Gloria Dickie, periodista experta en naturaleza y cambio climático.

Gloria Dickie, periodista experta en naturaleza y cambio climático. Cedida

Referentes

Gloria Dickie, periodista experta en naturaleza: "La próxima década decidirá qué especies de oso seguirán existiendo"

La autora canadiense publica 'Ocho osos', una investigación sobre los úrsidos más olvidados y la relación cada vez más rota entre los humanos y lo salvaje.

Más información: La paradoja de los osos polares noruegos: más gordos y sanos a pesar del deshielo del Ártico

Publicada

Seis de las ocho especies de osos del planeta están amenazadas de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El oso malayo —el más pequeño del mundo— está catalogado como vulnerable; el bezudo de India también; y el andino necesita recorrer hasta 30 kilómetros cuadrados para sobrevivir mientras su hábitat desaparece progresivamente bajo la presión humana.

Asia y Sudamérica concentran hoy las áreas más urgentes para la conservación de estos animales. De hecho, en Ecuador, WWF define al oso andino como "el guardián de los bosques interandinos" por su papel esencial en la regeneración de ecosistemas y la dispersión de semillas.

Sin embargo, son concretamente estas especies fundamentales para el equilibrio las que se ven obligadas a sobrevivir cada vez más aisladas, rodeadas de carreteras, plantaciones y comunidades que avanzan sobre su territorio.

Ese deterioro fue el punto de partida de Ocho osos. El pasado mítico y el futuro incierto de uno de los animales más fascinantes del planeta (Errata Naturae, 2026), el nuevo libro de Gloria Dickie.

A través de él, la periodista canadiense especializada en naturaleza y cambio climático recorrió durante años distintos rincones del planeta para seguir el rastro de las ocho especies de osos que todavía existen con el objetivo de comprender qué revela su situación sobre los tiempos actuales.

"Lo que Ocho osos puede revelar es la importancia de seguir conectados con el mundo natural, de no apartar la mirada cuando las cosas se ponen difíciles", explica Dickie.

Oso bezudo de Karnataka, India.

Oso bezudo de Karnataka, India. iStock

De este modo, la autora mezcla crónica de viajes, investigación ambiental y reflexión cultural para construir la idea de que el futuro de los úrsidos está ligado a la capacidad humana de convivir con aquello que teme, explota y romantiza al mismo tiempo.

La cuestión es que, durante décadas, el imaginario colectivo ha reducido a los osos a dos grandes símbolos: el panda gigante y el oso polar. Pero Dickie quiso mirar hacia las especies que casi nunca protagonizan campañas internacionales. "Son el oso malayo, el andino, el bezudo y el lunar los que viven realmente en las sombras", señala en una entrevista con ENCLAVE ODS.

Y en esas sombras encontró algunas de las escenas más duras de toda su investigación.

Las granjas de bilis asiáticas, donde los osos lunares permanecen cautivos para extraer fluidos utilizados en la medicina tradicional, marcaron un antes y un después en la periodista. "Fue imposible ignorar su sufrimiento", recuerda.

Lo más impactante, explica, fue el contraste entre los animales encerrados y aquellos que habían conseguido ser rescatados por organizaciones y trasladados a santuarios. "He pensado mucho en ellos desde que escribí el libro y espero profundamente que hayan sido rescatados", confiesa.

Sin embargo, pese a la crudeza de esa realidad, Dickie considera que ahí se encuentra una de las historias más esperanzadoras del libro. Pues, en ese sentido, Vietnam ha logrado cerrar numerosos establecimientos y trasladar ejemplares a refugios gracias a la presión de oenegés y grupos de bienestar animal.

El gran desafío, dice, sigue siendo China, donde algunas estimaciones apuntan a que todavía quedan más de 10.000 osos en explotaciones de este tipo.

La autora insiste, además, en que muchos de estos animales cargan con una imagen distorsionada. "Tienen una dualidad cultural increíble", explica. "Son retratados como criaturas tiernas y torpes en cuentos y dibujos animados, pero al mismo tiempo aparecen como asesinos feroces. Casi nunca existe un punto intermedio".

El oso más temido

Ninguna especie refleja mejor esa contradicción que el oso bezudo de India. Y es que, conocido por los violentos ataques que puede protagonizar cuando se siente amenazado, probablemente sea el oso peor percibido socialmente. Pero Dickie intenta desmontar esa visión simplista.

"Son vulnerables a la extinción y muchas veces son asesinados por miedo o venganza cuando se acercan a una aldea", explica.

Sin embargo, al margen de esa imagen monstruosa, recuerda que pasan gran parte del tiempo alimentándose de insectos en el bosque y que las madres son extremadamente protectoras con sus crías, a las que transportan sobre la espalda entre el pelaje corto y oscuro.

Gloria Dickie, autora de 'Ocho osos. El pasado mítico y el futuro incierto de uno de los animales más fascinantes del planeta' (Errata Naturae, 2026).

Gloria Dickie, autora de 'Ocho osos. El pasado mítico y el futuro incierto de uno de los animales más fascinantes del planeta' (Errata Naturae, 2026). Cedida

En cualquier caso, la persecución hacia esta especie no es nueva. Durante mucho tiempo fueron capturados para espectáculos de "osos bailarines", una práctica que convirtió a estos animales en entretenimiento ambulante.

Fue precisamente en India donde Dickie vivió uno de los momentos más tensos del viaje, donde, tras semanas entrevistando víctimas de sus ataques, pasó una noche en unas cabañas forestales del estado de Gujarat junto a un biólogo especializado. Entonces apareció una osa bezuda con dos crías.

"El biólogo me llamó para salir a mirarlas y nos agachamos detrás de la puerta abierta de un coche", recuerda. "Sí llegué a preguntarme brevemente si aquello era seguro. Pero los animales estaban tan concentrados alimentándose de los árboles cercanos que apenas repararon en la presencia humana".

La guerra del grizzly

El oso grizzly es otro de los grandes focos de esta cuestión ya que se encuentra en el foco de numerosos debates políticos y culturales. Especialmente en Estados Unidos.

"Allí existe una enorme reacción contra su regreso al paisaje", afirma Dickie. De hecho, algunos científicos, explica, hablan incluso de "histeria antipredador" para describir el rechazo creciente hacia estos animales.

En Alaska, por ejemplo, los tribunales consideraron ilegales partes del programa estatal de control de osos en 2025, aunque posteriormente las autoridades reinstauraron medidas similares mediante procedimientos de emergencia.

Mientras tanto, el debate sobre la protección federal del grizzly de Yellowstone continúa atrapado en una batalla ideológicamente permanente.

"Los osos funcionan tanto como símbolo político como actores ecológicos", resume.

El conflicto refleja además una fractura entre quienes viven en territorios rurales y quienes defienden la conservación desde entornos urbanos. "Es mucho más fácil pedir que haya más osos cuando vives lejos de ellos", admite.

Sin embargo, Dickie cree que todavía existe una tolerancia considerable hacia estos animales porque siguen representando la idea de naturaleza salvaje. El verdadero desafío, sostiene, consiste en construir mecanismos eficaces de convivencia.

En ese sentido, las cercas eléctricas para proteger el ganado, las mejores prácticas de pastoreo, la vigilancia continua de rebaños, la eliminación de fuentes de comida accesibles y el uso de spray antiosos durante excursiones forman parte de las medidas que ayudan a reducir ataques y conflictos.

Pero, incluso de este modo, asegura "pueden ocurrir accidentes, pero disminuyen esos encuentros negativos que desencadenan el frenesí mediático y disparan el miedo".

Futuro incierto

Cuando Dickie terminó el libro todavía mantenía cierto optimismo respecto al panda gigante, el oso negro americano y el oso pardo. Hoy, pese a que sigue creyendo que esas especies tienen posibilidades reales de supervivencia, considera que el panorama es mucho más sombrío para las demás.

"Algunas apenas sobreviven con poblaciones de 20.000, 10.000 o incluso 5.000 individuos", advierte. Y lo peor, añade, es que la conversación ambiental ha dejado de ser una prioridad política y mediática internacional precisamente cuando más urgente resulta.

Oso pardo.

Oso pardo.

"En medio de las crisis económicas y políticas, la gente apenas piensa en naturaleza y conservación", lamenta. "Y la situación es incluso peor que cuando empecé esta investigación hace siete años".

Por ese motivo, en el fondo, Ocho osos no habla únicamente de animales amenazados. Habla de una humanidad cada vez más separada del mundo salvaje. "Muchas personas jamás visitarán una naturaleza verdaderamente salvaje ni verán a sus grandes habitantes", reflexiona Dickie.