitat desde Bruselas. Mientras el Ejecutivo se prepara para impugnar cualquier intento del secesionismo de retorcer el reglamento para cumplir con las pretensiones del presidente cesado, el Partido Popular se ha quedado sin aliento al comprobar que los sondeos demoscópicos confirman el auge imparable de Ciudadanos.

Nunca antes el Gobierno fue tan firme como ahora. En Moncloa afirman de forma categórica que Carles Puigdemont no será investido "de ninguna de las maneras" si intenta presentar su programa fuera del Parlament de Cataluña. Esta afirmación tiene trampa, ya que si el presidente cesado pone un pie en territorio español será directamente enviado a prisión.

Poco a poco, en Moncloa comprueban satisfechos cómo el separatismo se va "cociendo en su propia salsa" y parte de sus líderes más destacados ya dan un paso atrás, aterrados porque su destino sea acabar entre rejas. El mensaje que el Ejecutivo se ha propuesto transmitir es claro y contundente: "no hay margen fuera de la ley" y "quien la hace, la paga".

El traslado de Junqueras

Al Gobierno tampoco le va a temblar el pulso a la hora de decidir si Oriol Junqueras debe seguir en una prisión madrileña o, como anhela el preso, ser trasladado a una cárcel catalana. En el auto donde el juez Pablo Llarena ha denegado su traslado, el magistrado deja en manos del exvicepresidente que vuelva a hacer la solicitud a instituciones penitenciarias. Este organismo, dependiente del ministerio del Interior,no tiene ninguna intención de permitirle el cambio para estar más cerca de su familia.

El Ejecutivo ya ha estudiado todas las posibilidades que tiene a su alcance para frenar las pretensiones del líder de Junts per Catalunya. Tanto si la Mesa del Parlament pide una reforma exprés del reglamento del Parlament para aceptar una investidura a distancia o si la interpretan de tal manera que lo permiten sin ni siquiera modificar la ley, el Gobierno lo recurrirá ante el Tribunal Constitucional, que la dejaría sin efecto inmediatamente.

El ministro portavoz recordó en la rueda de prensa tras el consejo de ministros que "los secesionistas no han conseguido ninguno de sus objetivos. Solo hacer daño a los catalanes". Además, Íñigo Méndez de Vigo añadió que la aplicación del artículo 155, "quizá de forma lenta, pero inexorablemente, está cumpliendo sus objetivos".

No quiso dejar pasar la oportunidad para citar uno a uno los nombres de los líderes independentistas que en las últimas semanas han dejado solo a Puigdemont en la agónica travesía hacia la independencia. Méndez de Vigo nombró a Artur Mas, Carles Mundó, Carme Forcadell, Neus Lloveras y Jordi Sánchez, líder de la ANC, "que reconoce que el 1-O fue ilegal".

El PP pide una nueva estrategia

Los conservadores pretende con esta mano dura que los españoles comprendan que ha sido el Gobierno del PP quien ha devuelto la estabilidad a Cataluña, no Ciudadanos. Mientras Rajoy se prepara su intervención en la Junta Directiva Nacional del lunes, las bases y cuadros medios del partido piden ya a la dirección nuevas estrategias para taponar cuanto antes el crecimiento de la formación que lidera Albert Rivera.

La encuesta que SocioMétrica confeccionó para EL ESPAÑOL la primera semana de enero ya vaticinaba un triple empate entre las tres formaciones políticas: PP, PSOE y Cs. Este viernes era Metroscópica quien anunciaba por primera vez que la formación naranja sería la fuerza más votada si se celebrasen hoy las elecciones. Además, hay más encuestas que saldrán en los próximos días que apuntan en la misma dirección.

El PP se escuda en público en que las encuestas son fotografías fijas de un momento y que de aquí a 2020, cuando Rajoy tiene pensado convocar elecciones, pueden pasar muchas cosas. En privado, sin embargo, estos datos han hecho saltar las alarmas en todos los estamentos del partido y se pide una reacción urgente para rearmar a la formación antes de la próxima cita con las urnas: la primavera de 2019.