Uno de los triciclos que pueden verse por Sevilla.

Uno de los triciclos que pueden verse por Sevilla.

España SEVILLA

El triciclo ecológico que se estrelló contra la burocracia municipal

El Ayuntamiento de Sevilla lleva 18 meses sin responder a una solicitud de licencia para unos triciclos eléctricos.

Un nuevo medio de transporte circula por el centro de Sevilla. Tiene tres ruedas, va a pedales y es apto para dos personas más el conductor. La estética es simple y llamativa: rojo con lunares blancos. Los turistas les hacen fotos a su paso, preguntan por el precio y se suben en un divertido tour por el casco histórico de la ciudad. Todo irá sobre ruedas hasta que un agente local les da el alto… Son los triciclos de la empresa Polyesline.

Esta es la historia de Jesús Garrido, un empresario que vio en Sevilla una oportunidad de negocio y de emprender a través de una actividad ecológica, sostenible y segura como son los paseos en triciclos. Lo que Garrido nunca pensó es que en esta apuesta por la innovación se toparía con el muro de las administraciones públicas, que están frustrando las expectativas laborales de sus quince trabajadores.

El Ayuntamiento de Sevilla lleva casi dieciocho meses desoyendo las reiteradas peticiones de Garrido para que se le conceda la licencia de actividad que permita a sus seis triciclos –de momento—circular por las calles de la ciudad. La primera vez que se dirigió a la Delegación de Movilidad por este asunto fue en septiembre de 2015, y hoy día no ha recibido ninguna respuesta oficial: ni a favor ni en contra.

En este primer contacto, el empresario explicaba las bondades de un proyecto que no sólo cumplía con los valores de protección medioambiental que tanto demandan las autoridades municipales, sino también con las características técnicas legales. De hecho, Garrido ha sido tan meticuloso que sus triciclos los fabrica la misma empresa que se los suministra a Lipasam, la sociedad pública de limpieza de Sevilla. 

Fueron pasando los meses y Garrido seguía esperando una respuesta. Durante más de un año la única contestación que recibió venía firmada por el Consorcio de Turismo de Sevilla, que, aparte de agradecerle su esfuerzo e implicación para ofrecer un servicio turístico, le comunicaba que “no se ha tramitado ninguna licitación pública de este tipo de concesiones”. El empresario, insatisfecho, siguió insistiendo.

Cansado de esperar, el pasado mes de noviembre, Garrido puso en circulación sus triciclos por las calles de la capital hispalense. Y esto cambió las cosas. El 7 de diciembre mantuvo una conversación telefónica con una persona que se identificó como “el director general de Emergencias del Ayuntamiento de Sevilla” y que utilizó, a su juicio, un tono de “coacción” y “amenazante”.

Según cuenta el empresario, esta supuesta autoridad pública le solicitó que paralizara la actividad de los triciclos hasta que mantuvieran una reunión. Ante la negativa de Garrido, puesto que se trata de vehículos homologados por el Ministerio de Industria, éste le aseguró de “una manera prepotente y amenazadora” que tomaría “actuaciones drásticas”.

Esta conversación telefónica fue descrita por el empresario al alcalde de Sevilla, el socialista Juan Espadas, en una carta que le remitió y en la que manifestó su sorpresa de que un funcionario público intentara prohibir la circulación de unos triciclos ecológicos y homologados sin ni siquiera haber estudiado la documentación de la empresa. Tampoco hubo respuesta. Eso sí, el silencio dio paso a los hechos.

Cuenta Garrido que, tras esta llamada, agentes de la Policía Local han multado hasta en tres ocasiones a los conductores de estos triciclos por circular por la vía pública sin autorización con sanciones que alcanzan los 1.800 euros. Lo curioso es que, siendo los mismos hechos denunciados, dos de estos requerimientos los califican de “muy graves” y otra de “leve” con una multa de 35 euros.

El Ayuntamiento hispalense, sin embargo, niega cualquier tipo de coacción al empresario. Eso sí, fuentes municipales reconocen que los agentes locales han denunciado a los triciclos de Garrido por "realizar una actividad sin licencia en zonas peatonales" y, todo ello, con el agravante de que los hechos ocurrieron durante las fiestas navideñas, cuando el centro de la ciudad contaba con un plan de tráfico especial en marcha.

Pese a todas las trabas administrativas que Garrido se va encontrando en el camino, el pasado 13 de febrero volvió a redactar otro escrito dirigido al secretario municipal y a los delegados de Urbanismo y Turismo, de Empleo y de Seguridad y Movilidad con una extensa exposición de motivos jurídicos con el fin de obtener los permisos correspondientes de actividad, publicidad móvil y paradas. Silencio administrativo, otra vez.

El empresario tiene claro, en base a la legislación nacional, autonómica y a la ordenanza de circulación de Sevilla, que su actividad turística se ajusta a la ley y, por tanto, no tiene por qué ser prohibida ni sancionada. Por ello, y pese a todos los obstáculos que está encontrando en el camino, Garrido ha encargado la fabricación de más triciclos y sobre su mesa se está redactando una demanda por un posible delito de prevaricación.