El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero durante su entrevista en TVE con Javier Ruiz.

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero durante su entrevista en TVE con Javier Ruiz. EFE

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"¿Cómo está usted, y sus hijas?": 20 minutos de periodismo y 20 de barra libre y victimismo en la entrevista de Ruiz a Zapatero

Tras 65 días sin dar explicaciones, el expresidente del Gobierno rompió su silencio en el programa 'Mañaneros 360' de RTVE.

Más información: Zapatero, sobre el código ético que él aprobó e impedía aceptar joyas: "Es interpretable... Habría tomado otra decisión".

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La entrevista a Zapatero en TVE alternó 20 minutos de preguntas incisivas con otros 20 de tono más personal y victimista.

Zapatero eludió explicar detalles clave sobre Plus Ultra, pagos a Whathefav y el origen de unas joyas valoradas en 1,3 millones de euros.

El expresidente denunció filtraciones de datos personales y presentó la investigación como desproporcionada y politizada.

La oposición criticó la entrevista por ser complaciente y acusó a RTVE de blanquear a Zapatero y defender al Gobierno de Sánchez.

"Presidente, quiero preguntarle una cuestión en clave personal. ¿Cómo está usted?".

En teoría, una entrevista en la televisión pública al primer expresidente del Gobierno de España imputado debería ser un ejercicio de fiscalización incómodo con repreguntas incisivas y orientadas a despejar las numerosas incógnitas que rodean el caso.

En la práctica, lo que ofreció este jueves Javier Ruiz en Mañaneros 360 no estuvo a la altura de la expectación generada durante los 65 días que José Luis Rodríguez Zapatero se ha mantenido en silencio.

El cara a cara entre el periodista y el "presidente" –así se refirió Ruiz a él durante todo el programa– dejó más interrogantes que respuestas y acabó convirtiéndose en el escenario perfecto para que el socialista desplegara su relato de autodefensa sin verse acorralado.

Sí, hubo periodismo, una ametralladora de preguntas complicadas, durante los 20 primeros minutos. Pero a partir de ahí la entrevista tomó una deriva complaciente.

Hubo dos partes diferenciadas: la primera, en la que se recorrieron los principales indicios de la investigación, y la segunda, en la que el foco se desplazó hacia las filtraciones, los derechos vulnerados, el sufrimiento familiar y la supuesta utilización política del caso Zapatero.

"Presidente, hay, digo, tres cuestiones abiertas: Plus Ultra, visto; sus hijas y Whathefav, visto; las joyas, visto. Pero se abre un abanico de revisión de todas sus actividades internacionales. Se han filtrado todas sus agendas".

José Luis Rodríguez Zapater, Laura y Alba Rodriguez Zapatero, junto al esquema del flujo de pagos de la trama

José Luis Rodríguez Zapater, Laura y Alba Rodriguez Zapatero, junto al esquema del flujo de pagos de la trama EL ESPAÑOL

Hasta entonces, Zapatero era el investigado que debía ofrecer explicaciones sobre el rescate de la SEPI, sobre los negocios de Análisis Relevante, sobre los pagos a la sociedad de sus hijas y sobre unas joyas de procedencia desconocida valoradas en más de 1,3 millones de euros.

A partir de ahí, pasó a ocupar el papel de perjudicado por una investigación que habría invadido su intimidad y expuesto sus relaciones personales.

Además, pese a lo directo que fue el interrogatorio de Ruiz, la expresión "visto" resultaba sorprendente porque ninguno de los tres asuntos estaba realmente aclarado.

No se había resuelto la contradicción entre Zapatero y Julio Martínez sobre quién dirigía las gestiones de Plus Ultra.

No se había explicado con detalle qué trabajos justificaban los pagos a Whathefav. Es más, Zapatero se escabulló diciendo aquello de "las cifras las debe revisar bien, sinceramente, hágame caso", sin explicar por qué.

Tampoco dio a conocer el origen de las joyas, la identidad del donante ni el motivo por el que no fueron declaradas.

Ruiz, no obstante, sí le preguntó por la violación del Código de Buen Gobierno que su mismo Ejecutivo promovió, y el cual Zapatero tachó de "interpretable".

"Seguramente habría tomado otra decisión".

Barra libre para el victimismo

Llegada a esta segunda parte de la entrevista en RTVE, Zapatero explicó que en el procedimiento se habían filtrado sus ingresos, sus transferencias, dos años completos de agenda, alrededor de 600 actividades y referencias a unas 150 personas.

Denunció que hasta se habían incluido conversaciones con su secretaria, Gertrudis Alcázar, sobre la salud de su padre, claves de dispositivos electrónicos y otras cuestiones íntimas.

"Toda mi vida de dos años está ya para siempre ahí", lamentó.

Durante 20 minutos, el expresidente pudo presentarse como víctima de una investigación desproporcionada, de filtraciones continuas y de un juicio paralelo.

Ruiz le preguntó si aquello era un simple error o si escondía alguna intención.

Zapatero respondió que no quería juzgar intenciones, pero describió lo ocurrido como un problema "estructuralmente muy serio".

"¿A qué atribuye todo esto? ¿La Justicia le ha alcanzado o hay algo más aquí?", preguntó Ruiz.

La formulación abría de nuevo la puerta a que el expresidente interpretara la investigación como algo que podía trascender la actuación ordinaria de la Justicia.

José Luis Rodríguez Zapatero y Javier Ruiz, durante la entrevista en 'Mañaneros 360', en RTVE.

José Luis Rodríguez Zapatero y Javier Ruiz, durante la entrevista en 'Mañaneros 360', en RTVE. RTVE

Desde ese momento, la conversación fue adquiriendo un contenido cada vez más político.

Zapatero agradeció el apoyo recibido por el PSOE, por sus compañeros y por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Aseguró que no quería pedirles un acto de fe, sino que esperasen a que los hechos demostraran su inocencia.

Ruiz introdujo entonces unas declaraciones de Alberto Núñez Feijóo, quien había afirmado que sin el Gobierno de Sánchez Zapatero no habría podido delinquir.

"Hasta que no haya una sentencia firme, aquí no delinque nadie", señaló

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, durante su intervención en el mitin del 14 de mayo de 2026, días antes de estallar el 'caso Zapatero'.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, durante su intervención en el mitin del 14 de mayo de 2026, días antes de estallar el 'caso Zapatero'. E.E.

A continuación, desplegó una extensa reflexión sobre la Constitución, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y las garantías que deben rodear cualquier proceso penal.

Cada evasiva de Zapatero venía seguida de una pregunta sobre otro asunto, sin que Ruiz profundizara en las incongruencias o exigiera explicaciones concretas.

Una ametralladora de preguntas duras que no sirvió de nada si el periodista no enfrenta al entrevistado a sus propias contradicciones.

"Y usted, ¿cómo está?"

El giro alcanzó su máxima expresión hacia el final de la entrevista.

"Voy a abrir la mesa a los periodistas que se sientan aquí, pero quiero preguntarle, además de todo esto, una cuestión en clave personal. ¿Cómo está usted?".

Zapatero respondió que estaba preocupado y que atravesaba una situación "muy dura".

La pregunta, realizada como quien le consulta a un amigo, le dio pie a Zapatero citar a Borges.

"Las humillaciones, las desdichas, los contratiempos son materia prima que sirve para dar forma a nuestra obra o nuestra tarea". Su tarea, añadió, era defender su inocencia.

Ruiz continuó por la misma vía. Le preguntó cómo estaban sus hijas y si algunos de sus compañeros le habían dejado de lado.

El expresidente imputado habló del impacto sufrido por su familia, de la unidad entre sus miembros y del cariño recibido.

Aseguró que nadie en el PSOE le había abandonado y confesó que sufría especialmente ante la posibilidad de que el partido pudiera resultar perjudicado.

"Para mí ha sido lo más gratificante, he recibido muchísimas muestras de apoyo y de cariño. [...] Sufro mucho pensando que el PSOE pueda sufrir por la situación en la que me encuentro".

Una entrevista en dos actos

Antes del encuentro, Javier Ruiz había negado tajantemente que las preguntas estuvieran pactadas.

"No se ha pasteleado esta entrevista. No hay más criterio que el periodístico. No ha habido presiones del Gobierno", afirmó.

El presentador denunció, por el contrario, presiones del PP y Vox y pidió que dejaran trabajar a los periodistas.

Pese a todo, la oposición se ha vuelto a mostrar muy crítica con la entrevista.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, dijo que había sido una "sesión de baño y masaje" y acusó a Moncloa de poner en marcha la operación "Salvar al soldado Zapatero, que es la operación Salvar al soldado Sánchez".

"Todos sabemos que [Javier Ruiz] es su amigo. Que ha cenado con él en fechas recientes. Que no va a tener la mordacidad habitual que le caracteriza".

Y añadió: "Esta entrevista parece más una confirmación de culpabilidad que una exculpación de comportamientos deshonestos y corruptos. Si de verdad fuera inocente, tendría que estar declarando en el juzgado, no en la televisión pública".

Por su parte, la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, ha asegurado que Zapatero "ha ido a TVE a defender a Sánchez".

"Ha sido una auténtica tomadura de pelo, no ha respondido a ninguna de las preguntas, ha ido únicamente a defender su inocencia y la del presidente del Gobierno porque sus futuros están ligados".

Finalmente, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha insistido en que RTVE está siendo utilizada para "blanquear" al expresidente y que la televisión pública está "al servicio de una mafia" que se "atrinchera" para "blanquear a su capo, Zapatero".