Zapatero durante la entrevista en TVE, en la que ha hablado de las joyas incautadas en su despacho.
Zapatero, sobre el código ético que él aprobó e impedía aceptar joyas: "Es interpretable... Habría tomado otra decisión"
El expresidente ha asegurado en su entrevista en TVE que "en absoluto ha habido intención de defraudar" y que no tenía "un afán patrimonial"
Más información: Zapatero afirma que las joyas de su caja fuerte "no tenían ni uso ni destino, ni afán patrimonial. Estaban ahí y ya está"
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha concedido este jueves la primera entrevista a un medio de comunicación tras ser imputado por la Audiencia Nacional por su presunta influencia en el rescate de la aerolínea Plus Ultra.
Las joyas que fueron encontradas durante los registros que la UDEF efectuó en su despacho de Ferraz, inicialmente valoradas en 1,3 millones de euros, han ocupado buena parte de la conversación en el programa Mañaneros, de TVE.
Zapatero ha evitado dar explicaciones sobre su origen y se ha limitado a afirmar que fueron "un regalo de cortesía personal de hace muchos años" y que aclarará "todas las circunstancias" ante el juez Calama.
"No tenían uso ni destino, ni tenían un afán patrimonial. No habíamos hablado de ellas. Estaban con otros regalos de nuestra familia y ha sido una circunstancia muy negativa", ha repetido el expresidente.
Javier Ruiz, presentador del programa, le ha recordado que, tras llegar al Palacio de la Moncloa, él mismo impulsó y aprobó en febrero de 2005 un código ético que prohibía a todos los miembros del Gobierno y los altos cargos de la Administración aceptar regalos de gran valor que vayan más allá de los "usos de cortesía".
"Bueno, será interpretable, como todo, ¿no? Ese código será interpretable, como todo", ha respondido Zapatero. "Obviamente, como tantas cosas pasan en la vida, cuando la historia sucede y repasas, seguramente habría tomado otra decisión en ese momento", ha convenido.
Lo cierto es que la norma, aprobada el 3 de marzo de 2005 por el Consejo de Ministros y que lleva por nombre Código de buen gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración del Estado, deja poco lugar a interpretaciones.
Tal y como detalló EL ESPAÑOL cuando estalló el escándalo, el primer artículo estipula que la actuación de los miembros del Gobierno y los altos cargos de la Administración General del Estado deberán regirse por los "principios éticos" de "integridad, responsabilidad, transparencia, ejemplaridad, austeridad y honradez".
Así, su artículo 3.6 apunta que "se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía o préstamos u otras prestaciones económicas que puedan condicionar el desempeño de sus funciones".
Además, ese mismo artículo sostiene que "en el caso de los obsequios de mayor significación de carácter institucional, se incorporarán al Patrimonio del Estado, en los términos previstos en la Ley 33/2003".
Lo cierto es que el código ético que el expresidente aprobó no supone un problema desde el punto de vista legal para Zapatero, sino más bien de índole político. Por haber aceptado un obsequio que, de confirmarse su elevado valor, difícilmente encajaría en los "usos habituales, sociales y de cortesía" que establece la norma.
Sin embargo, la investigación judicial discurre por otra vía. El juez José Luis Calama le atribuye provisionalmente un posible delito de contrabando y otro contra la Hacienda Pública, al no haberse acreditado hasta ahora el origen de las joyas, de qué forma entraron en España ni si su adquisición generó obligaciones tributarias.
Zapatero ha rechazado ambas acusaciones. "En absoluto ha habido intención de defraudar", ha asegurado, antes de insistir en que las piezas no tuvieron "uso" ni respondieron a ningún "afán patrimonial".
Estos extremos serán determinantes para esclarecer si las joyas fueron introducidas en España sin ser declaradas y si debieron tributar. También lo será su valor real, después de que la primera tasación las situara por encima de 1,3 millones de euros.
La fecha exacta en la que recibió las piezas será igualmente clave. Cuando se conoció su existencia, fuentes próximas al expresidente situaron el regalo en 2007, cuando todavía ocupaba el Palacio de la Moncloa.
Si esa versión se acredita, deberá determinarse si las posibles responsabilidades tributarias o penales han prescrito.
Cuando declaró como investigado el pasado 17 de junio ante el magistrado, Zapatero se negó a responder a las preguntas sobre las joyas.
El expresidente intentó que el interrogatorio sobre las joyas se pospusiera hasta una nueva declaración, alegando que aún debía reunir documentos para justificar su procedencia.
Sin embargo, el juez Calama no aceptó ese aplazamiento, y una vez en la sala, el exsecretario general del PSOE decidió acogerse a su derecho a no responder a esta cuestión.
El expresidente ha vuelto a insistir durante la entrevista en que dará las pertinentes explicaciones al juez.