Felipe VI y Pablo Iglesias en La Zarzuela.

Felipe VI y Pablo Iglesias en La Zarzuela. Paco Campos Efe

España DESAFÍO SEPARATISTA

Iglesias y Felipe VI, del regalo de 'Juego de Tronos' al jaque mate

El líder de Podemos carga contra el Rey por su actitud ante la grave crisis que se vive en Cataluña. 

Alberto Lardiés

El pasado martes Felipe VI pronunció un discurso histórico, el más importante en sus tres años de reinado, que fue un punto de inflexión en la crisis política en Cataluña. Sin embargo, a Pablo Iglesias le disgustó sobremanera el mensaje del Rey. Este viernes el líder de Podemos calificaba de "nefasto" el discurso y atacaba al monarca con una virulencia que contrasta con el buen tono del pasado, cuando el político llegó a regalarle Juego de Tronos

El 14 de abril de 2015 en el Parlamento Europeo Iglesias regaló a Felipe VI cuatro temporadas de la famosa serie. Era la fecha en que se recuerda la proclamación de la Segunda República e Iglesias prefirió acudir a ver al Rey y darle este presente -con mensaje ("Para que pueda entender la crisis que vive España") y con la intención de llenar los telediarios- antes que acudir a un acto republicano organizado en el mismo lugar por los camaradas de Izquierda Unida. Eran otros tiempos. 

"Romper las dicotomías"

En las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 Podemos no hizo hincapié, ni mucho menos, en el debate entre Monarquía y República. El partido morado había nacido, como decían sus ideólogos de entonces, para "romper estas dicotomías". No es que los líderes del partido de los círculos -ni sus bases- fueran monárquicos, pero la forma del Estado no estaba entre sus prioridades. 

Durante las rondas de consultas posteriores a las elecciones, Iglesias se reunió varias veces con el Rey. En sus valoraciones posteriores, siempre hablaba del "jefe del Estado" y narraba con indisimulada emoción las conversaciones que habían mantenido sobre historia o sobre política internacional. Seguía sin ser monárquico, pero había una suerte de respeto institucional muy bien medido por el partido morado. De hecho, Felipe VI fue el primero en enterarse, allá por enero de 2016, de la propuesta de Iglesias para formar un gobierno de coalición con el PSOE en el que él sería el vicepresidente. 

Un cambio paulatino

Paulatinamente, el partido liderado por Iglesias se fue izquierdizando en sus postulados -incluido el pacto con Izquierda Unida en las elecciones del 26-J, cuando aún Podemos pedía que no hubiera banderas tricolores en sus mítines- y, por ello, fueron apareciendo poco a poco las críticas a Felipe VI. Así, en la solemne apertura de las Cortes de esta legislatura, a finales de 2016, Iglesias y todos sus socios se negaron a aplaudir al Rey y hasta un senador portó una bandera republicana. "No estamos aquí por ser hijos de nadie ni por tener sangre azul", decía el líder de Podemos aquel 17 de noviembre. 

El perfil antimonárquico de Podemos se fue acentuando tras Vistalegre II. Ya en marzo de 2017, casi dos años después de aquel regalo de Iglesias, las críticas al monarca pasaron a formar parte del discurso habitual del partido de los círculos. El pasado verano, en la apertura de un curso en la Universidad Complutense, donde ya es tradición que Iglesias marque el rumbo de Podemos, aparecieron las menciones a "los valores republicanos" y los ataques al Rey

Ahora, en plena crisis territorial, con Cataluña en una situación sin precedentes tras el referéndum del 1-O, el líder de Podemos considera que es el momento adecuado para darle la puntilla "al régimen del 78". Su propuesta pasa por un "nuevo acuerdo de país" que incluya una reforma profunda de la Constitución y el reconocimiento de que España es "un país de países, una nación de naciones".

En ese contexto, a Iglesias le parece "nefasto" el discurso del Rey, al que acusa sin vacilaciones de haberse "alineado con el PP". ¿Es el momento del jaque mate al Rey? Todavía Podemos no ha pedido una república abiertamente, pero tal vez ese momento está más cerca que nunca. Juego de Tronos también contiene muchos virajes y todavía no ha terminado.