Carla Casadevall en una imagen de archivo.

Carla Casadevall en una imagen de archivo. Premio Princesa de Girona

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Carla Casadevall, química e investigadora: "En 10 años fabricaremos energía limpia imitando la fotosíntesis"

La científica está nominada al Premio Princesa de Girona de Investigación 2026 por un proyecto para crear energía y combustibles sostenibles.

Más información: La investigadora Yarivith Glez. Peña, premio Princesa de Girona Internacional: "La vida es un laboratorio"

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La naturaleza es una gran fuente de inspiración para la ciencia. Por ejemplo, quienes diseñaron el famoso tren bala de Japón se inspiraron en el pico de un ave, y el sistema de las termitas para construir sus nidos han servido de ejemplo para diseñar edificios que mantengan una temperatura óptima, a pesar de las condiciones climatológicas externas.

Hoy lo sigue siendo para muchos investigadores, entre ellos los que buscan la elaboración de energías y combustibles limpios y sostenibles, como la química Carla Casadevall (Parafrugell, Girona, 34 años). La catalana es una de los candidatos a ganar el Premio Princesa de Girona en la categoría de Investigación.

Tras formarse en centros de alta talla como Cambridge o el Max Planck, ha vuelto a España para liderar el proyecto BIOPOLE, con el que pretende romper los moldes en la química sostenible.

Está diseñando microrreactores nanométricos que elaboren energía y combustibles limpios y libres de huella de carbono. Una función que realizan imitando el proceso de fotosíntesis de las plantas. Casadevall no busca milagros, sino aprender de la naturaleza, que lleva millones de años de ventaja, evolucionando con elementos abundantes como el hierro o el carbono.

La catalana habla con ENCLAVE ODS sobre lo desconocida que es su disciplina, la urgencia de luchar por el planeta y la necesidad de aumentar la inversión en investigación para colocar a España a la vanguardia de la ciencia.

Pregunta: ¿Qué supone para usted esta nominación?

Respuesta: Es un altavoz que permite que los científicos podamos explicar y transmitir a la sociedad que lo que hacemos es importante y que realmente hacen falta apoyos si queremos marcar una diferencia para el futuro, el desarrollo de nuestro planeta y la sociedad.

P: Ha estado en centros de referencia mundial como Cambridge o el Max Planck, y ha regresado a España con una prestigiosa ayuda a la investigación bajo el brazo. Tras vivir ambos mundos, ¿cuenta la ciencia española con el músculo financiero e institucional necesario para liderar la transición energética europea?

R: Ha mejorado la financiación en ciencia, pero necesitamos más. Tenemos el entorno y los recursos naturales para hacer estas tecnologías, pero si queremos ser competitivos necesitamos más dinero.

Lo que falta, realmente, es que los políticos tomen conciencia de que se puede hacer ciencia puntera y de primer nivel. La ciencia española puede cambiar el mundo, pero faltan fondos. Sin eso no podemos atraer el talento, la experiencia, las infraestructuras y los instrumentos necesarios.

Solo así lograremos que desde nuestro país se desarrollen tecnologías que puedan contribuir a la crisis climática y a la emergencia energética.

P: En el proyecto BIOPOLE, imitan la fotosíntesis de las plantas para producir combustibles limpios. ¿Cómo se puede hacer de forma artificial este proceso que ya existe en la naturaleza?

R: En la naturaleza, las plantas almacenan y convierten la energía solar en moléculas químicas que se pueden transportar y utilizar. Nosotros queremos imitar este proceso y hacer sistemas que lo hagan de forma más eficiente y más selectiva. Así podremos producir energía limpia en cualquier momento y en cualquier lugar del planeta.

En el laboratorio, lo que hacemos es desarrollar sistemas muy pequeños, de tamaño nanométrico, que imitan las membranas celulares que usan las plantas en la fotosíntesis.

Eso nos permite hacer sistemas donde podemos controlar con mucha precisión y organizar la reactividad química que permite convertir la luz solar, el dióxido de carbono y el agua en combustible y materiales sostenibles.

P: ¿Estamos cerca de ver esta tecnología aplicada a nivel industrial para descarbonizar las actividades económicas, o todavía es una solución de laboratorio? ¿Cuándo cree que podríamos ver su uso a gran escala?

R: Ahora estamos en una etapa de desarrollo, estudiándolos y buscando su límite para entender cómo podemos hacerlos más robustos, eficientes y selectivos. Ese es un paso clave para poder trasladarlo a una tecnología que ayude definitivamente a la descarbonización de la industria y de la sociedad.

Nosotros consumimos energía y eso genera dióxido de carbono y contaminación. Lo que buscamos es averiguar cómo podemos reconvertir ese dióxido de carbono a productos químicos de alto valor y a combustible para cerrar el ciclo.

Con una tecnología que realmente funcione, sea barata y que pueda ayudar a no depender tanto de lo fósil, creo que podemos tener sistemas muy robustos y eficientes en los próximos 5 o 10 años que fabriquen energía imitando la fotosíntesis.

P: ¿Qué sector cree que se beneficiará más?

R: Casi cualquiera. Evidentemente impactará en la industria energética porque sirven para obtener energía limpia, pero también en el transporte.

Con nuestros sistemas podemos producir combustibles. Por ejemplo, transformar la luz solar, el dióxido de carbono y el agua en metanol, que se puede usar en la aviación. Vamos más allá: podría aplicarse en farmacéutica, la industria médica, biotecnología y muchos ámbitos más.

P: A menudo, la palabra 'química' se asocia con la contaminación, pero su trabajo demuestra precisamente lo contrario. ¿Es la química la herramienta más incomprendida, pero a la vez más indispensable, para salvar el planeta?

R: Exacto, a la química se le ha dado una publicidad bastante mala y se ha asociado mucho con la parte de contaminación. Sin embargo, es la ciencia de la vida. Es una disciplina transversal a todas las demás y gracias a ella, por ejemplo, podemos comer. Sin ella no tendríamos abono para cultivar la tierra.

Puede ayudar a resolver los retos que se presentan en nuestra sociedad y para la energía es fundamental porque, para desarrollar sistemas más eficientes y sostenibles, necesitamos ir al origen, a la reactividad química. Necesitamos aprender cómo podemos hacer todo esto de forma artificial y la química es indispensable para esto.

P: Su investigación se fija en la naturaleza para resolver problemas humanos. ¿Cree que la clave para frenar el cambio climático no está en inventar algo completamente nuevo, sino en aprender a copiar mejor los millones de años de evolución del planeta?

R: Totalmente. La clave [contra el cambio climático] está en la naturaleza, nos lleva ventaja, ha tenido millones de años para evolucionar con la maquinaria adecuada y para eso ha cogido los recursos que tenía a mano, lo que era abundante.

Tenemos un gran camino por aprender. Justo el proceso de la fotosíntesis es muy elegante: organismos capaces de coger luz solar; dióxido de carbono, que es un residuo, y agua, moléculas tan simples y abundantes, y hacer con eso una molécula de alto valor añadido.

Si nos inspiramos en esta maquinaria extraordinaria, que es la fotosíntesis, y lo estudiamos, podemos hacer sistemas que permitan realizarlo de forma artificial y ahí es hacia dónde queremos ir.

P: Pertenece a una generación de científicas que ya está liderando la investigación de vanguardia. ¿Siente que su mirada hacia la emergencia climática es más urgente o tiene un compromiso generacional diferente al de las generaciones anteriores?

R: Creo que llevamos años oyendo que estamos consumiendo demasiada energía y que toda viene de combustibles fósiles, con el problema de contaminación y acumulación de gases que supone para la atmósfera. Un problema que tiene una relación directa con el calentamiento global del planeta y el cambio climático.

No obstante, estamos empezando a ser conscientes de verdad. Los científicos hace tiempo que lo veíamos, aunque la sociedad está viendo ahora la magnitud del problema y que está aquí ya.

La demanda energética lleva un siglo creciendo y las proyecciones dicen que va a seguir así los próximos 30 años. Actualmente, el 80% de la energía que consumimos viene de combustibles fósiles y para 2050 se espera que todavía sea el 60%.

Si queremos reducir de verdad nuestra dependencia de estos contaminantes hay que actuar ya y hacerlo con algo nuevo. Para eso, qué mejor que utilizar la luz solar: es abundante, limpia y renovable.

P: ¿De qué potencial hablamos?

R: Todas las moléculas, incluidas las que creamos en mi equipo, están compuestas por enlaces químicos, que pueden almacenar hasta 20 veces más energía que una batería.