José Manuel Franco, este martes en Madrid.

José Manuel Franco, este martes en Madrid. Moeh Atitar

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Por qué Sánchez elige a Franco para poner orden en el PSOE de Madrid

Coordinó la campaña de primarias del nuevo líder federal mientras la de Madrid optaba por Patxi López. Carmona no gusta en Ferraz.

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Pedro Sánchez fue elegido líder del PSOE el 21 mayo y, dentro de su equipo, algunos soñaron ya esa noche con una profunda renovación del partido en el ámbito autonómico que pusiera fin a las batallas de barones contra Ferraz y al habitual riesgo de tragedia política de cada Comité Federal. Por el momento, el ya conocido como 'efecto Sánchez' ha logrado una cierta paz en las grandes federaciones y un repunte en las encuestas, pero no gracias a la aparición de nuevos barones sanchistas.

En la primera federación en número de militantes, Andalucía, con un cuarto del total, Susana Díaz no tuvo rival en sus primarias y aprovechó la clausura del congreso para recordarle a Sánchez que la relación entre ambos no va a ser un camino de rosas. En la segunda, la Comunidad Valenciana, el candidato favorito y no oficialmente promovido por Ferraz, sucumbió ante Ximo Puig. El president de la Generalitat revalidó el cargo y logró superar ampliamente la abultada derrota en su territorio de Díaz, a quien había apoyado en las primarias federales. 

Ahora le toca el turno a Madrid. Ahí el candidato de Sánchez sí tiene todas las de ganar, según reconocen los candidatos rivales. José Manuel Franco es el máximo favorito para poner orden en la casa de los líos, una comunidad en la que los socialistas llevan décadas divididos y en cuya capital sufren una fuga de votos.

Sánchez-Franco, diferentes pero unidos

Franco está a punto de cumplir 60 años, proviene de de A Pobra do Brollón (Lugo) pero es madrileño de adopción, lleva 22 años como diputado en la Asamblea de Madrid y ha formado parte de las distintas etapas del partido. Su perfil no se parece en casi nada al de Sánchez. Sin embargo, fue uno de sus entusiastas defensores durante las primarias por el liderazgo del PSOE y coordinó su campaña en Madrid.

En la Ejecutiva de Ferraz no se oculta la preferencia por Franco, pero su candidatura aún tiene que responder a una pregunta clave. ¿Será capaz de integrar a las distintas sensibilidades del partido?

Entre las virtudes de Franco destacan su carácter dialogante y su capacidad de entenderse con todos. En contra juegan lo difícil que será presentarlo como un renovador y las dudas sobre su liderazgo, ya que no aspira a ser ni presidente de la Comunidad, donde prefiere que repita Ángel Gabilondo como candidato, ni alcalde de la capital, una plaza que a menos de dos años de las elecciones es un gran signo de interrogación.

Sara Hernandez, Lobato y... Carmona

Aunque quien quiera liderar el PSOE en Madrid tiene hasta el 7 de septiembre para presentarse, Franco tiene ya a su lado a la práctica totalidad de los dirigentes que apoyaron a Sánchez en las primarias por el liderazgo, pero además ha sumado a otros pesos pesados que apostaron por otros candidatos, como Manuel Robles, alcalde de Fuenlabrada, Javier Rodríguez, de Alcalá de Henares, y referentes internos como los diputados Rafael Simancas, Juan Segovia o José Cepeda, que podrían hacer pronto público su apoyo. 

Enfrente tendrá a Sara Hernández, alcaldesa de Getafe y la actual líder del PSOE-M, en cuyo ascenso fue clave el apoyo de Sánchez y que ahora podría caer por no disponer de él. Juan Lobato, alcalde de Soto del Real, ofrece una imagen más joven y menos vinculada al aparato, pero pocos le otorgan posibilidades reales. Ambos apoyaron a Patxi López. 

La incógnita sigue siendo Antonio Miguel Carmona, concejal en el Ayuntamiento de Madrid, que asegura controlar un 30% de la federación (sus rivales rebajan mucho esta cifra) y que pide integrar a sectores afines, que apoyaron a Susana Díaz. Si no, Carmona podría apoyar a otro candidato o incluso presentarse él mismo, algo que en el PSOE madrileño se ve como poco probable. "Yo no daré un paso si eso resta a la integración. Daré y daremos pasos adelante si no hay integración", dijo el edil en su última entrevista con EL ESPAÑOL, días después del congreso federal.

"La frontera es Carmona"

"La frontera es Carmona", explican fuentes de la Ejecutiva federal, que aseguran que Sánchez quiere contar con partidarios de Díaz, pero no con el concejal madrileño. "A Pedro no le viene bien una foto con Carmona, que se ha convertido en una caricatura de sí mismo", explican.

Por su parte, fuentes cercanas a Carmona advierten de que su proyección mediática y las lealtades trabajadas a lo largo de su carrera política podrían ayudarle a conformar una verdadera oposición interna a Franco. "O nos integran, o nos tendrán enfrente cuatro años, presentándonos a todas las primarias", advierten. 

La guerra por Madrid sigue enconada y nadie descarta que, en algún momento, alguno de los candidatos con menos posibilidades dé un paso atrás. Fuentes cercanas a Sánchez confían en que, finalmente, Hernández no dé el paso si el líder del PSOE así se lo pide y le ofrece una manera de integrarse en los nuevos órganos de control. "Y si Carmona quiere presentarse, adelante. Ahí se dará cuenta de que ya representa a muy poca gente", explican.

Lobato, renovación antiélites

Desde la candidatura de Lobato se confía en encarnar, mejor que Franco, el espíritu de la militancia y la dinámica antiélites que tuvo que ver en el discurso de Sánchez frente a Díaz. "Esto no va de alguien que lleva siete legislaturas y pacta por arriba sino de los buenos socialistas que tenemos en Madrid que quieren que las cosas se vuelvan a hacer bien", explican desde el entorno del alcalde de Soto del Real. 

Madrid es la tercera federación en número de militantes (14.323 de 187.949, según el censo de las últimas primarias), y pasaría a reforzar, junto con el PSC, que en realidad es un partido aparte, el liderazgo de Sánchez. Por delante están otras batallas, como la de Galicia o Aragón, de resultado incierto. El PSOE-M elige con segunda vuelta a su líder. La primera cita es el 30 de septiembre. La segunda, si Franco u otro candidato no supera el 50% en primera vuelta, una semana después.