El alcalde de Alsasua, Javier Ollo, de Geroa Bai.

El alcalde de Alsasua, Javier Ollo, de Geroa Bai.

España Investigados por terrorismo

Los radicales de Alsasua llamaron al alcalde tras su agresión : “Ven, tío. Se han sobrado con la porra”

Los mensajes de móvil revelan la confianza entre los 'abertzales' y Ollo, a quien pidieron ayuda después de linchar a dos guardias. 

Alejandro Requeijo Daniel Montero

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Los detenidos de Alsasua recurrieron al alcalde del municipio navarro, de Geroa Bai, la misma noche de la agresión a dos agentes de la Guardia Civil. Le pidieron que asistiera al lugar de los hechos porque tanto la Guardia Civil como la Policía Foral se habían “sobrado con la porra”. Al menos uno de los investigados tenía el móvil del edil y no dudó en llamarle de madrugada y dirigirse a él con el apelativo amistoso de “tío” en varias ocasiones.

“Aupa tío. Me parece que tenías que hacer acto presencia tío. Te hemos llamado desde este mobil. Se an sobrado los. Guardias y forales con la porra. Sin más. (sic)”. Este es el mensaje que han encontrado los investigadores de la Guardia Civil en uno de los teléfonos móviles incautados a los arrestados. Quien manda el mensaje es Iñaki Abad Olea desde su Samsung Galaxy y quien lo recibe es el alcalde Javier Ollo Martínez, del partido encabezado por Uxue Barkos que gobierna actualmente en Navarra.

Eran las 6.45 de la madrugada del pasado 15 de octubre. Había transcurrido apenas media hora desde que las ambulancias se llevasen a los guardias agredidos por una turba. La Guardia Civil y la Policía Foral se habían personado en la zona y ya habían detenido al primero de los sospechosos. El arresto tuvo lugar entre forcejeos y empujones de los presentes, que trataron de entorpecer la acción policial. El clima había sido de mucha tensión.

En ese marco se produjo la conversación entre uno de los acusados de participar en la pelea y su alcalde, quien tardó un minuto en contestar e interesarse por las reclamaciones de su vecino. “Estoy en el Ayto” (Ayuntamiento)”, “Donde????”. El intercambio de mensajes dura dos minutos y es Iñaki Abad quien zanja la conversación: “Voy Pal Ayto” (Aytuntamiento). Esta breve charla viene recogida en el informe realizado por la Guardia Civil a partir de los aparatos electrónicos incautados a los arrestados, la mayoría, días después de la agresión.

Se comparan con la 'manada' de 'El Prenda'

En uno de estos teléfonos, los investigadores han detectado una conversación de un grupo de WhatsApp en el que hay 25 personas. Entre ellas está uno de los investigados y el hermano de otro de los detenidos. En la conversación uno de ellos compartió un enlace a una noticia de Europa Press en la que la se hablaba de la agresión y se daban los nombres de algunos de los implicados. Este hecho enfadó a uno de los integrantes del grupo quien comparó este caso con el de los cinco presuntos violadores de una joven madrileña en San Fermín: "Cuando los hijos de puta de sf (San Fermín) no dieron nombres, sino siglas", recoge el informe. Se refiere a la manada de El Prenda, el grupo de sevillanos acusado de la violación que sigue en prisión desde julio a la espera de juicio.

Otra de las conversaciones que ha llamado la atención de la Guardia Civil es una en la que la madre de uno de los detenidos le informa de que sus amigos van a tener una reunión en su casa. La Guardia Civil sospecha que el motivo de esa cita es unificar una versión creíble ante unas detenciones que consideraban inminentes.  

La principal característica en prácticamente todos los dispositivos analizados es que los detenidos borraron contenidos de los terminales, según cree el Instituto Armado, para evitar ser incriminados en la agresión a los guardias civiles. Son varios terminales de teléfono y memorias USB, que fueron remitidos al laboratorio del grupo de informática Forense de la Jefatura de Información de la Guardia Civil. Del estudio del teléfono de Iñaki Abad la Guardia Civil concluye, por ejemplo, que borró los datos relativos al día de la agresión ya que sólo figura la conversación con el alcalde. Pero eso les sirve para concluir que “se encontraba presente en el lugar de los hechos”.

A juicio de los investigadores, otra prueba de que esta persona temía que lo que dijese por el móvil podría emplearse en su contra es una conversación posterior que mantuvo con otra persona el 10 de noviembre: “...no quiero comentar nada. Ni que se hable nada fuera de lugar en el grupo. La cosa esta en madrid. Y se esta poniendo seria (sic)”. Según la Guardia Civil, “son indicaciones para que los miembros del grupo no realicen comentario alguno sobre la agresión investigada”.

"Nos han parado para intimidar"

En ese grupo, casi un mes después de las agresiones, el 7 de noviembre se comunica la presencia de guardias civiles en otro bar de la zona, concretamente en uno llamado Arkangoa. “Los guardias en el Arkangoa”, comenta uno. “Si emos pasau nosotros y se nos han para dos veces para intimidar no los ijo putaa (sic)”. El informe llama la atención acerca del “odio” que expresan los miembros del grupo o que la mera presencia de los guardias ya sea motivo para avisarse entre ellos o que unos agentes en un bar sea considerado una provocación.

Otro de los detenidos Julem Goicoechea Larraza usaba un móvil marca Huawei. También recurrió a borrar cualquier rastro de comentarios tanto el día de los hechos como en días posteriores. Los investigadores llegan a esa conclusión porque quedó registrada la compra de una aplicación para hacer un borrado seguro de datos, pero consta que siguió utilizando el móvil esos días atendiendo, por ejemplo, a su galería de fotos. También empleó redes sociales como Snapchat, cuya caraterística principal es que borra automáticamente cualquier mensaje poco después de escribirlo. Además, en otros teléfonos investigados se aprecian conversaciones en las que participa Goicoechea y que, sin embargo, han desaparecido de su terminal “con el objeto de evitar ser vinculado con la agresión investigada”.  

Sí aparecen reflejados, en cambio, sus mensajes vía SMS. En uno de ellos se ve que recibe los nombres de las abogadas que ya estaban asistiendo a los primeros detenidos por la agresión. La Guardia Civil cree que esto podría deberse al interés por “saberse implicado” y “querer asesoramiento legal o conocer si podría haber sido implicado en los hechos a consecuencia de los detenidos”.