Alejandro Jaén, junto a su hijo de cuatro de años.

Alejandro Jaén, junto a su hijo de cuatro de años.

España

Prisión sin fianza para el conductor que atropelló a un ciclista en la N-332

El joven, un holandés de 25 años, arrolló a un ciclista y se dio a la fuga. Dio positivo por drogas. 

Lorena Ortega Valencia

El joven holandés de 25 años que este domingo atropelló a un ciclista en la N-332 en Oliva y dio positivo en drogas cuando fue detenido tras darse a la fuga, ha sido trasladado a prisión provisional. El juzgado de Instrucción 1 de Gandía ha ordenado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Sobre él pesan las imputaciones por delitos por presunto homicidio, conducción bajo la influencia de estupefacientes, conducción temeraria y omisión del deber de socorro, tal y como han informado desde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunidad Valenciana.

El conductor, que responde a las iniciales T. C. Y. P. (no ha trascendido ningún dato sobre él más allá de que vive en Ondara, una localidad próxima al lugar del atropello) llegó a los juzgados de Gandía pasados unos minutos de las nueve de la mañana. Lo hizo sin cubrirse y cabizbajo en algunos momentos. No dijo nada al entrar a los juzgados.

El joven pasó ante el juzgado de guardia pasadas las 13.00 horas. Sus padres se han acercado al lugar, pero no han querido hacer ninguna declaración a la prensa agolpada a las puertas de los juzgados y han esperado en la calle. Unos tres cuartos de hora después, recibían un mensaje de la abogada de su hijo. Podían subir al juzgado. A los pocos minutos han bajado y han esperado en la calle la salida de su hijo. Instantes después, el TSJ comunicaba oficialmente que el juez le mandaba a prisión provisional.

T. C. Y. P. ha salido de los juzgados de Gandía (los mismos a los que pasó la conductora que hace un mes arrolló a un pelotón casi en el mismo punto de la N-332 que el siniestro de ayer), de nuevo sin taparse, cabizbajo y sin decir nada ni contestar a preguntas como, por ejemplo, por qué no paró el coche. Sus padres se han mantenido en un segundo plano, viendo cómo metían a su hijo en el coche patrulla en dirección a la prisión. Tampoco esta vez han querido decir nada. Ni ellos ni la abogada que defiende al conductor.