Cada vez más niños, niñas y adolescentes descubren un mundo entero a través de las pantallas: amigos, juegos, música, información... Esta también es su realidad y, como tal, la interiorizan. Lo que ven, escuchan o reciben en la red a menudo condiciona cómo se sienten y cómo se relacionan en todos los ámbitos de su vida.
Por eso son cada vez más las familias que quieren comprender el mundo online donde también crecen sus hijos e hijas. ¿Por qué ven una y otra vez el mismo tipo de vídeos en sus teléfonos móviles? ¿Cómo funcionan los algoritmos y los sistemas de recomendación que los mantienen conectados? ¿Qué efectos tienen los contenidos y las técnicas usadas en las plataformas?
En Aldeas Infantiles SOS compartimos su interés y su preocupación porque trabajamos todos los días para crear entornos seguros para niños, niñas y adolescentes, también en el contexto online.
Con este propósito, hemos presentado Enredados con las pantallas, una guía práctica y razonada con la que acompañar a nuestros hijos e hijas en el uso de la tecnología. Y con el mismo fin, hemos enviado propuestas para la elaboración del Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales.
Conocer los peligros que encierra internet es el primer paso para poder protegerlos. Muchas veces no somos conscientes de que compartir los datos de niños y niñas en la red puede acarrear consecuencias legales y emocionales para ellos.
Desconocemos hasta qué punto las relaciones adolescentes quedarán marcadas por la pornografía, a la que cada vez más chicos y chicas acceden antes de los 16 años. Olvidamos que el ciberacoso les genera una ansiedad que no desaparece cuando apagan las pantallas. O ignoramos la existencia de espacios como OnlyFans o la manosfera, que dañan la forma en que los y las jóvenes construyen sus vínculos afectivos, el respeto mutuo y su forma de percibir la realidad.
Nuestra guía analiza estos y otros riesgos. Pero también ofrece consejos para orientar a los niños, niñas y adolescentes en su experiencia online. Los adultos tenemos que estar presentes en su descubrimiento de este universo y ayudarles a desarrollar hábitos digitales saludables.
Acercarnos a su espacio con afecto: preguntar qué ven, qué les gusta o qué les preocupa. Tener paciencia para explicarles cómo funcionan las plataformas que usan y por qué algunos contenidos aparecen repetidamente. Compartir nuestros sentimientos y poner nombre a los suyos. Porque tenemos la responsabilidad de crear un clima de confianza desde el que guiarlos con conocimiento, cercanía y seguridad.
En Aldeas Infantiles SOS, también sabemos que no todas las familias afrontan estos retos en igualdad de condiciones. Algunas, especialmente las que cuentan con menos disponibilidad o recursos, mantienen a sus hijos e hijas entretenidos con las pantallas para cumplir con sus obligaciones profesionales y domésticas.
En estos hogares, los niños y niñas tienen antes su primer móvil y pasan más tiempo conectados, sin la atención que sus familias desearían. No por falta de interés ni de responsabilidad, sino por falta de tiempo, herramientas y apoyo. Por eso recordamos que la protección digital de la infancia también es una cuestión de igualdad.
Crear un entorno online seguro obliga a ofrecer información, herramientas y guía a las familias, especialmente a las que más lo necesitan. Porque ningún niño o niña debería descubrir solo un mundo que muchos adultos no terminamos de comprender.
***Pedro Puig es presidente de Aldeas Infantiles SOS.