Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya de Barcelona durante la plegaria por el 1-O el jueves.

Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya de Barcelona durante la plegaria por el 1-O el jueves.

España Desafío soberanista

“Los separatistas cristianos ponen la independencia en manos de Dios”

La Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya de Barcelona acogía en la noche del jueves una plegaria en favor del referéndum ilegal del 1-O, una cita organizada por los cristianos independentistas de Cataluña.

Salvador Martínez

“¡Democracia!, ¡Democracia!, ¡Democracia!”. Insistía la convocatoria para la “Plegaria por el referéndum”. “La Iglesia se posiciona”, se lee dos veces entre las exclamaciones con las que buscaban atraer fieles a la Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya de Barcelona los Cristians per la independència, “cristianos por la independencia” de Cataluña.

Este grupo, surgido en 2012 como una organización sectorial en el seno de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), había pedido hacía “mucho tiempo” el espacio de la iglesia para ese acto, según cuentan a EL ESPAÑOL los responsables del templo neogótico barcelonés. “La convocatoria no es de ahora”, comentan en la iglesia, aludiendo al clima que se vive en Barcelona por las manifestaciones de estos días a favor del referéndum ilegal del 1-O y el estrechamiento del cerco judicial contra el proceso soberanista y sus responsables.

“Prohibir la plegaria sería peor que hacer que no se celebrara”, abundan. Al acto no pudieron acudir medios de comunicación, peros sus organizadores presentan los pormenores de la plegaria a este periódico.

Uno de los folletos que reparten los cristianos independentistas de Cataluña.

Uno de los folletos que reparten los cristianos independentistas de Cataluña.

Así, en la noche del jueves, a partir de las ocho de la tarde, se dejaba entrar, sólo sin cámaras, a los fieles que respondieron a la llamada de los cristianos por la independencia de Cataluña. Habría unas 250 personas. La mayoría eran gente mayor. “Los jóvenes sumarían apenas una quincena”, dice a EL ESPAÑOL un asistente. En vista de las movilizaciones estudiantiles del jueves, es obvio que los jóvenes prefirieron desfilar por las calles de Barcelona a participar en la “plegaria por el referéndum”.

Ésta, de acuerdo con los responsables del templo, fue organizada con la condición de que no se convirtiera en un mitin. Tenía que ser sólo un acto religioso. Sin embargo, a falta de pocas horas para el 1-O, resulta difícil decir dónde termina lo político y dónde comienza lo religioso al escuchar las explicaciones de Josep Torrens, uno de los portavoces de los cristianos por la independencia.

“Entendemos una lectura del Evangelio que nos pide a los cristianos que nos identifiquemos con el territorio y la cultura en la que estamos. Creemos que es un derecho legítimo que el pueblo de Cataluña tenga su derecho a votar y a decidir su futuro como nación”, explica Torrens a EL ESPAÑOL.

Él recuerda que el ámbito religioso catalán no es ajeno a la movilización a favor del referéndum. Alude a los cerca de 400 curas y diáconos que han pedido que “sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán” en una misiva enviada al Papa Francisco y otros “numerosos posicionamientos, incluidos los de los principales monasterios, las órdenes femeninas de Cataluña y organizaciones como Cristianismo y Justicia”. “Se han posicionado ante el derecho de la autodeterminación o ante la reacción que ha tenido el Gobierno español para impedir que Cataluña pueda decidir su futuro”, añade.

Una plegaria “más necesaria que nunca”

Ante la judicialización del procés, después de que se hayan producido detenciones, registros, incautaciones y un aumento de la presencia fuerzas del orden estos días en Cataluña, los cristianos para la independencia creen que “gestos como la plegaria son más necesarios que nunca”. “Es en la plegaria donde nosotros decimos a Dios que hacemos lo que podemos y que nos ponemos en sus manos, para que nos dé la fuerza y la capacidad de seguir hacia delante”, aseguran desde esta agrupación.

Esa “fuerza” y ese “seguir adelante” tienen todo que ver con el referéndum independentista. Por eso desde la Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya afirman que, si bien “en la Iglesia hay de todo”, la oración de la noche del jueves “no es una de esas a las que va todo tipo de feligreses”. “En una oración de éstas ya se sabe el público que se va a encontrar, por tanto no irán los católicos que se encuentran incómodos en esto”, señalan desde el templo.

Símbolos independentistas

En sí, el acto tuvo un claro componente nacionalista. En la liturgia se emplearon los elementos que forman la estelada (la bandera independentista). A saber, una senyera, la bandera de Cataluña, un paño azul y una estrella blanca. “Se pusieron en las escaleras que llevaban al altar”, señala un asistente.

La ofrenda a la patrona de Cataluña constituyó el momento de mayor carga simbólica. “Ofrecemos todo aquello por lo que estamos pasando y conseguir, una señera, en el sentido de compromiso con la patria, un trozo de tela azul que representa la libertad y ofrecemos una estrella blanca que significa la concordia con todos los pueblos del mundo”, explican desde Cristianos por la independencia. A falta de algo más de 48 horas para el 1-O, también figuraba en los planes de los organizadores de la plegaria disponer junto a esos símbolos una papeleta del referéndum ilegal. “Nosotros lo que deseamos es poder votar el 1 de octubre”, subraya Torrens.

Antes de utilizar esos símbolos, la plegaria incluyó actos más habituales. Por ejemplo, al inicio se respetaron unos momentos de silencio, para aclimatar a los feligreses llegados de la calle. Hubo cánticos y lecturas de tipo religioso. La selección de los textos también daba cuenta de la sensibilidad de los organizadores de la cita.

Así, en el programa de lecturas figuraba la primera Exhortación Apostólica del Papa Francisco, un documento que, según Torrens, “viene a decir que la pertenencia a un pueblo tiene un fuerte valor teológico”, pues “no existe identidad sin pertenecerse a un pueblo”. “Nadie se salva sólo como individuo aislado, sino que Dios nos trae a Él, teniendo en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana. Es así que Dios entra en esta dinámica popular”, explica Torrens.

Otros textos de la plegaria estaban firmados por el poeta David Jou y el religioso y teólogo fallecido en 2014 Antoni María Oriol Tataret, una autoridad en Doctrina Social de la Iglesia. La promoción de esta área de conocimiento es particularmente importante para Torrens y compañía. Entienden que ella sustenta las reclamaciones actuales de los partidarios del referéndum ilegal. “La Doctrina Social de la Iglesia es muy clara reconociendo el derecho de los pueblo a autodeterminarse”, dice Torrens.

España un Estado “bastante atrasado”

La plegaria del jueves la presentaban sus organizadores como un acto abierto a todos. “Es una plegaria abierta, incluso a personas que estén en contra de la independencia, estas personas también son acogidas”, señalan los organizadores. Sin embargo, que se pudiera estar abiertamente en contra de un referéndum declarado ilegal no parecía muy probable en una cita en la que se invitaba desde el principio a rezar “para afrontar con sabiduría, coraje y generosidad la defensa de nuestros derechos como pueblo y los principios democráticos que hoy están en peligro”.

De represión y miedo también hablan en cristianos por la independencia. “Sí, tenemos miedo. Pero estamos tan convencidos de que lo que vamos a hacer es algo tan justo, tan legítimo, que nos va a proyectar hacia delante como pueblo para las nuevas generaciones. Estamos dispuestos a sacrificar lo que sea necesario para llegar a esto”, afirma Torrens. “Nuestro límite es la violencia. El pueblo de Cataluña no va a tomar una senda de violencia.”, añade.

En la víspera de la plegaria, a las diez de la noche, cuando sonaba en su comunicación con este diario una atronadora cacerolada a favor de ir a votar el 1-O, Torrens no sabía aún si tendría lugar la plegaria. “Lo están prohibiendo todo”, asegura. De lo que él sí parece más seguro es de que a Cataluña no le viene bien seguir formando parte del Estado español. Para el portavoz de cristianos por la independencia, España es un lastre para los catalanes.

El hecho de estar atados a unas estructuras de un Estado bastante atrasado no nos permite desarrollarnos en todos los ámbitos, ya sea en el ámbito científico, industrial, en el ámbito cultural, económico, no nos permite desarrollarnos como podríamos desarrollarnos”, sostiene. “Cataluña es una sociedad muy dinámica con la mirada siempre hacia Europa”, abunda.

Poco efecto han tenido en él y su círculo de cristianos las repetidas declaraciones desde la Comisión Europea recordando que “la decisión del Tribunal Constitucional debe ser respetada”.