Iglesias y Sánchez antes de empezar su última reunión.

Iglesias y Sánchez antes de empezar su última reunión. EFE

España PARLAMENTO

Las resistencias internas ponen en riesgo el tándem Sánchez-Iglesias

Sectores del PSOE y de Podemos dudan sobre la nueva dinámica de colaboración en el Congreso y en las comunidades autónomas. 

Alberto Lardiés

Nadie dijo que fuera fácil. Ni lo está siendo. El acercamiento de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que cobró forma de colaboración permanente en el Congreso y que incluso ha propiciado un pacto de gobierno en Castilla-La Mancha, está generando fuertes resistencias internas tanto en el PSOE como en Podemos. Resistencias con las que tienen que lidiar los dos secretarios generales. 

El recelo entre PSOE y Podemos no es nuevo. Ambas formaciones compiten por la hegemonía de la izquierda política. Las desconfianzas son mutuas tras dos años de pelea encarnizada en la que el partido de los círculos quería pasokizar a los socialistas y el PSOE quería aplastar a los morados. Sin embargo, la victoria de Sánchez en las primarias de su partido ha abierto una nueva vía de colaboración que está pasando por enormes dificultades desde su inicio.

Diferencias en el primer encuentro 

Sánchez e Iglesias se reunieron en el Parlamento junto a las planas mayores de sus respectivos partidos en la última semana de julio con la intención de inaugurar una nueva etapa. Pero si bien es cierto que acordaron la creación de un espacio común de colaboración, las conclusiones que ambas partes extrajeron del encuentro no fueron demasiado positivas.

Además, durante el propio encuentro se vivieron roces que evidencian que el camino no va a ser nada sencillo, según ha podido saber EL ESPAÑOL. Desde el partido morado admiten que a Sánchez se le vio con muchas ganas de acercarse a Podemos, pero no ocurrió lo mismo con sus compañeros de filas.  

Se mueven por libre

En las comparecencias posteriores a aquella reunión fundacional ya se vislumbraron sólidas discrepancias sobre la solución para Cataluña o sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo para desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa. Además, en las horas posteriores a la reunión ambos partidos se movieron por libre pese a haber anunciado esa colaboración.

Podemos registró por su cuenta una proposición sobre los derechos de los becarios, aun cuando durante el encuentro se habló de asuntos sociales relevantes. Y lo mismo hizo al día siguiente el PSOE con la petición de que se cree una comisión de investigación sobre el accidente del Alvia en Galicia, pese a que ambos partidos habían pactado presentar en común esa iniciativa.

Por si fuera poco, es vox populi que la sintonía entre las dos portavoces parlamentarias, Margarita Robles e Irene Montero, no es ni mucho menos la mejor de las posibles. Los estilos, el bagaje y las formas de ambas están en las antípodas. 

El pacto en Castilla-La Mancha

Los problemas internos para Sánchez e Iglesias van más allá de lo sucedido durante y después de la reunión que pretendía inaugurar un tiempo nuevo entre ambas formaciones. La contestación dentro del PSOE y de Podemos crece y crece tras el pacto de gobierno alcanzado en Castilla-La Mancha por Emiliano García-Page y José García Molina. Es evidente que este acuerdo no gusta nada entre los susanistas, aunque prime el silencio. 

Más evidente y sonora está siendo la oposición de sectores de Podemos al acercamiento al PSOE, en general, y ya se vio con el pacto en Castilla-La Mancha, en particular. Sobre todo, se opone el ala más a la izquierda, la corriente de Anticapitalistas. Los anticapis liderados por Teresa Rodríguez y Miguel Urbán están cuestionando una y otra vez la nueva estrategia de Iglesias respecto al PSOE y, en el caso de Castilla-La Mancha, se mostraron en contra del acuerdo en la consulta a las bases.