Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en el último consejo ciudadano de Podemos.

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en el último consejo ciudadano de Podemos. EFE

Política HACIA VISTALEGRE II

Errejón y los 'anticapis' solo coinciden en su objetivo de restar poder a Pablo Iglesias

Las diferentes corrientes de Podemos presentan sus documentos de cara a la Asamblea Ciudadana de febrero. Llega el tiempo de las negociaciones.  

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Las diferentes corrientes de Podemos están dando a conocer estos días los documentos que presentan ante la Asamblea Ciudadana, más conocida como Vistalegre II, que se celebra entre los días 10 y 12 de febrero. El bloque de Anticapitalistas que lideran el eurodiputado Miguel Urbán y Teresa Rodríguez solo coincide con el sector que encabeza Íñigo Errejón en un objetivo: limitar el poder del secretario general, Pablo Iglesias. 

El secretario político de Podemos lidera la corriente "Recuperar la ilusión". En las próximas horas este grupo errejonista presentará su hoja de ruta sobre cuál debe ser el futuro del partido. Eso sí, este jueves el propio Errejón adelantaba que su pretensión es que Podemos "recupere la iniciativa" desde las instituciones porque no solo es tiempo para "replegarse". Un "paso a la ofensiva" que todavía está por concretar. 

Errejón no daba demasiadas pistas de sus planes. Pero, eso sí, apuntaba a que en la formación "hay un consenso amplio" sobre que en Vistalegre I, en octubre de 2014, "construimos un modelo organizativo excepcional porque venía un ciclo excepcional". Ahora, es tiempo de "madurar", para lo que hay que  "desconcentrar el poder" o "construir estructuras más proporcionales y más democráticas", según contestaba cuando los informadores le preguntaban por si era el momento de limitar el poder de Iglesias. 

Los Anticapitalistas, a la carga

Quienes sí han puesto ya negro sobre blanco cómo quieren limitar el poder de Iglesias son los miembros de la corriente de Anticapitalistas. Este sector, autodenominado ahora "Podemos en movimiento", está liderado por el eurodiputado Miguel Urbán y por la coordinadora general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. Son la corriente más a la izquierda de la formación. Sus documentos para Vistalegre II, presentados este jueves en Madrid, apuntan a un proyecto político "rupturista", que luche por "no mimetizarse con el PSOE" y que se base en reforzar la alianza con Izquierda Unida y otras formaciones. 

Los conocidos internamente como anticapis han sido los principales enemigos de los errejonistas en Podemos. En las primarias de Madrid, los anticapitalistas ya pactaron con los pablistas, lo que facilitó que Ramón Espinar venciera a Rita Maestre. No es nuevo que el modelo político de ambos grupos presente muchas diferencias. Sin ir más lejos, en su comparecencia para presentar sus ponencias, los anticapis decían que a su juicio "sí es momento de resistir y protestar". En otras palabras, más calle y menos trabajo institucional, al contrario de lo que pregonan Errejón y los suyos, contra "el régimen que queremos combatir" y contra "el bipartidismo que nacimos para derrotar". 

Diferencias estratégicas, pero no organizativas

Sin embargo, esas ya tradicionales diferencias en la estrategia política no son óbice para que compartan algunas ideas desde el punto de vista organizativo. Y, como ya se ha dicho, ambas corrientes sí quieren restar poder a la secretaría general de Podemos. De hecho, el documento organizativo de los anticapis va claramente en esa dirección. Para empezar, esta corriente apuesta por cambiar hasta la denominación del puesto de líder: de secretario general a coordinador general. 

Entre otras cosas, los anticapitalistas proponen que el Consejo de Coordinación (la ejecutiva) sea elegida "respetando la proporcionalidad establecida en las primarias", y no nombrada por Iglesias, como ocurría hasta ahora. Asimismo, apuestan por eliminar prerrogativas del secretario general como la de convocar un referéndum -como hizo recientemente con la consulta sobre la forma de votación en Vistalegre- o destituir a miembros de la ejecutiva -en cambio, proponen que un consejero pueda ser revocado por un referéndum de los inscritos o mayoría absoluta del Consejo Ciudadano-.

También defienden, entre otras cosas, que el secretario general pueda estar en el cargo como mucho nueve años (tres mandatos de tres años cada uno). En suma, una amplia limitación de los poderes casi omnímodos que Iglesias ha tenido desde Vistalegre I, cuando el propio secretario general y Errejón -entonces inseparables- diseñaron un modelo piramidal, jerárquico y presidencialista.  

Llega el momento de negociar

El propio Iglesias dará a conocer este mismo viernes su ponencia, llamada "Plan 2020: ganar al PP y gobernar España", en la que según ha trascendido pretende apelar a la "unidad" de todos los sectores del partido morado. Una vez que se conozcan todos los documentos será, como estaba previsto, el tiempo de una negociación a tres bandas que se prevé más que compleja. 

El propio Errejón decía este jueves que "no hay líneas rojas, porque entre compañeros hay convicciones". Los errejonistas siempre han defendido que hay que llegar a un acuerdo que evite un choque de trenes. Pero entre los más cercanos a Iglesias no quieren dicho pacto, sino que ansían una disputa en la que Errejón sea derrotado y pierda su poder en el partido. El acuerdo no parece sencillo entre ellos, por tanto, pero sí se antoja más sencilla una alianza entre pablistas y anticapitalistas