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Carmena meterá las grúas en Gran Vía sin tener dinero ni proyecto para su peatonalización

Ha prometido cerrarla antes del fin de la legislatura, pero antes tendrá que sortear estos obstáculos.

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Manuela Carmena cumplirá su promesa: Gran Vía se peatonalizará antes de que acabe la legislatura. Este miércoles, el Gobierno municipal ha anunciado que la arteria centenaria empezará a perder sus aceras este mismo curso y que formará parte de la almendra central de la ciudad, que en enero de 2018 cerrará sus puertas al tráfico particular, con la excepción de los residentes.

Las grúas echarán a andar incluso sin haberse detallado cómo será exactamente el cierre de la Gran Vía. En palabras del delegado de Urbanismo, José Manuel Calvo, la calzada y los bordillos desaparecerán para dejar paso a una superficie de altura única. Esto permitirá, ha explicado el concejal, abrir uno o dos carriles en función de las circunstancias. El resto, bolardos y señales luminosas, que contribuirán a ese ajuste transitorio. Hasta el momento, es todo lo que se sabe de la nueva Gran Vía “amable y cercana” que traerá el Ejecutivo de Ahora Madrid, la misma que ha cosechado un descenso del 43% de los vehículos durante las últimas restricciones.

Carmena afronta la segunda mitad de su mandato con un reto entre manos: cambiar el modelo de ciudad y “darle al peatón el protagonismo que merece”. “Contra la bicicleta no tenemos nada”, bromeaba el delegado de Urbanismo dejando entrever el ‘destierro del coche’. Pero el plan, todavía boceto, deberá sortear los siguientes desafíos si no quiere sumir el centro de Madrid en una improvisación cotidiana. La oposición alberga serias dudas de que dos años sean suficientes para “hacer las cosas de forma seria y bien”. Ciudadanos insiste en la falta de tiempo y el PP habla de “tomadura de pelo”.

¿Cuándo habrá cortes?

El delegado de Urbanismo ha calificado los cortes de Navidad de “experiencia espectacular” porque les ha permitido testar los efectos de su proyecto. A día de hoy, con las obras a punto de empezar, parece que la normalidad volverá a la Gran Vía, pero no se conoce hasta cuándo.

Carmena no esperará hasta que terminen las obras para realizar más cortes, pero tampoco sabe si sólo llegarán en las próximas navidades o antes pondrá en marcha medidas similares. Preguntado al respecto, el Ayuntamiento reconoce a este diario que se dará esa información cuando se tenga.

¿Por dónde pasará el transporte público?

A la Gran Vía se le llama arteria porque conecta el este con el oeste de la ciudad. “Es una de las pocas calles buenas de las que dispone Madrid en esta orientación”, dice a este periódico el decano del Colegio de Arquitectos, José María Ezquiaga.

De ahí que el Consistorio deba prever por dónde pasarán los autobuses que antes atravesaban Gran Vía. Carmena, esta semana, se refirió a la posibilidad de implantar un bus ‘lanzadera’ que conecte Cibeles con Plaza de España. Son casi treinta líneas las que han sido afectadas por los cortes en Navidad. “Existe el peligro de que varias zonas queden desabastecidas, por eso hay que recabar muchos informes antes de tomar una decisión”, dice Ezquiaga.

En palabras de este arquitecto, habría que buscar una alternativa sólida. “¿La ronda de Valencia? ¿Atocha?”, se pregunta justo antes de volver a reclamar informes y estudios que enriquezcan el debate.

Gran Vía será sólo para residentes, pero ¿cómo?

Según ha explicado Ahora Madrid, Gran Vía formará parte de la gran APR –zona de prioridad residencial– del distrito Centro. La intención de Carmena pasa por blindar la almendra capitalina para reducir la contaminación, tanto atmosférica como de emisiones, mediante un tráfico restringido, con la salvedad de quienes allí habitan. Gran Vía se integrará en este nuevo modelo, que todavía no está redactado.

La gran APR de Centro dará un vuelco al modelo de ciudad y el Ayuntamiento dijo que estaría listo para 2018. En el tiempo que resta hasta entonces, los de Carmena deberán fijar las condiciones del ‘fortín’ y detallar las peculiaridades de Gran Vía. Todo apunta, ha explicado la concejal de Medio Ambiente, Inés Sabanés, a que esta avenida, por su carácter de eje, tendrá alguna restricción menos que sus ‘compañeras’, pero tampoco están claras cuáles. Por tanto, el Consistorio deberá elaborar en este tiempo un plan global para la APR de Centro y, a la vez, adaptarlo a la propia Gran Vía.

A día de hoy, el barrio de Las Cortes, Las Letras, Ópera y Embajadores ya se rigen como zonas APR. Es decir, el tráfico se restringe a todos los vehículos salvo a residentes, autotaxis, coches cero emisiones, motocicletas –entre las 7 y las 22– y a los conductores que se dirigen a algún parking u hotel. Varias cámaras, a la entrada a estos barrios, captan las matrículas de todo el que entra, multándole en caso de no pertenecer al grupo de los eximidos.

El problema de los presupuestos

El PSOE, socio para casi todo de Carmena, rechazó los presupuestos del Gobierno municipal. En este momento, las cuentas de 2016 se hallan prorrogadas. De ahí que el Ejecutivo no disponga de nuevas partidas para realizar las obras en Gran Vía, más allá de una cantidad ya contemplada el año pasado.

En caso de querer ir más allá, Carmena deberá llevar al pleno medida por medida los nuevos números de la Gran Vía, y tendría que buscar apoyos parlamentarios para hacerlos realidad.