El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, en el Congreso.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, en el Congreso.

Política

Las amistades peligrosas del presidente y sus fidelidades mal entendidas

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, es fiel a sus amigos. Aquí describimos algunos de los casos más llamativos.

Santa Cruz de Tenerife

Que Fernando Clavijo es fiel a sus amigos no hay quien se lo niegue. Pero que pague con dinero público tales fidelidades se lo critican muchos y va camino de costarle su carrera profesional, que es la política, más allá de su breve etapa como jefe de sección en Leroy Merlin.

Uno de los ejemplos más sonrojantes es el de Blanca Pérez, una concejal lagunera de CC que fue sorprendida ebria al volante e intentó huir de la policía. Pérez, consecuente, puso su cargo de edil a disposición del entonces alcalde Clavijo, pero este se limitó a cambiarla de área, recolocándola en Presidencia. Cuando fue presidente, Clavijo no dudó en llevarla consigo, y, en un inaudito ejercicio de prepotencia política, la nombró viceconsejera regional de Seguridad.

Hay mucho más. El actual consejero delegado de Gestión del Medio Rural de Canarias, una empresa pública autonómica, es Juan Antonio Alonso, quien fue edil lagunero de Hacienda durante la etapa de Clavijo y que aparece conectado al caso Grúas. El anterior dueño de la concesionaria, José Padilla, sostuvo bajo juramento que Alonso le presionó para que vendiera Autogrúas Poli a los empresarios amigos de Clavijo, uno de los cuales, Esteban González, tiene a su vez fuertes vínculos con Alonso.

Cinco de estos empresarios son amigos de Clavijo, como han reconocido en el Juzgado. Tres de ellos conocen al exalcalde lagunero de la práctica del kárate, al que Clavijo es aficionado desde niño. A estas alturas, no sorprende saber que el profesor de kárate del hoy presidente es el actual director general de Deportes del Gobierno de Canarias, José Francisco Pérez.

Demasiado tufo a vieja política. Esa que los ciudadanos soportan cada vez menos.

Resumen de hechos

La privatización

Es Fernando Clavijo quien, siendo concejal, privatiza en 2004 el servicio de las grúas laguneras. La concesión es para el empresario José Padilla.

La presión

Dice Padilla bajo juramento que se le presionó para que cediera la empresa a los amigos de Clavijo. Para ello, el Ayuntamiento dejó de pagarle.

El caos

Nada más hacerse en 2011 cargo de Autogrúas Poli los amigos de Clavijo, la empresa entra en barrena y acumula todo tipo de graves incumplimientos.

El secuestro

En vez de rescatar el servicio y ante el aluvión de embargos, el ya alcalde Clavijo prefiere intervenir la concesión en 2014. Sus amigos ya han sido imputados por presunto saqueo de piezas en los coches retirados por las grúas y deben hasta 12 mensualidades a los trabajadores que los denunciaron. Las grúas ni tienen tarjetas de transporte.

Los decretos

A pesar de que la Intervención Municipal alerta sobre la ilegalidad de ambas decisiones, Clavijo decide conceder un crédito de 120.000 euros y prorrogar la concesión a sus amigos. Las dos decisiones son, para la Audiencia Provincial tinerfeña, indicios de unos delitos clásicos de corrupción, como son prevaricación, malversación y tráfico de influencias.

Al TSJC

Tres años después, el Juzgado de Instrucción Número 2 de La Laguna elevó el viernes el caso al TSJC por la condición de aforado de Fernando Clavijo.